Suelo, clima, cultivo agrario y forestal de la provincia de Vizcaya

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Este debate contiene 0 respuestas, tiene 1 mensaje y lo actualizó  Roberto hace 5 años, 10 meses.

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    Roberto
    Jefe de claves

    Me pide Paco que meta este texto en el foro. Como no se ven bien las tablas, lo he subido también a la nube de ReDiles para que podáis descargar desde ahí el original ( http://rediles.com/hodeian/public.php?service=files&t=87cbc9f12f4478ba300b1ef464487cd5 ):

    Suelo, clima, cultivo agrario y forestal
    de la provincia de Vizcaya
    Memoria premiada por la Real Academia de Ciencias en concurso publico con arreglo al programa presentado por la misma para
    el año de 1856
    Lucas de Olazabal y Altuna

    Todo hombre dotado de alguna instruccion , dice J. Herschel , puede, con buena voluntad, añadir algo á la masa general de los conocimientos humanos , por poco que con regularidad y método observe los hechos que màs llamen su atencion , o los que por su posicion se le presten a un estudio inmediato y contínuo. Palabras màs lisonjeras, invitacion màs terminante sería dificil encontrar para aquel que , proponiéndose sincera y desinteresadamente ser útil á su pais, se halla retraido y desalentado por sus limitadas fuerzas.
    A trabajos como el que tengo el honor de presentar se refieren plenamente, en mi concepto, esas palabras , porque pertenecen a aquellos que, por su naturaleza, por lo que tienen de local y concreto, requieren mejor nutrirse de hechos escrupulosamente observados y verídicamente consignados, que engalanarse con brillantes hipótesis y generalidades lanzadas desde el gabinete, prévio un corto número de observaciones sobre el campo: sin esta íntima persuasion no hubiera podido acometer, ni mucho menos proseguir esta tarea.
    Mi único libro ha sido el de la observacion directa, y por consiguiente, el testimonio de mis sentidos abona y afirma la veracidad de la mayor parte de los hechos que refiero ; de estos algunas veces me he remontado a las causas, y he deducido las consecuencias , consultando lo menos posible las no pocas veces engañosas aseveraciones y cifras de los archivos, que si alguna vez las cito, es para corroborar y medir lo que deduzco, mâs nunca para hacerlas servir de puntal a mi raciocinio.
    Quiero suponer que me he equivocado al apreciar las causas ó al deducir las consecuencias ; pero aunque asi fuera, queda íntegra la irrevocable autoridad de los hechos , sobre los cuales podrá discurrir con mas tino otro mas hábil y profundo que yo. Si algo son estos hechos, residuo de mis afanes; si asi lo juzgan la ilustre Academia y el pais á quienes los he consagrado , quedarán sobrado satisfechas mis exiguas aspiraciones.

    CAPITULO I.
    GEOGNOSIA. Generalidades y division
    Primer grupo. — Situacion. — Caractéres geognósticos
    Segundo grupo. — Situacion. — Caractéres geognósticos
    Tercer grupo. — Division en dos sub-grupos por orden cronológico. — Situacion del mas antiguo. — Situacion del mas moderno. — Caracteres geognósticos del mas antiguo. — Caractéres geognósticos del mas moderno
    Cuarto grupo. — Situacion. — Caractéres geognósticos
    Quinto grupo

    CAPITULO II.
    CLIMA Y TIERRA VEJETAL. Generalidades.
    Reseña oro-hidrográfica. —
    Meteorología. —
    Marcha progresiva de la descomposicion de las rocas. —
    Análisis cuantitaliva de la tierra vejetal. —
    Discusion agrológica. —
    ¿Qué valor, qué influencia representa la tierra vejetal en el cultivo agrario de Vizcaya?

    CAPITULO III.
    CULTIVO AGRARIO Y FORESTAL. Generalidades
    Seccion I.— Cultivo agrario. Consideraciones sobre la geografía botánica y regiones agrícolas.— Topografía botánica. — Aplicacion de estos principios á la vejetacion en sus relaciones con el cultivo agrario de Vizcaya. — Vegetacion de las inmediaciones de Durango. — Idem idem de Bermeo. — Cultivo agrario de Vizcaya
    Seccion II. — Arbolado. Breve considerandum. — Estado actual de los montes de Vizcaya. — Sistema forestal. — Regiones dendrológicas. — Necesidades. Fomento. Conclusion
    Cuadro de las rocas que constituyen los cinco grupos descritos

    I.
    GEOGNOSIA

    GENERALIDADES.
    Las descarnadas masas calcáreas que á primera vista se distinguen en el territorio vizcaino , cualquiera que sea el lado por donde se penetre en él, y la multitud de canteras abiertas y diseminadas que petentizan la naturaleza de la roca, allí donde yacia cubierta de tierra vegetal, no dejan duda al geognosta, de que la formacion cretácea se estiende en toda la provincia. La fragosidad del terreno y la no dislocacion, al propio tiempo que la irregularidad de los estratos que tan visiblemente se manifiestan en los cortes de la red de carreteras que los atraviesan, recuerdan al geogenista la idea emitida por Beaumont, de que en los períodos que precedieron próximos al cretáceo , esperimentaron las capas violentas sacudidas, que las hicieron perder su primitiva posicion.
    Bosquejado asi el terreno que se trata de estudiar , si el objeto es dedicarse á investigaciones puramente especulativas para consignarlas en un libro donde se encuentre la razòn , hipotéticamente siquiera y en cuanto atañe á su fin , de todos los fenómenos naturales acaecidos ó que puedan acaecer, de todas las explotaciones fecundas en resultados o malogradas, de todas las industrias actuales o que en adelante hayan de originarse, no se puede menos de mencionar ni dejar de describir un terreno mas antiguo que el cretáceo (quizás liásico), que se halla las inmediaciones de Bilbao y de Bermeo , ni los parciales levantamientos plutónicos de diversos sitios del Señorío , sin los cuales no se sabria esplicar la procedencia de la piedra traquítica de Axpé , ni el buen éxito del establecimiento de loza planteado en Busturia. Deberáse del mismo modo inquirir la edad relativa de las diferentes capas de la creta, y establecer , pues es dable hacerlo, una clasificacion basada en el orden cronológico, con el fin , primero , de facilitar su estudio con relacion á las cartas geológicas generales de las provincias confinantes , y segundo, con el de esterminar de una vez esos conatos repetidos y ruinosos de esplotacion de carbon de piedra en puntos que pertenecen evidentemente á la parte superior de la creta. Corresponde tambien a este cometido el describir minuciosamente los bancos numulíticos, por si, como aparece de los últimos trabajos de algunos geólogos , han de caracterizar un grupo separado, y los bancos yesosos que imprimen el caracter sulfúreo á las aguas que han dado lugar á los establecimientos de baños en Elorrio , Zaldua , Villaro y Cortozubi , y á las de igual naturaleza que brotan en Garay y en otros puntos de la provincia.
    Pero bajo el punto de vista agrícola y forestal, como conviene al objeto de este trabajo , no incumbe abrazar detalladamente esas masas pequeñas y aisladas, factores insignificantes para las aplicaciones y reglas que se tratan de prescribir. Tampoco importa el que las rocas no sean clasificadas relativamente á su edad , porque lo que al agricultor ó al silvicultor le interesa es averiguar la naturaleza de la roca, mejor que sus relaciones de superposicion. En la naturaleza de la roca es , pues, donde se han de buscar los caracteres típicos que deben servir para plantear la division primaria que concrete y precise las observaciones , facilitando sobremanera el estudio. Esto es lo que yo creo, y asi lo he practicado , dividiendo en su consecuencia en cinco grupos las rocas de Vizcaya.
    1. El de las psamnitas y numulinas.
    2. El de las calizas compactas.
    3. El de las areniscas micáceas y arcillas pizarrosas.
    4. El de las calizas margosas.
    5. El de las calizas arcillosas compactas.

    Todos estos cinco grupos pertenecen á la formacion cretácea, que ocupa casi esclusivamente la estension de la provincia. En cuanto á las demas particularidades propias de un reconocimiento puramente científico, no desdeño ninguna ; por el contrario, menciono en el discurso de la descripcion el terreno liásico y los plutónicos, y los consigno en el adjunto mapa agregado para la mejor inteligencia ; refiero aunque ligeramente las observaciones sobre superposicion de capas, é inicio de paso algunos problemas cuya resolucion esclareceria grandemente la parte geogénica; y en fin, cuando puedo ó creo aclarar los fenómenos sin alejarme con difusas digresiones ni engolfarme en ese inestricable campo de las suposiciones arduas, espongo, por lo que pudieran servir, consideraciones, siquiera sea elevado el orden á que pertenezcan.

    Primer grupo.

