Archivo mensual: marzo 2010

Actualización inversa

Hace ya mucho tiempo que dejé de usar windows y me pasé a linux. En los comienzos, me costó un poco encontrar algunas aplicaciones que “necesitaba”. Después me acostumbré fácilmente a no tener que reinstalar el sistema cada cierto tiempo, ni a mí, ni a mis familiares y amigos. La verdad es que yo suelo usar cantidad de programas diferentes, y al final windows se me ralentizaba tanto que lo volvía a instalar de cero. Lo de mis familiares y amigos, era más problema de virus, messenger,… lo típico.

Ésta semana tuve un percance con el ordenador. Se me rompió el disco duro donde tenía el directorio /home (el de los datos de usuario). Aunque tenía copia de seguridad de los datos en otro disco, decidí no montarlo hasta que me llegara el nuevo, por si acaso la mala suerte se quería cebar conmigo y se me rompía también el segundo disco. Para salir del paso utilicé un disco que tenía con windows XP instalado, y donde había guardado también algunos de los datos que necesitaba, aunque también podría haber tomado otras sencillas soluciones para seguir usando linux (tampoco soy ningún fanático de linux, y no me apetecía ni tenía tiempo). El caso es que volví a utilizar windows. La versión XP, que es bastante más ligera que las posteriores vista y windows7. La versión XP, para la que muchos ordenadores a día de hoy vienen de serie con “actualización inversa” porque la gente no quiere el vista ni el win7 porque les deja el ordenador sin recursos (o vaya Ud a saber el porqué, pero no los quieren). Voy a tratar de analizar como ha sido ésta “regresión” o “actualización inversa”, fijándome solamente en el uso cotidiano, y no en todas las demás características como seguridad, facilidad de uso, y libertad del software.

Lo primero que hice fue actualizar el antivirus (avast) y el sistema operativo (cruzando los dedos). Sin problemas. He estado unos días usando windows (yo, pecador), y la verdad es que en el uso no noto demasiadas diferencias en la forma (mientras navego casi me suelo olvidar de qué sistema estoy usando). En cuanto a los programas, tengo los mismos navegador y cliente de correo (Firefox y thunderbird), pero a la hora de manejarme entre carpetas y archivos no me encuentro cómodo en windows. A la hora de manejar imágenes, que me suele tocar a menudo, hecho en falta el gimp que no tiene absolutamente nada que envidiar a programas similares para windows. La mayor diferencia que noto es que con windows el ordenador tarda bastante más en arrancar (en poder abrir el correo por ejemplo, porque desde que metes la contraseña de windows hasta que puedes leer el correo pasa una eternidad), también tarda más en apagarse, y durante el uso cada poco tiempo se queda como bloqueado unos segundos. También le noto raro que cada poco tiempo empieza a escribir en el disco duro sin haber hecho yo nada, y si lo uso durante muchas horas se suele llenar la memoria y empieza a ir muuuyyyyyy leeeennntoooo hasta que localizo alguna aplicación que consume demasiada memoria y la cierro o reinicio. Desde luego la sensación no es buena. Éste ordenador es ya un poco antiguo (aunque multiprocesador), pero con linux me va ligero como una liebre. Tengo instaladas ingentes cantidades de aplicaciones para linux, y no noto ninguna diferencia en velocidad. A ver si me llega ya el disco nuevo y jubilo al windows para siempre. La única ventaja que le veo a windows es que los que antes solían pedirme el ordenador para hacer alguna cosilla, ya no se arriman porque dicen que ahora va muy lento y como a saltos.

He de decir que cuando instale windows XP por primera vez en éste ordenador, iba bastante ligero (y eso que tenía la mitad de memoria). Lo que pasa es que microsoft, a medida que va descubriendo agujeros en su sistema, les va poniendo parches. Es como si tienes una rueda de bicicleta, y cada vez que se pincha le pones un parche. Cuando llevas puestos 10, o hasta 20 parches, la rueda no va mal. Sin embargo, cuando le has puesto 5.000 parches, parece como que ya no queda igual. Pesa un poco más y cuesta pedalear, no se hincha demasiado bien, e incluso por entre parche y parche se escapa algo de aire y se va desinflando.

La única solución con la rueda sería cambiar el neumático por otro nuevo, y para microsoft rediseñar de cero las partes que no están bien (aunque tal vez sean tantas que no saben por dónde empezar). Creo que lo de arreglar windows no es fácil porque viene arrastrando una arquitectura con muchos errores de concepto, ya desde las versiones de MS-DOS, y no han sido capaces de hacer un cambio radical para solucionarlos (O no les ha interesado por temas comerciales. Si sacan una versión que funcione bien, será más difícil convencer a la gente de que se cambie a la siguiente). Los mayores problemas están en lo más básico del sistema en torno a lo que todo gira. Por eso no lo tienen fácil para corregirlo. Porque hay demasiado volumen de software diseñado para funcionar sobre esa base defectuosa (y cuanto más tiempo pasa, más se les va acumulando).

 

Me temo que la actualización a windows, sea directa, inversa, reversa o transversa, no me convence.

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