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Realidad virtual y aumentada ¿Cómo será el mundo del futuro?

Más que los videojuegos: las expectativas de los consumidores italianos sobre el potencial de la realidad virtual y la realidad aumentada van mucho más allá. Según el nuevo informe preparado por Ericsson ConsumerLab, las nuevas tecnologías de inmersión generarán enormes cambios en ámbitos como la educación, el trabajo, las interacciones sociales, los viajes y el comercio. La investigación se ha realizado, en Italia, a partir de una muestra de 1.150 personas, de entre 15 y 69 años, que poseían al menos conocimientos básicos de la realidad virtual y aumentada.

El primer resultado fue que sólo una parte de los italianos (es decir, 3 millones) conocía bien estas nuevas tecnologías, demostrando que para muchos son todavía un objeto misterioso.

Realidad virtual y aumentada
Sin embargo, quienes han empezado a utilizar los visores para la RV (o piensan hacerlo en un futuro próximo) esperan que estos instrumentos incluso sustituyan una gran parte del espacio físico: el 39% cree que las oficinas quedarán parcialmente obsoletas, así como las clases escolares (42%), las cabinas de compras (33%) y, por supuesto, las propias tiendas (34%). Teniendo en cuenta estas expectativas, no es sorprendente que el 54% piense que los smartphones pasarán a ser cosa del pasado, así como los ordenadores personales (46%) y las televisiones (47%).

El mundo del entretenimiento, de hecho, debe experimentar transformaciones radicales: según el 56% del campeón, dentro de tres años tendremos la oportunidad no sólo de ver películas con realidad virtual gafas, sino también de aprovechar esta tecnología para asistir a conciertos, sintiéndonos como si estuviéramos en la multitud -si no directamente en el escenario- mientras que en realidad nos sentamos cómodamente en el sofá de casa.

Sin embargo, los porcentajes son significativamente más bajos si consideramos un sector decisivo como el turismo. Sólo el 21% de los usuarios italianos cree que en un futuro próximo “exploraremos nuevos destinos explotando información aumentada y utilizando mapas que se superponen con el entorno físico”; de la misma manera, sólo el 25% cree que en un año viajaremos virtualmente.

En realidad, podría tomar más tiempo, pero explorar lugares virtuales en la realidad (aunque sólo sea para decidir cuáles visitar más tarde) y utilizar la realidad aumentada para obtener direcciones y otra información directamente incrustada en la realidad física se considera ahora una certeza del futuro por los expertos en el campo.

Sin embargo, en general, el escepticismo suele dejar abierta la conciencia del potencial de estas herramientas. Y despertar mayor curiosidad parece ser la realidad aumentada, que los usuarios consideran más útil que su contraparte virtual gracias a la posibilidad de integrarse en el mundo físico (52%) y porque también puede ser utilizada en movilidad y sin espectador (44%). Sin embargo, el 46% cree que AR (realidad aumentada) y VR se fusionarán en un solo espectador que, una vez que se móvil, reemplazará¡ a los smartphones y ordenadores. En ese momento, probablemente, nos transformaremos en esa humanidad cada vez mayor inmersa en una mezcla de lo real y lo digital.

Sin embargo, antes de eso, existen varios obstáculos a superar, señalados en el informe por los propios usuarios: el 59% de los que quieren comprar un espectador para la RV se quejan del coste excesivo y el 48% creen que estos dispositivos obstaculizan excesivamente la libertad de movimiento (lo que también confirma el caso de los que ya los utilizan).

Otros límites se refieren al consumo de la batería, a las molestias, al hecho de que el contenido disponible se limita actualmente a los videojuegos y de que la resolución sigue siendo demasiado baja.

Pero el aspecto más interesante se refiere a lo que se ha definido como las tres paradojas de la RV: gracias a la realidad virtual, de hecho, se puede ir a cualquier parte del mundo digital, pero en realidad es imposible salir de casa; del mismo modo, se puede socializar con personas dispersas por el mundo y compartir con ellas un entorno digital único, pero se está completamente aislado del entorno físico en el que se encuentra y de las personas cercanas.

Por último, no se puede dejar de evaluar lo que se ha dado en llamar la paradoja de la integración: los que tienen dificultades para integrarse socialmente en el mundo real se ven más tentados a experimentar con experiencias sociales en la realidad virtual, con el riesgo de encerrarse cada vez más en un mundo exclusivamente digital.

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