    Situación. A partir desde el límite N. O. del señorío , se estienden las rocas de este grupo en direccion S.E. hacia el centro, de una manera contínua y bastante irregular. Algo hay en la forma de esta faja que se presta á especulaciones geogénicas ; indicaré rápidamente. Empezando por e lN. O., las dos líneas opuestas que forman el límite de la faja, y que pasando la de la derecha por Somorrostro y Bilbao lindando con el lias, y la de la izquierda por la Baluga y Sodupe, van aproximándose sucesivamente hasta que de repente pierden esta direccion y se separan por ambas partes , por la una hasta el N. E. de Lemona y por la otra al O. de Areta ; desde estos puntos vuelven á su direccion primitiva para ir á unirse donde se ha dicho , formando de este modo dos lengüetas diametralmente opuestas de S. O. á N. E. (de Areta á Lemona). Este ensanchamiento coincide con hallarse poco mas ó menos en su parte media, en las cercanías de Miravalles , un crater de levantamiento que parece esplicar ese movimiento espansivo. A esto mismo atribuye Collet el codo , como él lo denomina , de la parte de Areta ; pero lo que hay de estraño en esto es que haya pasado por alto el de Lemona, siendo tanto ó mas notable que el anterior, y pudiéndolo esplicar por la misma causa, toda vez que el crater se halla, como se ha indicado, en la parte media próximamente de las dos lengüetas.

    Caracteres geognosticos. Numulinas formando grandes bancos por sí solas é intercaladas con las psamnitas micáceas, estas dominando y constituyendo esclusivamente la parte litológica , y la carencia puede decirse de calizas, son los caracteres distintivos de este grupo.
    Cuatro carreteras que le atraviesan, próximamente equidistantes y paralelas entre sí , hacen muy cómodo el estudio, aun en su parte mas detallada.
    Por la primera, que es un ramal que empalma con la que conduce desde Valmaseda á Castro , al S. de la Baluga, se ven cerca de Somorrostro bancos fuertes de psamnitas azules de grano fino, que rarísima vez llegan á ser calcáricas ; mas adelante se muestran entre estos bancos numulinas, que poco despues forman por sí solas poderosos bancos, á pesar de su pequeño diámetro: tal es su abundancia. Algunas arcillas parduzcas, especialmente á derecha é izquierda del empalme, se notan tambien como signo del cemento que une los granos psammíticos : el ángulo de inclinacion en las capas varía desde 5º á 4º.
    Si no por lo que hace á la formacion del suelo vegetal en Vizcaya, al menos por las consideraciones á que da lugar, y por la influencia indirecta que tienen sobre el fomento del arbolado , deben citarse algunos pequeños bancos de hierro espático ó siderosa , que se encuentran en las cercanías de Somorrostro, como vestigios ya que conducen al observador hácia aquellas célebres minas.
    Por la segunda , que es la carretera general que pasando por Valmaseda se dirije á Bilbao, nótase que en las inmediaciones del lias, las psamnitas que se encuentran tienen bastante semejanza en su aspecto esterior con las calizas arcillosas , de las cuales se halla compuesto el referido lias; pero en su fondo difiere notablemente, puesto que esas psamnitas no tienen el menor elemento calcáreo. Por lo demás, á dichas psamnitas se las halla en todo el trayecto que comprende la faja del presente grupo ; cerca de Bilbao ocupan esclusivamente el terreno ; mas adelante alternan con algunas areniscas , despues con arcillas mas ó menos pizarrosas, y todavía al aproximarse al límite occidental de la faja, con algunos riñones de siderosa: el ángulo de estratificacion varia mucho, y se puede sin violencia darse razon de este fenómeno con detenerse en el estudio geogénico de la falla que constituye el valle del Gadagua.
    La tercera conduce desde Orduña á Bilbao, y se une á media legua S. de esta última villa con la que desde Vitoria, pasando por Durango, se dirije tambien á Bilbao. Al través de la faja sigue siempre á la izquierda del rio Orduña, muy cerca de él y casi paralelo. Encuéntranse las mismas psamnitas ; al llegar á Arrigurriaga se interrumpen y aparecen calizas mas modernas, que inmediatamente las cubren, y no pertenecientes por lo tanto al grupo que se describe; desaparecen estas muy pronto y reaparecen las psamnitas. Caminando unos tres cuartos de legua se llega á Miravalles, cerca del cráter del levantamiento, alrededor del cual se nota una dislocacion de capas muy manifiesta. Las psamnitas alternan mas adelante con numulinas y algunos esquistos azules que desaparecen muy pronto, y entonces ocupan por sí solas las psamnitas hasta el término del grupo por esta parte.
    La cuarta sigue desde Vitoria á Bilbao pasando por Uvidea, y caminando en ella se ve, que desde cerca de Lemona se manifiestan psamnitas azules, que difieren de las demás por su testura granujienta , alternando con algunos esquistos; poco despues aparecen calizas azules como las que se ven al atravesar por el camino anterior , mas no como aquellas, masas pequeñas y aisladas, sino la continuacion de las inmensas moles de Mañaria , que despues se describirán. Cuando estas han desaparecido, prosiguiendo el camino se encuentran algunas areniscas pardas; mas adelante esquistos azules que alternan con las psammitas, hasta que, desapareciendo estas, concluyen en este sentido las rocas de este grupo : la estratificacion es menos discordante que la que se nota en los trayectos anteriores.
    Entre Elanchove y Bedarona, asi como tambien en las inmediaciones de Ondarroa , se manifiestan psamnitas idénticas á las de la faja central que se ha descrito; pero por la pequeña estension que ocupan no merecen un examen detenido, y lo suplirá en cierto modo la presencia de la carta adjunta.
    Este grupo es indudablemente el mas antiguo de todos los de la creta en Vizcaya ; y por los caracteres dados y el aspecto ferruginoso que en general presentan las rocas, inducen á creer que pertenezcan á la parte inferior de la creta.

    Segundo grupo.

    Situacion. La dispersion de las rocas que á este grupo pertenecen, unido á otras particularidades geológicas de que hablaremos mas abajo, revelan visiblemente un cataclismo acaecido, y que interesó sobremanera á las calizas de este grupo. Por toda la provincia se encuentran esparcidas. Si se empieza por el N., se verá una masa formando el cabo de Villano; caminando hácia el E. por la misma costa, otra entre Baquio y el Cabo de Machichaco. Al llegar á Mundaca, internándose en el señorío por el camino que guia á Guernica , llamará la atencion una sierra estrecha que , poco despues de Busturia , se halla siempre próxima y á la derecha del observador ; si se continúa por las costas en las inmediaciones de Acorda, van formando una faja regular hasta Ereño y Arteaga, desde cuyos puntos, estendiéndose, forma el suelo de Gavica, Navarniz. Isparter, Lequeitio, Guizaburuaga y Aulestia , terminando en punta al Sur de Marquina. Apenas se llega al segundo cuadrante cardinal , se divisan las grandes moles al S., que constituyen las peñas llamadas de Udalach, Amboto, etc. En el centro de la provincia, masas mas ó menos salpicadas cubriendo al primer grupo en los puntos en que se hallan, una faja de bastante consideracion que pasa por el monte de Unzueta, por Aracaldo y Areta, y finalmente, para completar el circuito, al O. se encuentra una gran masa que principia al N. de Lanestosa y continúa por Treto, Ramales, Guardamino, provincia de Santander.

