
Calçotada Herrikoia 2026


El cultivo ecológico es, en esencia, el arte de entender y acompañar a la naturaleza. En la Llanada Alavesa, este acompañamiento tiene sus propias reglas. Quienes cultivamos en Vitoria-Gasteiz sabemos que el clima marca el ritmo: lidiamos con el viento del norte, con primaveras donde las heladas tardías nos mantienen en vilo, y con veranos luminosos pero que pasan volando. En estas condiciones particulares, mantener un huerto sano y productivo sin recurrir a productos químicos artificiales requiere de una estrategia inteligente, paciente y, sobre todo, colaborativa.
Vamos a profundizar en una de las herramientas más antiguas y efectivas que tenemos a nuestra disposición: la rotación de cultivos. Pero no lo haremos desde una perspectiva teórica y abstracta, sino aplicando la filosofía de los huertos colectivos de Lakuakolore, adaptando cada paso a nuestro clima local.
A menudo, cuando un grupo de personas recibe una parcela para cultivar, el primer instinto es dividir la tierra en pequeños cuadrados individuales, poniendo pequeñas vallas imaginarias o físicas para que cada persona tenga «su trocito». Aunque es una reacción natural, desde el punto de vista de la salud del suelo y el control de plagas, es un enfoque poco eficiente.
Desde Lakuakolore invitamos a cambiar esta mentalidad y a gestionar la tierra de forma comunitaria. ¿Por qué es tan importante esto para la rotación de cultivos? Es muy sencillo: para que una rotación sea verdaderamente efectiva, necesitamos espacio. Si cultivamos en un rincón diminuto y al año siguiente movemos los tomates un par de palmos a la derecha, para los insectos y los hongos del suelo no habrá ninguna diferencia; los encontrarán enseguida.
Al derribar esas divisiones individuales y trabajar la parcela como un único espacio compartido por todo el grupo, podemos crear grandes bancales. Esto nos permite mover las familias de plantas a una distancia real y significativa cada año. Al trabajar en equipo, no solo compartimos el esfuerzo físico de preparar la tierra o regar, sino que conseguimos cosechas más abundantes, un suelo mucho más sano que no se agota, y reducimos drásticamente los problemas con las plagas. El suelo, al igual que nosotros, respira mejor sin muros.
Para organizar el espacio de forma óptima, vamos a dividir la parcela comunitaria en seis bancales principales. Esta estructura nos dará la flexibilidad necesaria para tener variedad todo el año sin castigar la tierra.