    Caracteres geognosticos. Por la simple lectura de lo que antecede, ocurre al momento preguntar: ¿Cómo han podido referirse á un solo grupo todas esas masas diseminadas? ¿Tanta semejanza hay en sus caracteres que no dé lugar á que se dude siquiera? Realmente, si en este grupo se presentasen tan variados en la apariencia como en el anterior los caracteres mineralógicos, surgirian grandes dificultades, no solo para su estudio directo , sino tambien para el de toda la provincia, pues como se ha dicho , se encuentran las calizas sumamente difundidas; mas la semejanza de sus caracteres, tanto mineralógicos como paleontológicos, es tal, que raya punto menos que en identidad. Por eso para el geognosta estas rocas, fuera de la material y penosa operacion de re correrlas , son las que presentan menos dificultad en su reconocimiento, y digo para el geognosta , porque no sucederia asi respecto del hombre especulativo , en donde podria bajar muy bien á la brillante arena de las hipótesis geogénicas. El geognosta se contentará con decir que son calizas muy compactas , á veces cristalinas , de color pardo unas, otras azules , todas muy fosilíferas, que se presentan sin estratificacion manifiesta en las peñas de Udalach , Amboto é lgüengona , con los estratos bien marcados y verticales en la faja que pasa por Areta , con débil inclinacion en los alrededores de Bilbao. Pero el geólogo interrogará : ¿Tienen el mismo origen esas calizas? Si le tienen , ¿ son el producto mecánico de una deposicion de materia calcárea procedente de una roca que preexistia? ¿Son el resultado de una disolucion calcárea depositada de un modo contínuo, como aparece en Udalach , Amboto, lgüengona, ó por intermitencia, como lo demuestran los estratos de la faja de Areta? ¿Puede haber sucedido una revolucion tan profunda que haya borrado todo vestigio de estratificacion en una esten- sion como la que abrazan los montes de Udalach , Amboto é lgüengona y Videmaculata? Fiel á mi propósito, dejo la solucion de esos problemas á quien compete para proseguir la descripcion.
    Ya he dicho que existe mucha homogeneidad en la composicion de todas las calizas cuyos caracteres generales , aunque sucintamente, he indicado : añadiré ahora algunos detalles tomados en el punto en que presenta mayor importancia el estudio de esas calizas , tanto por la mayor estension que ocupan , como por la variedad que presentan , á saber: en la repetida cordillera de Udalach, Amboto, Mañaria, etc.
    Puntos hay como Amboto y Udalach, por ejemplo, en donde esas calizas, desnudas y sin forma alguna de estratificacion , se elevan á una altura considerable, dejando una pendiente tan rápida que hace inaccesible su cúspide, principalmente por la parte septentrional. Azotadas casi en todas partes directamente por los agentes meteorológicos, se ven en ellos los fenómenos consiguientes á su naturaleza y posicion ; cortaduras que forman cuevas mas ó menos grandes, entre las cuales es notable la de Balsola, que se halla cerca de Dima, y canales que siguen la direccion de la máxima pendiente. Aunque contiene gran número de fósiles, es difícil distinguir las especies de estos, por la tenacidad con que se hallan adheridos á la caliza ; facil es sin embargo cerciorarse de su existencia por el color negro y brillo cristalino de la concha que destaca sobre el azul de la pasta calcárea, formando de esta suerte un jaspeado muy gracioso. Ejemplares de esto pueden verse en la Real Capilla del Palacio de Madrid, cuyas columnas proceden de una de las canteras de Mañaria, y en las piedras que abundantemente se trituran para los caminos del señorío. Entre los que se han podido separar se encuentran Caprimidas y Diceritas en gran cantidad, en menor número Hipurites, Terebrátulas, Ostras, Pólipos y algunos otros mal conservados.
    En los puntos ocupados por las rocas de este grupo es donde se han ensayado la mayor parte de las minas, si se esceptúan las de carbon de piedra; y se está esplorando con actividad actualmente una de cobre al O. de Bilbao, en el sitio llamado Iturrigorri, en la que los minerales encontrados son pirita de cobre con pirita de hierro , pirita de cobre con cristales de malaquita, y siderosa con cobre. Al mismo período parecen pertenecer tambien las riquísimas de mena de Somorrostro, beneficiadas desde remotos tiempos, segun la posicion que tienen dos masas calcáreas que se hallan en el monte de Triano, asi como las menos ricas, pero de igual naturaleza, de Iturrigorri, Ollargan, el Morro y Miravilla, por lo que se infiere de las calizas que se hallan en su contacto.

    Tercer grupo.

    Las rocas de este grupo ocupan mayor estension que las de todos los demas en el Señorío, y comprende manifiestamente rocas de dos edades diferentes, separadas muy bien por su diversa situacion topográfica : el esparcimiento, bajo este punto de vista, es el carácter distintivo de las mas antiguas, asi como la continuidad lo es de las mas modernas.

    Situacion de las más antiguas La dispersion de estas aun cuando se nota en grande escala, no es tan general como en las del grupo anterior , pues se halla reducido próximamente á la mitad del territorio señorial, considerándole dividido por una línea N. E. S. O. Esta línea límite señala, aunque muy groseramente, una faja contínua de las mismas rocas, que á semejanza de aquellos rios que corriendo en la referida direccion y aproximándose á su desembocadura en el mar, se van sucesivamente ensanchando y desbordando, sigue desde Somorrostro hasta Galdácano formando una faja estrecha y uniforme ; alli se ensancha para volver á estrecharse en Zornoza, desde donde, como si se hallara comprimido por una gran fuerza , se estiende de izquierda á derecha y por su frente, resultando á la izquierda una entrada triangular que pasando por la venta de Zanzangorri, Echano y la Sierra de Oiz, tiene su vértice en Mallavia; por la derecha, una superficie interpuesta entre los límites de los dos grupos anteriores por aquella parte , y por el centro una distension considerable que va aumentándose hasta Durango; prosigue uniformemente desde este punto á Elorrio y Arrazola, y entonces tiende á converjer, y converje real y precisamente en la carretera que conduce á Mondragon, uno de los puntos del límite en tre Vizcaya y Guipúzcoa.
    Todas las demas rocas de este subgrupo se encuentran á la derecha de la faja que acabo de describir. Empezando por el N. se ve una fajita estrecha en Algorta , otra en Berango y otra en Sopelana; continuando por la costa , se encuentran antes de llegar á Baquio las mismas rocas, que se interrumpen por un levantamiento traquítico , y las calizas del grupo anterior, y siguen despues formando el cabo de Machichaco , centinela muy avanzado en el Cantábrico , hasta cerca de Bermeo , en donde , abandonando la costa, se interna lindando con el lias por el N. E. con la faja de Busturia ; por el E. con Guernica , Arrieta, Frunis y Maruri; por el S. y por el 0. una línea perpendicular que pasa por el último punto y donde primero descubrimos la roca de esta masa. Entre Elanchove é Ispaster hay una faja que separa las rocas de los dos grupos descritos ; alternando con las calizas del grupo anterior existe otra faja concéntrica á la primera , cuyo límite interior son las calizas compactas, y el esterior el mar, Ondarrua, Berriatúa, Cenarruza, Arrazúa y el mismo límite inferior con el cual se une el N. de Arteaga. Todas estas masas discontínuas , como se ha visto , tocan la costa , á escepcion de la de Berango , y otra faja estrecha que pasa por Zugastieta , perpendicularmente al camino real que se dirige desde Guernica á Durango.

    Situación de las más modernas. Las rocas de este subgrupo forman una masa contínua que se estiende por la parte meridional de la provincia. Tiene por limite al N. las rocas del primero y segundo grupo, Avellaneda, Beci , San Pedro de Villaverde, Buen-Suceso , San Esteban hasta Areta , desde donde le acompaña la faja de calizas compactas que pasa por dicho punto , terminada la cual vuelve á lindar con las del primer grupo , hasta el S. de Ceanuri , y desde este punto hasta su fin, continua confinando con las calizas compactas.

    Caracteres geognosticos de las mas antiguas. La notable red de carreteras multiplicada todavía en la parte donde estas rocas estan diseminadas, facilita grandemente su estudio, que no deja de presentar alguna variedad. Todas las masas, fuera de las insignificantes de Algorta, Berango, Sopelana, Elanchove, etc., se hallan atravesadas por una ó por dos, tres, cuatro, cinco y aun seis carreteras. Empezaremos por la faja central.
    En las cercanías de Somorrostro representan esclusivamente á este grupo areniscas micáceas ferruginosas de color rojo oscuro, formando bancos que se ocultan mas despues, debajo de las calizas margosas del cuarto grupo. Al S. de Baracaldo, próximo al Nervion , se presentan algunas arcillas pizarrosas alternando con las areniscas micáceas; atravesando el Nervion y por la misma cima del monte de Archanda prosigue la faja estrecha formada tambien de las referidas areniscas. En Galdácano dominan las arcillas de color azul y de estratos sumamente delgados, en los cuales se ven embutidos y aun interpuestos algunos riñones de siderosa ; empiezan otra vez á dominar las areniscas de un color blanquecino , muy cuarzosas, que á la media legua van ya disminuyendo y aumentando las arcillas pizarrosas, y continúa asi hasta Zornoza. Las mismas alternativas entre Zornoza y Durango , desde cuyo punto hácia Manaria preponderan definitivamente los esquistos hasta la conclusion de la faja, cerca de la cual no se ve ya ninguna arenisca ; hácia Elorrio van compartiendo por igual el terreno , que á causa de los riñones de limonita y siderosa que encierra tiene un aspecto ferruginoso muy marcado. La direccion é inclinacion de los estratos en esta faja es tan irregular y variada, que hace sumamente dificil el observar ley alguna en ellos. Por lo que hace á su posicion relativa, diré que en Izurza, entre Durango y Mañaria , los esquistos son casi verticales. Aquí podria dudarse si se tratara de decidir cuál de las dos rocas es mas antigua , si estas ó las calizas del segundo grupo; pero cerca de Mañaria, es decir, donde se manifiesta el contacto de ambas rocas, la superposicion de las que hemos colocado en este sub-grupo á las del segundo no es dudosa; quizás sea el único punto de Vizcaya en donde se pueda resolver el problema.
    Despues de la faja descrita , la masa que presenta mayor importancia por su estension , es aquella que da principio en las cercanías de Baquio, cuyos límites se designaron ya. La atraviesa, poco mas ó menos por su parte media, la carretera que desde Bermeo conduce á Bilbao. Pasando por Munguía. Al salir de Bermeo, y apenas se pasa el terreno liásico, se encuentran las arcillas pizarrosas ; á poco van apareciendo areniscas pardas muy poco micáceas; y al llegar al pié de la cuesta por la falda N. E. del monte de Jata son estas últimas esclusivas ; en el ascenso de la cuesta van alternando con las arcillas pizarrosas, que encierran notable cantidad de siderosa; lo propio sucede al llegar á la cima, y aun al bajar por la falda S. O.; en esta parte las areniscas son ya de un color gris abundante, sin mica, y la circunstancia de hallarse impregnadas de materias carbonosas, indujo en este sitio, asi como en otros varios de las rocas del mismo subgrupo , á principiar trabajos con ánimo de encontrar carbon de piedra. Y ya que de esto se trata diré dos palabras sobre el fundamento que bajo el punto de vista geológico pudieran tener esos conatos.
    Los caracteres mineralógicos de este sub-grupo, tienen incontestablemente mas semejanza con los del primero, que le hemos designado como perteneciente á la parte inferior de la creta , que con el segundo, que sin duda ninguna pertenece á la superior , y á no encontrar las razones de superposicion que he indicado al hablar de lo observado en las inmediaciones de Manaria, hubiera sido dificil decidirse sobre la antigüedad mencionada , y entonces hubiera entrado la perplejidad al decidir á cuál de las dos grandes regiones de la creta pertenecen las rocas del subgrupo que describimos. Las investigaciones aisladas de una localidad, no bastarian ciertamente para resolver la cuestion.
    Ahora bien, por las observaciones de muchos geólogos , pero especialmente por las de Buch en el N. de Europa, y por las de Dufrenoy en la mesa central de Francia , sabemos que se encuentran depósitos abundantes de lignito en la region inferior de la creta. Esto sentado, queda ya de manifiesto el verdadero lugar que le corresponde á la virulenta rechifla que han vertido algunos sobre los que han protejido las investigaciones del carbon mineral instigados por una necesidad apremiante , cual era y es la falta de carbon vegetal , y cuyas tentativas, asi como fueron en su mayor número el producto de una esperanza lisonjera acariciada por la ignorancia , pudieron ser tambien las especulaciones de un sabio estrelladas en el campo práctico.

    Caracteres geognòsticos de las mas modernas. En cuanto á los caracteres mineralógicos son los mismos que en las del sub-grupo precedente, con alternativas de areniscas y arcillas muy semejantes tambien; por esto les he colocado bajo un solo grupo. Véase ahora dónde y cómo existen estas alternativas.
    Lo que primero llama la atencion del observador apenas se aleja un poco al S. de Lanestosa y camina en direccion de la Sierra que sigue de O. á E. hácia Valmaseda, es el singular aspecto, la semejanza, la afinidad , por decirlo así , tan marcada de aquella serie de montañas paralelas entre sí , que forman por la falda meridional un plano suavemente inclinado , mientras que por la septentrional presentan abrupciones que las hacen inaccesibles en aquel sentido. Mucha parte de estas sierras se halla cubierta de vejetacion , precisamente en sus puntos mas accesibles , y esto imposibilita en cierto modo el practicar detalladamente un examen geognóstico ; sin embargo , el estudio aislado hecho sobre diversos puntos de esas montañas, entre las que se puede citar San Sebastian de Colisa, ha enseñado que no presenta ninguna particularidad , al comparar con la composicion general de las rocas del grupo. Siguiendo la carretera que conduce desde Madrid á Bilbao, antes de entrar en Vizcaya, se notan ya areniscas micáceas que alternan con pizarras arcillosas , y al introducirse en Vizcaya , en las inmediaciones de Valmaseda, aparecen algunas psamnitas dispuestas en capas bastante consistentes , notables por el gran número de fósiles que contienen, particularmente numulinas. Poco despues desaparecen las are niscas, mientras que se aumentan las arcillas; al cuarto de legua reaparecen las areniscas con bastante fuerza, dispuestas en bancos de aspecto ferruginoso y que contienen tambien no pocos fósiles , entre los cuales se distinguen muchas especies del género Pecten ; en la proximidad de aquella elimínanse las psammitas y tambien en gran parte las arcillas pizarrosas , y continúa así hasta cerca de Güeñez ; al cuarto de legua , pasado este pueblo , empiezan á dominar los esquistos estimadamente ferruginosos, hasta que desaparecen al contacto de las calizas al E. de Sodupe. Las mismas alternativas entre Castro y Avellaneda, y entre Uvidea y Ceanuri , con la diferencia de ser en este último trayecto menos estratificadas las arcillas, y no encontrarse mas que muy pocos fósiles. En las inmediaciones de Ochandiano forman por sí solos los esquistos arcillosos las rocas de este subgrupo , dispuestas en estratos regulares, hasta que al principio de la cuesta de la falda meridional del monte Urquiola se alteran aquellas y aparecen tambien areniscas micáceas ; al llegar á la cima vuelven á dominar los esquistos muy ferruginosos, y continúan dominando por la cuesta septentrional, dando fin por esta parte al sub-grupo numerosas numulinas que las separan de las calizas compactas.

    Cuarto grupo.

    Situación. Con la reseña topográfica de las rocas mas antiguas del grupo anterior está hecha implícitamente la del presente, situado todo él en la mitad N. O., S. E. del Señorío , á la derecha de la faja central mencionada de aquel subgrupo, la cual le sirve de límite en ese sentido. Linda en todos los puntos en donde concluye (se entiende de la parte central) con aquellas rocas, si se esceptuan la sierra de Busturia, que correspon de al segundo grupo, y los levantamientos parciales de Lejona, el comprendido entre Fruñiz , Rigoitía y Guernica, el de Aguinaga, y otros menores todavía. Por la costa sigue el límite de la provincia de Santander hasta el O. de Lemoniz, en que se encuentra tambien con las rocas del grupo anterior; por la parte de Guipúzcoa, desde la cima de la cuesta de Gampanzar hasta el límite del levantamiento de Aguinaga, pueblo de Guipúzcoa , pero cuyo levantamiento se interna en Vizcaya.

    Caracteres geognósticos. Las rocas de este grupo son de sumo interés para el que se dedica al estudio de las construcciones. Las calizas arcillosas que le componen presentan , en sus cantidades relativas de caliza y arcilla, todas las gradaciones que designa Vicat en su tabla sobre las cales, y aun algunas mas que no carecen de importancia. Atendiendo, pues, á estas gradaciones diversas en cuanto pertenezca á los fines de esta memoria , las estudiaré en diferentes puntos.
    Todas las situadas á la izquierda del Nervion, y que continúan hasta la costa , son calizas eminentemente margosas entre Baracaldo, Portugalete y toda la parte inferior del monte de Sarantes ; en la cima de este y en las cercanías de Somorrostro, pardo-azuladas y bastante compactas; unas y otras son fosilíferas, pero en cuanto á esto llama la atencion una capa de las muy margosas, situada cerca del muelle de Por tugalete, y que está desmoronándose contínuamente. De la gran cantidad de fosiles que contiene , aunque mal conservados , se han podido determinar algunas especies de los géneros Bipurita , Terebratula, Pecten, etc. Pasando á la derecha del Nervion, las calizas que se encuentran son de un color rojo oscuro ; este hallazgo y otros de la misma especie , en el grupo que se describe , están conformes con la opinion de Dufrenoy, que atribuye este color al contacto de los levantamientos plutónicos, pues es donde se halla precisamente el levantamiento de Lejona. En menos de media legua siguiendo por la costa hacia Algorta, se notan tres variedades de calizas arcillosas, en cuya composicion entra la arcilla sucesivamente en un 19, 42 y 26 por 100. Prosiguiendo el camino no se tarda en encontrar calizas eminentemente margosas , que adquieren muy pronto el mismo color rojo vinoso. En los alrededores de Plensia van perdiendo su color vinoso, y le sustituye el pardo azulado, al mismo tiempo que pierden tambien mucha parte de su arcilla. lI alejarse sobre media legua escasa de aquel pueblo conviértense en amarillas y mas arcillosas, y continúan de este modo hasta cerca de Lemoniz, donde concluyen. Hácia el interior del Señorío, siguiendo el límite de las rocas del grupo anterior , son mas variadas todavia las calizas , hasta que cerca de Munguía empieza un sistema arcilloso que domina y se estiende en mas de cinco cuartos de legua cuadradas. Por el camino que conduce á Bilbao á media legua de Munguia, se encuentran bancos de caliza silícea que ceden luego el puesto á las arcillosas, las cuales varian mucho hasta el pié de la cuesta, en que desaparecen por esta parte. En todos los demas puntos en que se ha observado , la naturaleza de la roca sigue siendo la misma, es decir , calizas arcillosas variadas en su color pardo , azul , rojo oscuro y amarillo en diversas proporciones de caliza y arcilla.
    Otro sistema de calizas arcillosas se halla en las inmediaciones de Orduña , ciudad que aunque enclavada en el territorio alavés , pertenece al Señorío de Vizcaya; y esta circunstancia obliga á estudiarlas siquiera en sus inmediaciones. No se designan los límites geognósticos porque el mismo sistema se estiende con fuerza por las provincias de Alava y de Burgos. Las capas de este sistema son indudablemente mas antiguas que las que llevamos descritas anteriormente del mismo grupo, pues cerca de Amurrio cubren á las areniscas mas antiguas del grupo anterior, que a su vez cubren á las citadas arcillosas. El ángulo de estratificacion en Amurrio será como de 80°, y va disminuyendo, hasta que en el valle de Orduña en casi 0°. La naturaleza mineralógica, muy homogénea en toda la masa, incluso en la alta y célebre peña de Orduña, que la comprende, difiere bien poco de las demas que hemos descrito en la parte N. O. S. E. del Señorío; he aquí porqué hacemos referencia de estas en el mismo grupo. Son, si se quiere , mejores que las anteriores para cales hidráulicas, y con este motivo se han practicado varios análisis en diferentes puntos, y obtenídose la arcilla en todas las graduaciones desde un 15 á un 29 por 100, hallándose la piedra con ó sin carbonato ferroso.