La idea central de la rotación es no plantar nunca el mismo tipo de hortaliza en el mismo sitio dos años seguidos. Pero no lo hacemos al azar; seguimos un orden lógico basado en lo que cada planta «come» del suelo y lo que deja atrás. El ciclo completo dura cuatro años y pasa por estas cuatro fases:
En nuestra ciudad, tenemos que planificar muy bien el verano y ser valientes con el invierno. En este cuadro verás cómo se mueven los cultivos a lo largo de 4 años en nuestros cuatro bancales principales. Para que haya abundancia, hemos incluido diferentes tipos de plantas que puedes elegir para cada temporada y bancal.
| Bancal | Año 1 | Año 2 | Año 3 | Año 4 |
| Bancal 1 | Verano (Exigentes): Tomate, Pimiento, Berenjena, Calabacín, Pepino, Calabaza, Sandía, Melón, Maíz dulce, Girasol. Invierno (De Hoja/Bulbo): Ajo, Cebolla, Puerro, Chalota, Escarola, Canónigos, Berros, Mostaza, Rúcula, Espinaca de invierno. | Verano (Raíces): Zanahoria, Remolacha, Rabanito, Chirivía, Cebolleta, Nabo, Colinabo, Hinojo, Apio. Invierno (Hojas tiernas): Lechuga, Acelga, Borraja, Achicoria, Canónigos, Espinaca, Rúcula silvestre, Mostaza blanca, Berro de jardín, Rábano negro. | Verano (Leguminosas): Vaina, Alubia, Garbanzo, Lenteja, Soja, Cacahuete, Altramuz, Habichuela, Judión. Invierno (Restauradores): Haba, Guisante, Veza, Trébol, Alholva, Centeno, Avena, Altramuz azul, Esparceta. | Verano (Crucíferas/Hojas): Repollo, Brócoli, Coliflor, Kale, Lombarda, Col china, Pak choi, Mizuna, Tatsoi, Berza, Lechuga. Invierno (Resistentes al frío): Col de Bruselas, Brócoli de invierno, Coliflor tardía, Nabiza, Grelo, Col de Milán, Repollo rizado, Escarola rizada, Lechuga de invierno, Mastuerzo. |
| Bancal 2 | Verano (Crucíferas/Hojas). Invierno (Resistentes al frío). | Verano (Exigentes). Invierno (De Hoja/Bulbo). | Verano (Raíces). Invierno (Hojas tiernas). | Verano (Leguminosas). Invierno (Restauradores). |
| Bancal 3 | Verano (Leguminosas). Invierno (Restauradores). | Verano (Crucíferas/Hojas). Invierno (Resistentes al frío). | Verano (Exigentes). Invierno (De Hoja/Bulbo). | Verano (Raíces). Invierno (Hojas tiernas). |
| Bancal 4 | Verano (Raíces). Invierno (Hojas tiernas). | Verano (Leguminosas). Invierno (Restauradores). | Verano (Crucíferas/Hojas). Invierno (Resistentes al frío). | Verano (Exigentes). Invierno (De Hoja/Bulbo). |
Nota: Recuerda que los Bancales 5 y 6 no rotan, se mantienen fijos con tus aromáticas, fresas y alcachofas.
En relación a este calendario de cultivo, debemos hacernos una pregunta clave: ¿Tiene sentido plantar leguminosas (vainas) en verano y volver a poner leguminosas (habas) en invierno en el mismo sitio? ¿O llenar el bancal de coles en ambas temporadas? A primera vista, parece una contradicción a la regla de no repetir familia. Sin embargo, en el clima de Vitoria-Gasteiz, esto tiene una explicación técnica y un pequeño truco para hacerlo bien.
Es cierto que botánicamente pertenecen a la misma familia. No obstante, en nuestra zona, el objetivo de este bancal es actuar como una «estación de servicio» de nitrógeno.
Aquí debemos ser más cautelosos. Las coles son propensas a plagas muy específicas que pueden quedarse a vivir en la tierra si no variamos el menú.
Al igual que en un vecindario humano, en el huerto hay plantas que se llevan genial juntas y se ayudan mutuamente a crecer más fuertes o a defenderse de los bichos. Agruparlas en el mismo bancal es lo que llamamos «asociación de cultivos». Aquí tienes algunas de las mejores combinaciones:

Para que tu planificación sea perfecta, hemos preparado este cuadro de compatibilidades. Tenlo a mano cuando vayas a decidir qué sembrar junto a qué:
| Planta | Se lleva bien con (Amigas) | Se lleva mal con (Enemigas) |
|---|---|---|
| Tomate | Albahaca, Cebolla, Zanahoria, Ajo, Caléndula | Patata, Col, Hinojo |
| Zanahoria | Cebolla, Puerro, Guisante, Lechuga, Tomate | Remolacha, Hinojo |
| Cebolla / Puerro | Zanahoria, Remolacha, Lechuga, Fresa, Pepino | Vaina, Guisante |
| Vaina / Guisante | Maíz, Calabaza, Pepino, Patata, Zanahoria | Cebolla, Ajo, Puerro |
| Calabacín / Pepino | Maíz, Vaina, Cebolla, Guisante, Capuchina | Patata, Hierbas aromáticas |
| Col / Brócoli | Patata, Apio, Cebolla, Plantas aromáticas | Tomate, Vaina, Fresa |
| Lechuga | Zanahoria, Rabanito, Fresa, Pepino, Cebolla | Girasol |
| Acelga | Vaina, Cebolla, Coles | Remolacha (son de la misma familia) |
Batzorde Teknikoa – Comisión Técnica
Llega el momento en el que el huerto despierta y nos preparamos para los cultivos estrella de la temporada de primavera-verano, como tomates, pimientos y calabacines. En la horticultura ecológica moderna, hemos comprendido que quien cultiva la tierra en realidad no alimenta a las plantas; alimenta al suelo. Las hortalizas que cosechamos son el resultado natural de un ecosistema subterráneo bien nutrido y equilibrado. El reto ahora mismo no es la utilización de fertilizantes químicos industriales de cara al calor, sino diseñar una nutrición viva y variada.
Abonar requiere estrategia. No todos los aportes sirven para lo mismo ni se aplican en el mismo momento. Aquí te detallo los cuatro pilares de la nutrición ecológica y cómo implementarlos en tu parcela ahora que la primavera avanza, respetando siempre la estructura natural del terreno.
El compost es el resultado de la descomposición natural (con presencia de oxígeno) de restos vegetales y orgánicos. Es el abono base por excelencia y el punto de partida de cualquier huerto sostenible.

El estiércol es un recurso fundamental, pero hay una regla inquebrantable: nunca se aplica fresco. Siempre debe estar maduro o compostado, de lo contrario, las altas temperaturas de fermentación quemarán las raíces de tus cultivos y podrían transmitir patógenos. Al preparar la huerta de primavera hay que tener especial cuidado con los tiempos y las elecciones, ya que cada animal produce un abono con características muy distintas:

El humus de lombriz (vermicompost) es un aporte de nutrición avanzada para tu huerto. Es el producto oscuro, inodoro y suelto que resulta de la digestión de la materia orgánica por parte de lombrices rojas.

El abono verde consiste en sembrar plantas específicas (como trébol, veza, avena o mostaza) no con la intención de cosecharlas para comer, sino para cortarlas y dejarlas sobre la tierra como alimento para el suelo.

Batzorde Teknikoa – Comisión Técnica
Durante décadas, la imagen icónica de la primavera ha sido la de un hortelano volteando la tierra con una azada o una ruidosa motoazada hasta dejar el suelo con una textura de polvo fino. Sin embargo, el conocimiento contemporáneo sobre la salud del suelo nos indica que este ritual, lejos de ayudar a las plantas, desarticula un ecosistema complejo y vital. Preparar una parcela de cultivo hoy en día requiere menos fuerza bruta y mucha más observación. El objetivo es acondicionar el terreno sin destruir la arquitectura invisible que sostiene la vida vegetal.
Antes de iniciar cualquier labor, el factor más crítico es el estado de humedad de la tierra, conocido tradicionalmente como tempero. No es simplemente una cuestión de comodidad para el hortelano; es una necesidad física del suelo. El tempero es el punto exacto de equilibrio donde el suelo tiene la humedad suficiente para ser maleable, pero no tanta como para perder su estructura.
Para identificarlo, existe una prueba infalible: toma un puñado de tierra de unos diez centímetros de profundidad y apriétalo con la mano. Si al abrir el puño la tierra gotea o se queda pegada como una masa de arcilla, está demasiado húmeda; trabajarla en este estado expulsaría el aire de los poros y causaría una compactación que las raíces no podrían atravesar. Si, por el contrario, la tierra se desmorona como arena seca, carece de la cohesión necesaria.