    Quinto grupo.

    Situacion. Tiene poca estension en el Señorío, y forma la mayor parte del suelo conocido bajo el nombre de Encartaciones. Confina por el N. E. con el límite del Señorío y las calizas de Lanestosa , por el E. O. con una línea tirada desde la Baluga á Sodupe, y por el S. con las arcillas y areniscas mas antiguas del tercer grupo. La homogeneidad que conservan en su composicion las rocas de este grupo en toda su estension no interrumpida, al menos que yo lo haya notado, es comparable solo á las calizas del segundo grupo. Son tambien, como estas, calizas compactas, pero arcillosas y muy estratificadas ; respecto de esto, pasan por todos los grados desde estratos tenues de pulgada y media hasta bancos de dos pies de espesor; la inclinacion de ellos puede decirse que es uniformemente variada , pues desde Sodupe, en que son casi verticales, vá paulatinamente decreciendo su pendiente hasta Lanestosa, en donde llegan á ser poco menos que horizontales.
    Las rocas de este grupo cubren á todas las colindantes, fuera de las mas modernas del tercero, bajo las cuales se esconden.

    Nota. Nada se ha dicho respecto de la composicion geognóstica del monte de Gorbea , el mas notable de todos los de Vizcaya , porque á ninguno de los grupos puede referírsele , toda vez que de cuatro de ellos participa. En su base se encuentran las psamnitas del primer grupo; mas arriba calizas arcillosas muy compactas, idénticas á las del últi mo ; sustituyen á estas en el ascenso las areniscas y esquistos del tercero; y finalmente, se halla coronado de calizas compactas como las del segundo.

    GRUPOS
    NATURALEZA DE LA ROCA
    SITIOS DONDE SE ENCUENTRAN
    PRIMERO
    Psamnita lentejuelada
    La cuadra, Sodupe, Villaro

    calcárica
    Elanchove, Ceberio, Arrigorriaga

    micácea
    Areta, Villaro

    en ríñones
    Entre Villaro y Ceanuri

    azul
    Idem, idem

    arcillosa
    Elanchove

    Esquisto azul
    Villaro

    Arenisca calcárica
    Elanchove

    siderosa
    Idem, Somorrostro

    SEGUNDO
    Caliza pardo- azul
    M. Videmaculata, M. de Somorrostro.

    gris oscura
    Ereño

    marmol de Ereño
    Idem

    compacta
    M. Vid. Mañana, Trucios, Ramales

    gris
    Ereño, M. Amboto

    amarillenta
    M. Campanzar, Trucios.

    azul oscura
    Castregana

    eminentemente compacta
    Mañaria, M. Amboío

    estalactítica
    Idem, idem

    TERCERO
    Arenisca ferruginosa
    Algorta , Zugastieta , Ochandiano

    blanca
    Entre Mundaca y Bermeo, Galdácano

    gris oscura
    Idem, idem

    de grano gordo
    S. Solluve

    calcárica
    Zugastieta, M. Muniqueta

    blanca con esquisto
    Galdácano

    micacea
    M. Videmaculata

    Arcilla parda
    Entre Munguía y Bermeo

    pizarrosa
    Elorrio, Abadiano

    esquistosa
    M. Videmaculala

    Esquisto azul
    Solluve, Zornoza, M. Saldropo

    grosero
    M Saldropo, Orozco

    grafitoso (lápiz)
    M. Saldropo, Orozco

    Limonita celular
    Zugastieta

    Psamnita antracitosa
    Baquio

    carbonífera
    Elorrio, Izurza, M. Yidemaculata

    micácea
    Güeñes, entre Orozco y Barambio

    calcárica
    Güeñes

    Siderosa en ríñones
    Galdácano, Orozco

    compacta
    M. Videmaculata

    Ulla antracitosa
    Idem, idem

    bitumisona
    Idem, idem

    CUARTO
    Caliza arcillosa gris clara
    Algorta

    are. parda
    Idem, Larrabezúa

    are. roja
    Urduliz

    are. gris
    Gorliz

    silícea
    Larrabezúa

    compacta
    Saracho

    margosa
    Id. Sarantes, Portugalete, Munguia

    Sílice abigarrado
    Munguia

    negro
    Idem

    Arenisca silicea
    Zugastieta

    Arcilla amarilla
    Idem

    II

    CLIMA Y TIERRA VEGETAL

    GENERALIDADES.
    No es dificil encontrar notables diferencias y aun contrariedades en las acepciones que varios autores dan á las palabras tierra vejetal; pero por el tema señalado por la ilustre Academia, y para los efectos de esta memoria, se comprende muy bien que tierra vejetal significa la capa ó capas de tierra y humus procedentes de la trituracion y descomposicion de las rocas que se han descrito en el capítulo anterior, y de la putrefaccion de los restos orgánicos depositados por los séres que vivieron y viven. A mayor abundamiento, y como me veré precisado á recurrir en adelante al origen de la tierra vejetal, reseñaré brevemente la marcha de su formacion.
    En una lucha entre la roca que resiste y la agresion de los agentes erosivos, se forma la tierra vejetal. La roca incesantemente atacada se disgrega de un modo progresivo en su superficie, y los mismos elementos que la disgregaron, denúdanla para atacar á la parte mas interna y compacta , protejida por la materia disgregada, hasta que los esporos, caidos allí, de algunas plantas criptógamas, germinan, y resisten algo mas á la denudacion.
    De esta suerte vase aumentando el espesor de la capa triturada y descompuesta, cuando se ven aparecer plantas de organizacion mas adelantada, gramíneas, por ejemplo. Protéjanlas estas durante un período anual, que es la vida comun de cada generacion, mientras que con la muerte y sus despojos la enriquecen hasta el punto de prepararla para recibir y abrigar semillas de plantas arbóreas en su seno. Desarrolladas estas, resisten, ó al menos moderan la violencia de los agentes destructores, quedando de esta suerte sofocada la accion arrebatadora de la superficie, y la tierra vejetal por consiguiente posesionada. Sin embargo, no ha terminado todavía su formacion, porque ahora se traslada la lucha á la parte interna.
    Las potentes raices de los árboles penetran mas y mas, y la roca, grandemente protejida de los agentes esteriores por aquellos á quienes preparó su mansion, es dividida y debilitada por los mismos de tal manera, que lo que no bastaban á disolver las aguas torrenciales, lo verifica ahora el apacible filtro que sirve para mantener la vitalidad de aquellos árboles. El crecimiento de estos séres seculares tiene tambien, como el de todo ser orgánico, un límite en el tiempo; cuando este llegó, quedó la roca exenta de la lucha, á espensas de la cual se ha creado un mundo mas elevado de accion y de vida: tal es la tierra vejetal. En adelante, allí encontrarán las semillas diseminadas condiciones para germinar y desarrollarse; los séres á quienes dió vida y se desarrollaron, le suministrarán despojos con que mantener su accion eterna, si la ignorante ó punible mano del hombre no destruye esta ley de suyo indestructible.
    Así pues, á medida que se forma la tierra vejetal, la vejetacion que sucesivamente se apodera de ella va siendo mas lozana y vigorosa; y á medida que el poder vejetativo aumenta, sigue á su vez haciéndose pe manentemente progresiva la tierra vejetal. ¡Sublime reciprocidad de union y lucha, con la cual hace nacer, morir y progresar la naturaleza!
    Pero esta lucha varía con los accidentes del suelo y del clima en los diferentes puntos del planeta, y sus resultados por tanto, que son los únicos que la miden, no son los mismos sobre una roca granítica que sobre una caliza; sobre una pendiente que sobre un llano; espuestos al N. que al S.; en un pais frio que en un pais cálido; en un pais seco que en un pais húmedo: y esto conduce naturalmente á hacer una descripcion ligera del modo de obrar en Vizcaya de estos agentes, cuya complexa accion sobre la roca, da por resultado la tierra vejetal.

    Orografia.
    A la reseña orográfica é hidrográfica las juzgo inseparables de la climatologia; por eso las incluyo en este capítulo.
    Vizcaya está formada por una multitud de montañas que son ramificaciones de la cordillera Cántabro-Astúrica, que por su parte es una notable cadena de los Pirineos, estendida á orillas del mar Cantábrico.
    La direccion de estas montañas vizcainas, ¿obedece á la ley formulada por Beaumont para los Pirineos en su rosa geológica? Examinadas con alguna detencion las líneas geológicas que dividen á los grupos en el adjunto mapa, se observará realmente que, con mas ó menos exactitud, siguen la direccion general designada á las cadenas que constituyen los Pirineos, es decir, de 0. 18° N. á E. 18° S. Pero las montañas revestidas, y tal como cumple á mi propósito estudiar en este momento, no se puede en manera alguna decir que siguen en general aquella direccion. Otra es la cuestion que hay que abordar mas de cerca, y de su resolucion se traslucirá algo sobre esa direccion mas ó menos remota. La cuestion es la siguiente. ¿Tienen entre sí estas montañas relaciones capaces de constituir en su conjunto un sistema orográfico, ó son una multitud de promontorios, collados, montañas y peñones, próximos, pero aislados? A primera vista el observador se confunde al frente del gran número de accidentes tan variados en sus formas y en sus direcciones, y desesperado quizás de no hallar ninguna relacion en tre ellas, se inclina á lo segundo. Dos simples observaciones, sin embargo, inducen á estudiarlas detenidamente, y ponen de manifiesto lo segundo. Es la primera, que la mayor parte de los rios que riegan el territorio vizcaino nacen en su propio suelo; porque su perímetro despues de la costa está casi cerrado por la línea que marcan las cimas de los montes mas elevados que la circunden, señalando en lo que comprende, caso singular, la divisoria de dos mares. La segunda, que no obstante el corto trayecto de los rios (que en el que mas no pasa de 10 leguas) afluyen en su mayoría á uno solo, constituyendo así un sistema hidrográfico, cuya arteria principal es el Nervion ó Ibaizabal.
    Esta reunion inmediata de líneas de union implica otra de vertientes respectivas: existe, pues, un sistema de rios; debe existir tambien un sistema de vertientes. Ahora bien: como cada línea de union supone dos vertientes, cada vertiente implica otra opuesta, por lo menos, cuya interseccion con ella da por resultado la cima ó línea de division de aguas de las montañas que ellas forman; existe ese sistema de vertien tes, luego debe existir un sistema de montañas mas general todavía que el de rios.
    Este razonamiento, sostenido por tales silogismos prácticos, me ha conducido á hacer un estudio, aunque muy superficial , de la direccion de los principales montes de Vizcaya: y digo muy superficial, porque no cabe describir con exactitud los numerosísimos accidentes que forman el territorio señorial, sin haber precedido un estudio largo y asiduo á la par que dispendioso, que no me ha sido dable efectuar. La inspeccion de algunas cuencas, unida al examen de la relacion topográfica que tienen las cúspides mas elevadas de Vizcaya, es el humilde trabajo que ofrezco sobre este importante objeto, viéndome por tanto obligado á inmiscuar los hechos y consecuencias hidrográficas con las orográficas.

    Rios. Dicho ya el corto trayecto que tienen los rios que riegan el territorio vizcaino, se sobreentiende que su caudal no puede ser sino escaso; bastan, sin embargo, para mantener en accion todo el año, con leves escepciones, á los molinos, y once meses próximamente á las Ferrerías.
    Comenzaré de preferencia, como es natural, por la descripcion de los que forman el precitado sistema.
    El Cadagua ó Salcedon tiene su nacimiento en la falda meridional de la sierra, cuya cúspide sirve de límite á Vizcaya por la parte de las Encartaciones, y desemboca en el Nervion cerca de Burceña. Riega los valles de Zalla y Güeñez, y se le une el principal afluente en Sodupe, despues de haber regado el valle de Gordejuela, garganta estrecha formada por varias montañas, entre las cuales la mas elevada es la de Bejante. Desde Sodupe continúa recojiendo todas las aguas de una vertiente uniforme hasta cerca de Baracaldo á la izquierda, y por la derecha las que descienden por las faldas del cráter del levantamiento, al O. de Miravalles.
    El Orduña, paralelo próximamente al anterior, nace al pie de la peña del mismo nombre, y vierte en el Nervion, cerca de Ariz. Recoje las aguas del Orozco, que se le une cerca de Areta, despues de haber corrido en una direccion perpendicular á él , y formado principalmente por parte de las aguas que descienden de los montes de Gorbea, Arrola, Unzueta y los de otro que corre paralelo á éste, originado por las aguas que bajan de los montes de Mendiguna, Mandoya, y el referido Unzueta, que confluye en Miravalles.
    El Arratia, de menos caudal que los anteriores, naciendo al pié de Gorbea, riega el valle del mismo nombre, y corre tambien paralelamente al anterior hasta cerca de Lemona, donde vierte en el Nervion. Afluyen á él las aguas que bajan del monte de Lecanda, y las que riegan el valle de Dima, procedentes principalmente del monte de Igüengona.
    Viene en seguida, continuando en el orden, el mismo Nervion ó Ibaizabal, originado por multitud de arroyos que, brotando en la parte septentrional de los elevados montes de Amboto, Mañaria, Udalach, en la meridional de Oiz y en la occidental de Lasuen, forman tres rios que, perdiendo en su confluencia sus respectivos nombres, le dan el suyo de Ibaizabal, en una anteiglesia situada al N. de Durango, llamada Yurreta, denominacion adulterada de Iru-ureta, cuya significacion etimológica se deriva de Iru, tres y ura, agua.
    De estos tres rios, el Durango, que nace en las calizas de Mañaria, atraviesa por medio de una de las pocas llanuras de aluvion, que se estiende desde Isurza en forma de rombo, hasta unos tres cuartos de legua cuadrada.
    Unidos, ó sea formado el Nervion, corre de S. O. á N. E.; es decir, señala la misma direccion que designa Beaumont para las cadenas pirenáicas hasta Portugalete, en donde desemboca , recibiendo antes por la izquierda los rios que se han descrito, y por la derecha, parte todavía de las aguas que bajan de Oiz antes de llegar á Zornoza; las que riegan el valle de Larrabezúa, bajando por el monte de Vizcargui, en el peage de Urgoiti; y finalmente, en el célebre puente de Luchana recoje el Azúa, que formado por las aguas que bajan del monte Ibarburu y las peñas de Achispe, baña el valle de Erandio. Es navegable hasta el sitio llamado la Isla, al S. de Bilbao.
    En el sistema reseñado, el número de arroyuelos, arroyos y rios terciarios que se indican en el mapa, aunque no se han descrito, son la espresion fiel de los innumerables accidentes topográficos de la provincia de Vizcaya, y el testimonio mas irrecusable de la moderada distribucion que les imprimen esos accidentes, ayudados, y aun causados los mas superficiales, por la tierra vejetal que las reviste.
    El paralelismo de los rios secundarios revela cierta relacion capital, cierto orden en ese aparente caos orográfico.
    Y finalmente, la direccion del rio principal, y la que señalan las cimas de las montañas mas elevadas, sintesis de la orografia vizcaina, á saber, Gorbea, Amboto, Udalach, Urquiola, Ordunte, Arrola, Saldropo y Oiz, que casi circunscriben el sistema, constituyendo por tanto la cuenca general, es decididamente la ya repetida de las cadenas pirenáicas.
    Falta ahora indicar el curso de algunos rios parciales para completar la reseña hidroorográfica de Vizcaya.
    A la izquierda del Nervion se encuentra el Somorrostro , que nace al pie de San Sebastian de Colisa; desemboca en el mar cerca de Poveña, despues de haber bañado los valles de Arcentales, Sopuerta, Galdames y Somorrostro , y aumentádose con las que descienden de sus vertientes respectivas. Corre tambien paralelamente al Cadagua.
    A la derecha del Nervion se encuentran: El de Plensia, que nace al pie de Santa Cruz, y acrecentado sucesivamente en su curso paralelo al Nervion por las aguas que bajan de Rigoitia, y especialmente por las del elevado monte de Jata, atraviesa toda la vega de Munguía , dirijiéndose á Plensia , donde desagua en el mar.
    El de Mundaca, que tiene su origen al pie del monte de Muniqueta, y creciendo su caudal por numerosos manantiales y arroyuelos que brotan en las dos notables vertientes que tan de cerca y paralelas le acompañan, pasa por Guernica, desde cuyo punto es navegable hasta Mundaca, en donde desemboca, merced primero á la llanura por donde corre, la mayor y la mas productiva de todas las de Vizcaya, y segundo á las mareas que hasta el mismo Guernica llegan.
    No haciendo mencion de infinitos arroyuelos que vierten directamente al mar, sigue ahora por su orden el de Lequeitio, formado por parte de las aguas que descienden de la vertiente septentrional del monte de Oiz, y acrecentado por la de los montes de Gastamburu y Motrella, que son los puntos mas elevados de dos sierras que, arrancando de la de Oiz, van siguiendo la misma direccion del rio, hasta que vierte en Lequeitio al mar, despues de haber pasado por Abasegui, Murela y Guisaburuaga.
    El Artivas es originado tambien por las aguas de la falda septentrional de las muchas veces repetida montaña de Oiz. Al pasar por Jemein recibe otro curso de agua procedente de la parte N. del monte Urco, mientras que por su izquierda va recojiendo todas las que descienden del Motrella por la falda meridional, hasta Ondarrúa, donde desemboca.
    Tanto estos como los anteriores cursos de agua que forman el objeto de la hidrografía vizcaina, y cuyo caudal permanente hemos indicado ya, corren con una velocidad sensible, y que apenas disminuye en general hasta poco antes de haber llegado á la desembocadura, pero nunca de una manera precipitada; circunstancia muy digna de tomarse en cuenta en un pais tan escabroso, y que de modo alguno tendria lugar si la tierra vejetal que cubre casi todas las rocas, embebiendo las aguas pluviales, no las regularizase, distribuyéndolas en manantiales que, mul tiplicando y regularizando á su vez los accidentes, no mezclan sus aguas hasta una línea de union mas general, siempre menos rápida que las parciales. De otro modo, esto es, sin tierra vejetal, nada obstaria á que las aguas bajaran de una manera torrencial, haciendo de esta suerte fugaz é intermitente la existencia de los rios. Si existen algunos torrentes en el Señorío, esto, lejos de contrariar en nada mi asercion, la favorece mucho, porque estos torrentes se precipitan todos justamente por las escarpadas y descarnadas calizas del segundo grupo.