El punto de tempero ideal se alcanza cuando la tierra forma una bola que mantiene su forma, pero se fragmenta limpiamente en granos pequeños al presionarla suavemente con el pulgar. En ese estado, el suelo es «friable» y está listo para ser oxigenado.
La regla de oro de la horticultura ecológica moderna es no voltear la tierra. El suelo no es una masa inerte, sino un organismo estratificado. En los primeros centímetros habitan microorganismos que necesitan grandes cantidades de oxígeno (aerobios) para descomponer la materia orgánica. A mayor profundidad, residen organismos que prefieren ambientes con menos aire (anaerobios). Al invertir la tierra con un arado o una pala, enterramos a los primeros y exponemos a los segundos a la superficie, provocando una mortandad masiva de la microbiota que alimenta a las plantas.

Para evitar este desastre ecológico, la herramienta predilecta es la laya de un solo mango. A diferencia de las palas de cavar, la laya cuenta con dientes metálicos robustos que penetran en vertical. El procedimiento es estrictamente instructivo:
Este método de mínima perturbación transforma radicalmente la salud de la huerta. Al no voltear, preservamos las galerías naturales creadas por las lombrices y las raíces de cultivos anteriores. Estos túneles actúan como una red de alcantarillado y ventilación natural que facilita el drenaje del agua de lluvia y la exploración de las raíces jóvenes.

Además, el no volteado es la mejor estrategia contra las malas hierbas. El suelo alberga un «banco de semillas» latentes; al no remover las capas profundas, las semillas de plantas competidoras permanecen enterradas en la oscuridad, donde no pueden germinar. Finalmente, desde un punto de vista medioambiental, este manejo mantiene el carbono secuestrado en el suelo. Cada vez que aramos, el carbono orgánico se oxida y se libera a la atmósfera como CO2. Al mantener la tierra intacta, el hortelano no solo cultiva alimentos, sino que contribuye activamente a la mitigación del cambio climático.
Al finalizar la jornada, la parcela no lucirá como un desierto de polvo marrón, sino como un terreno firme, pero esponjoso, listo para recibir el compost superficial y comenzar un ciclo de cultivo en armonía con los procesos biológicos de la naturaleza.
Una vez que la tierra ha sido oxigenada mediante la laya de un solo mango, el siguiente paso en la gestión de una parcela ecológica no es enterrar fertilizantes, sino alimentar la superficie. En la naturaleza, nadie acude al bosque a enterrar las hojas muertas para que los árboles crezcan; es el propio ecosistema el que procesa la materia orgánica desde arriba hacia abajo. Este principio, aplicado al huerto, se traduce en el abonado superficial o «mulching», una técnica que garantiza la fertilidad a largo plazo sin comprometer la estructura que tanto esfuerzo nos ha costado preservar.
La lógica del abonado superficial es sencilla pero profunda: imitamos el ciclo natural. Cuando depositamos una capa de compost maduro sobre la tierra previamente aireada, estamos activando una cadena de suministro biológico. No necesitamos una pala para mezclar el abono con la tierra; de eso se encargarán los operarios naturales del suelo: las lombrices, los colémbolos y una vasta red de microorganismos.

Al dejar el abono en la superficie, permitimos que los nutrientes se filtren gradualmente con el agua de riego o la lluvia. Este proceso de lixiviación controlada asegura que las raíces reciban una nutrición constante y no un «choque» químico que podría desequilibrar el pH del suelo o quemar los tejidos vegetales más sensibles.
Para que este proceso sea efectivo, debe seguirse un protocolo riguroso que maximice los beneficios de la materia orgánica:

La implementación de este método manual genera una serie de reacciones en cadena que benefician la salud global de la parcela:
Este enfoque transforma el trabajo del hortelano en una colaboración con los ciclos de la vida. Al finalizar, su parcela no solo estará abonada, sino que habrá iniciado un proceso de autorregulación donde la intervención humana es mínima pero altamente estratégica.
ANEXO
Para que tu herramienta te dure muchas temporadas y no acabes con el mango partido o las púas dobladas, sigue estos consejos técnicos al trabajar tu parcela:

Batzorde Teknikoa – Comisión Técnica
Abenduaren 17tik urtarrilaren 15era // del 17 de diciembre al 15 de enero