    Meteorologia. Llueve la mayor parte del año, tanto, que si trascurren veinte dias consecutivos sin llover se considera como una sequía que realmente sería fatal si se prolongase cuarenta dias y aun menos. Hay dias en el año en que se multiplican los torrentes, y aquellos humildes rios adquieren dimensiones que no dejan de ocasionar mas de una vez graves daños. Sucede esto por lo comun en los meses de abril y mayo, cuando las contínuas y repetidas lluvias de algunos dias, saturando la tierra vejetal, rebosan por su superficie, arrastrándola en parte allí donde no estaba defendida por una vejetacion arbórea; y de un modo mas terrible é imponente en la segunda quincena de junio y en los meses de julio y agosto, en que se ve sin estrañeza el siguiente fenómeno.
    A las once de la mañana, uno de los dias mas lucientes del año, y los cauces de los rios casi desecados; dos horas despues una tempestad tremenda, acompañada de un aguacero fuertísimo y los rios desbordados, malogrando quizás el fruto del laborioso labrador; serenándose á las cuatro de la tarde como lo estaba por la mañana. Muchos fenómenos de esta especie dejaron tristes huellas en el pais, pero ninguno hay cuyo recuerdo inspire mas espanto á los vizcainos y guipuzcoanos que el acaecido el 50 de junio de 1834.
    Las lluvias de abril y mayo, asi como las de la mayor parte del año, van acompañadas del viento N. O., las de julio y agosto por los del cuadrante opuesto S. E. La mera indicacion de este viento en los referidos meses es el precursor de una tempestad que estalla en el mismo dia, con tanta mayor violencia cuanto mas se incline el viento al E. dentro del cuadrante referido, esto es, cuanto mas se encarrile en la direccion de las montañas principales. Reinando este viento designa el termómetro, término medio, la temperatura máxima de 281 Reaumur. Este mismo viento en la estacion de Otoño reina con gran violencia algunas veces doce ó catorce dias; es tambien precursor de las lluvias, mas nunca las determina; para esto le sucede siempre el N. O. Los pocos dias completamente despejados del año son debidos al N. E., y llevan en pos de sí abundante cuanto benéfico rocío en las noches de la estacion mas crítica para la agricultura.
    Los fenómenos indicados hacen relacion indistintamente á todo el suelo vizcaino, pero respecto á la nieve, al hielo y á la escarcha, ó lo que es lo mismo, por lo que hace al descenso de la temperatura, es necesario distinguir tres regiones, á saber, la costa, los valles y los altos, si se ha de dar razon de las diversas zonas vejetales de la provincia de Vizcaya.
    En las costas la nieve apenas cuaja, los hielos y la escarcha son de poca intensidad. La temperatura mínima es sobre 3° Reaumur; vejetan el limonero y la palmera al aire libre, en sitios resguardados y espuestos al Mediodía, nunca al N.
    En los valles llega á cuajarse la nieve una ó dos veces al año, y permanece á lo sumo tres dias; conjela el agua en los pequeños pantanos, y las escarchas son bastante intensas y repetidas. No vejeta el limonero al aire libre, pero sí el laurel y á todas esposiciones, siempre que se halle en sitio algo abrigado; temperatura mínima sobre 0° Reaumur. El dia 30 de diciembre de 1853 designó el Reaumur — 6° á las nueve de la noche, frio desconocido en los bajos de Vizcaya, y cuyos efectos no tardaron en dejarse sentir sobre la vejetacion; la mayor parte de los laureles se helaron.
    En cuanto á las partes altas ó montañas se supone que debe variar mucho, pues que las alturas sobre el nivel del mar considero que varían tambien entre ellas desde 600 á 5520 piés. Pero hecha una relacion gradual de las mas elevadas, en todas las demás se infiere por consecuencia ya, que se hallan comprendidos entre aquellas y las partes bajas.
    En Gorbea, 5520 piés sobre el nivel del mar, permanece la nieve ocho ó nueve meses del año; su falda meridional, que pertenece á Alava, desciende suavemente hasta la gran vega de la misma provincia, y se halla cubierta de vejetacion , abedules, hayas , robles, dominando unos y otros segun las diversas alturas; pero en la septentrional, sea porque su pendiente es mas escarpada, ó bien porque su esposicion es mas frigorífica, la vejetacion es subalpina hacia la cúspide.
    En Amboto, 4883 piés sobre el nivel del mar, se halla estacionada la nieve durante seis meses. Mejor que al frio, á sus pronunciadas abrupciones, que no dejan fijarse á la tierra vejetal, es debido el que se halle descarnado y exhausto de vejetacion aquel suelo. Algunas encinas achaparradas que viven al amparo de las breñas, demuestran que, cubierta de tierra vejetal aquella roca, podrian vejetar perfectamente el abedul, el haya y aun el roble (Quercus pedunculata) hasta cierta altura, y lo demuestra esto lo que acontece:
    En Udalach , 3880 pies sobre el nivel del mar, que se encuentran las mismas condiciones negativas de vejetacion, mientras que.
    En Ordunte, 4105 piés sobre el nivel del mar, que es el punto mas elevado de la Sierra que separa á las Encartaciones de la provincia con finante, alcanza muy bien la vida vejetativa hasta su mismo vértice, cuajado de hayas.
    En Jata, 3224 piés sobre el nivel del mar, en Urquiola 3652, y en Oiz 3735 piés, en estos tres montes, digo, desaparece algunas veces en el mismo invierno la nieve, siempre que trascurran unos veinte ó treinta dias entre nevada y nevada.
    Las cimas de los puertos de Elgueta, 1662 piés, de Campanzar 1646, y de Muniqueta 1417 piés sobre el nivel del mar, se hallan desembarazados casi todo el año de la nieve, y se encuentra establecido en ellas el cultivo agrario.

    Marcha progresiva de la descomposicion de las rocas. Por lo que se acaba de decir se infiere cuánto debe variar en los diversos puntos de Vizcaya la marcha de la descomposicion , prescindiendo de las diferencias propias que imprime la distinta naturaleza de las rocas, razon por la cual se ha hecho preceder esta reseña climatológica. De esta suerte, relatando la marcha de la descomposicion en uno ó dos puntos de las rocas de cada grupo, se colejirá el mayor ó menor grado de descomposicion por la mayor ó menor fuerza con que azoten aquellos agentes erosivos.

    Primer grupo, ó de las psamnitas.
    Caminando por la cuenca del Cadagua entre Sodupe y Bilbao, las esposiciones generales de las dos vertientes son N. O. y S. E., asi como las de los diversos cortes que se notan en la carretera que sigue por la misma cuenca. Las hojas de mica son blancas y muy perceptibles, los granos de cuarzo finísimos, la testura, pues, compacta. A presencia de los agentes esternos se desmorona con facilidad. Este efecto es constante, é incomparablemente mayor en la vertiente S. 0. que en su opuesta, lo cual induce á creer que el calórico, el aire atmosférico y sobre todo el viento, son los agentes que hacen esperimentar aquella disgregacion. Esto se esplica. El pequeño cemento arcilloso que mantiene unidos al cuarzo y á la mica, se deseca ante esos agentes, y perdiendo de ese modo la propiedad cementosa por la cual les unia al cuarzo y á la mica, sepáranse sucesivamente estos minerales, hasta que sus tenues partes ruedan, y deslavazadas completamente se encuentran á orillas del Cadagua reducidas á su mas sencilla espresion, á una arena formada por finísimos granos de cuarzo que posee el brillo debido á las casi impalpables hojitas de mica que se mezclan con ella. Tal es el resultado de la descomposicion de aquellos fuertes bancos de psamnitas, y entre cuyos estremos se hallan todas las gradaciones intermedias, como no puede menos de suceder.
    Aunque son mas compactas todavía entre Ceanuri y Villaro las psamnitas, esperimentan exactamente la misma suerte que las anteriores á presencia de los agentes atmosféricos.
    Mientras que los granos silíceos impregnados de arcilla ruedan á los valles y son limpiados por el agua, la parte cementosa queda constituyendo el núcleo de la tierra vejetal. Solo de este modo se esplica el resultado obtenido por la análisis, como se verá mas abajo , que en vertientes cuya base litológica son bancos de psamnitas, en los que la sílice pura entra en mayor cantidad que la arcilla, se encuentra la tierra vejetal desprovista casi del elemento silíceo suelto.