La adjudicación de las parcelas y el calendario de solicitud se anunciarán una vez finalicen las obras
El barrio de Salburua de Vitoria contará con un nuevo huerto comunitario. El espacio contará con un total de 73 parcelas y se situará en una parcela de 12.300 metros cuadrados, de los cuales 7.000 serán espacio de cultivo. La parcela está actualmente en desuso y está ubicada entre las calles Portal de Elorriaga, Avenida Varsovia, Calle de Galileo y Avenida Budapest.
La huerta estará compuesta por parcelas de 50 metros cuadrados cada una. También contará con 3 albercas de riego, un almacén exterior y otro interior y una caseta modular con aseos, que incluirá un baño adaptado. En el interior también se habilitará una zona de merendero que facilitará las redes entre las personas que hagan uso de los huertos. La gestión será comunitaria, tal y como en las huertas de Ortubi o Zabalortu.
La intervención tiene un presupuesto de 300.000 euros recogido en el acuerdo presupuestario entre el equipo de gobierno, PSE-EE y PNV, y Euskal Herria Bildu, y un plazo de ejecución de seis meses, que empezará desde la adjudicación del contrato, luego se centrarán en salvar la pendiente de la parcela y crear terrazas allanando el terreno.
La concejala de Espacio Público y Barrios, Beatriz Artolazabal, ha destacado el valor comunitario del proyecto: “Los huertos urbanos no solo permiten cultivar alimentos, también cultivan relaciones. Son lugares donde la gente se conoce, se ayuda y genera vínculos. Y eso es muy importante en barrios jóvenes como Salburua, donde muchas personas han llegado recientemente y todavía están construyendo comunidad”.
Artolazabal ha recordado que la ciudad cuenta ya con una experiencia consolidada en otros cuatro barrios de la ciudad. “Sabemos que este modelo funciona. Favorece hábitos saludables, promueve la actividad física y refuerza el sentido de pertenencia. Queremos llevar esa experiencia allí donde todavía no existe, para que más vecinos y vecinas puedan participar”, ha señalado.
Xabier Ruiz de Larramendi, concejal de EH Bildu, ha explicado que existe una alta demanda de huertos urbanos y hay que dar respuesta a ello: «En el actual contexto de crisis climática que vivimos y que afrontamos debemos aumentar el autoconsumo y la producción local. También la de alimentos, porque debemos recordar que en Gasteiz tan solo consumimos un 1% de alimentos frescos producidos en Araba».
El Ayuntamiento acompañará la puesta en marcha del huerto con sesiones informativas, apoyo técnico y un sistema de adjudicación transparente y rotatorio, tal como se aplica en el resto de huertos urbanos municipales. La adjudicación de las parcelas y el calendario de solicitud se anunciarán una vez finalicen las obras.
De esta manera, la nueva instalación en el barrio de Salburua, que hasta ahora no contaba con ninguna parcela destinada a este fin, se unirá a la red de huertos municipales de Gasteiz formada por las Huertas de Urarte (Abetxuko) que gestiona el Centro de Estudios Ambientales (CEA); y a los huertos de Zabalortu (Zabalgana), Lakuakolore (Lakua) y Ortubi (Borinbizkarra), que son de gestión comunitaria. Así la zona Este del municipio pasará a contar también con un proyecto como este.
Fuente: noticiasdealava.eus

El próximo 7 de Noviembre de 2025, viernes, se realizará en la Casa de la Dehesa de Olárizu una exposición de calabazas, donde se tratará de mostrar la gran diversidad que se produce en la zona. El evento tendrá lugar entre las 18h y las 20h.
Se invita a las persona que acudan a llevar sus propias calabazas, para participar en un concurso popular en el que se premiarán a la calabaza que se considere más bonita, y a la más curiosa.
También podremos participar en un taller de semillas, y en una degustación de productos.