    Segundo grupo, ó de las calizas compactas.
    Ya se ha dicho repetidas veces, que la forma escarpada que afectan estas calizas no las permite cubrirse de tierra vejetal; por eso puede estudiarse en grande escala el fenómeno de su descomposicion. En vano se buscarán en ellas disgregaciones de partes sólidas; los grandes y numerosos canales, separados por sus crestas respectivas, que se notan en la direccion de la máxima pendiente, y la testura de su superficie, patentizan de un modo incontestable que el desgaste de esas rocas se ha verificado esclusivamente por el agua, bien por su accion mecánica, bien obrando como disolvente. El carbonato de cal es insoluble en el agua, á no que esta se encuentre saturada de ácido carbónico; y dicha saturacion no la tienen, ni las aguas llovedizas en el momento que caen, ni las procedentes del derretimiento de las nieves inmediatamente de fundirse. Asi se esplica cómo esas enormes moles, espuestas en toda su desnudez, resisten á los agentes destructores sin esperimentar mas que esas pequeñas pérdidas que manifiestan aquellos canales, conquista exigua de la accion mecánica y química de las aguas en el tiempo. Pero es lo cierto, por lo que toca á nuestros fines, que aunque lentamente se ha efectuado un desgaste por disolucion, favorecido sin duda por la accion mecánica, mas por disolucion especialmente, como lo prueban las estalacmitas y estalactitas existentes en las cuevas próximas á esos canales. ¿Cómo, pues, se verificó y se verifica esta disolucion? Pienso que del modo siguiente. El agua, que siempre disuelve cierta cantidad de ácido carbónico, aumenta ese poder disolvente á medida que disminuye su temperatura ; pues bien, el agua de nieve, disolviendo en cantidad mayor el ácido carbónico, unido con el que siempre lleva del procedente de la atmósfera , queda saturada; desde entonces puede disolver y disuelve al carbonato de cal, con el que momentáneamente quizás y con el escedente de ácido carbónico se forma un bicarbonato, que soltando con facilidad la mitad del ácido carbónico, origina las estalacmitas y estalactitas referidas.
    Tampoco reconoce , para mí , otra procedencia el carbonato de cal que se encuentra en la tierra vejetal que cubre á las arcillas esquistosas inmediatas del tercer grupo en Mañaria.

    Tercer grupo, ó de las areniscas y pizarras arcillosas.
    En la gran de estension que en el territorio vizcaino ocupan las rocas de este grupo, bien que pertenecientes á dos distintos períodos cronológicos, se nota muy variada la deleznabilidad bajo las mismas circunstancias esternas , segun se presentan mas ó menos compactas en sus respectivas clases. Pero las mismas causas de disgregacion reconocen las areniscas de la vertiente izquierda del Nervion , cerca de Durango , compuestas de cuarzo litoideo, de grano fino con cemento arcilloso , que las que constituyen el monte de Muniqueta , formadas por cuarzo bialino , de grano grueso con cemento calizoarcilloso. Estos son los dos estremos en las areniscas. En Muniqueta se disgregan con bastante facilidad al contacto de las influencias atmosféricas , debido sin duda al desmoronamiento que esperimenta el cemento ; los granos de cuarzo se esparcen con profusion por toda la superficie, y en tal estado se distinguen todavía claramente por su magnitud , y los habitantes del pais le aplican el nombre especial de oilo-arria, piedra de gallina. Las areniscas de la izquierda del Nervion resisten mucho mas ; debe trascurrir bastante tiempo para que aquellos agentes impriman en ellas el menor signo de descomposicion ; pero al fin le imprimen , y cuando esto sucede , es exactamente bajo la influencia de los mismos, y obrando en idéntica forma.
    En cuanto á las arcillas pizarrosas, su resistencia está en razon directa del espesor de sus capas , que , como se ha dicho al describirlas , varia desde 1 hasta 6 pulgadas, pero siempre es muy debil. Las capas comprimidas entre sí y protejidas recíprocamente de los agentes esteriores, permanecen en casos dados bastante compactas; mas apenas se esponen al contacto del aire cuando se desmoronan al poco tiempo. No hay otra causa determinante de este fenómeno que la desecacion puramente, que produce como consecuencia inevitable el desmoronamiento. Despues de esto, el agua deslie una buena parte de estos fragmentos casi pulverizados , formando en último resultado aquella tierra tenacísima característica de muchos sitios del Señorío.
    Algo mas resisten las capas de siderosa interpuestas ; despues de desmoronadas las arcillosas que las comprendian y protejian , permanecen todavía cierto tiempo aisladas hasta que, faltándolas el suficiente apoyo y disminuyendo paulatinamente la cohesion de sus moléculas, caen por la mera accion de la gravedad , desmenuzándose en el momento mismo de la caida.

    Cuarto grupo, de las calizas margosas. Ya se hicieron notar al describir estas calizas los diversos grados de compacidad que tenian, segun la mayor ó menor cantidad de arcilla que entraba en su compo sicion, la cual se decia tambien que variaba desde 5 á 46 por 100. El máximum de resistencia lo adquieren estas calizas al N. de Zugastieta, en donde pueden estudiarse perfectamente, á la izquierda del camino real que desde Durango conduce á Guernica; pero este fenómeno es rarísimo en las rocas de este grupo, y no hay otro punto en donde se aproxime siquiera á tan pronunciada compacidad. Lo general es desmoronarse con suma facilidad , como lo indica ya el mismo nombre específico de las calizas ; pero en donde puede observarse perfectamente y en grande escala el fenómeno es en las cercanías de Portugalete; allí no solo se ve esparcirse á los granos que la componen , sino que se nota que estos granos, formados á su vez por una serie de capas concéntricas, se desmenuzan hasta reducirse á un polvo impalpable sin ocultarse en nada al observador la marcha del fenómeno de descomposicion hasta un término sutilísimo.

    Quinto grupo, ó de las calizas arcillosas compactas. Tardan mucho en descomponerse á la accion del aire , pero se marca mejor que en ninguna de las otras rocas, si se quiere , la marcha de su descomposicion. Lo primero que se descompone son los cristales de pirita que encierran , dejando impreso el molde donde yacian encerrados ; á este fenómeno sucede un cambio de color en la caliza , á saber , de azul oscuro en matiz pardo ; despues de esto disgrégase la roca en laminitas delgadas que sucesivamente se pulverizan.
    No hago mencion en este punto de algunos filoncitos de calizas cristalizadas que de vez en cuando las atraviesan , asi como tampoco he dicho nada del silex que comprenden las calizas margosas del grupo anterior , ni de diferentes riñones de minerales que encierran, mas ó menos, todos los grupos que he descrito , porque por su pequeña cantidad no pueden tener lugar en las apreciaciones del resultado de la análisis cuantitativa que sigue , bajo el punto de vista de su utilidad práctica aplicada á la vejetacion.

    Reasumiendo lo que se ha referido sobre la marcha de la descomposicion de las rocas en los cinco grupos , puede decirse que fuera de las calizas compactas , todas las demas se descomponen con suma facilidad al contacto de las influencias atmosféricas, y que á juzgar por su naturaleza , por su deleznabilidad , y por la multitud de accidentes topográficos , debe la tierra vejetal ser en Vizcaya fuerte y profunda ; mas fuerte que profunda en las pendientes ; mas profunda que fuerte en los valles. Esta conclusion, que se saca estudiando primero la naturaleza de la roca y despues la marcha progresiva de su descomposicion , se puede aventurar a priori , en cuanto se observe el aspecto general de la superficie vizcaina. Efectivamente, el hallarse cubierta toda la superficie, escepto las muchas veces citadas calizas compactas de tierra vejetal, inclusos todos los declives pronunciados é indefensos , de vejetacion, demuestra que aquella capa no es ténue, ni que tampoco se halla formada de granos susceptibles de ser arrastrados por los elementos meteorológicos.

    Análisis cuantitativa de la tierra vejetal.
    No se busquen en Vizcaya tierras de trasporte, fuera de las vegas de Guernica, Durango, Avando y Munguía. Por lo difundidas que se encuentran las rocas del segundo, tercero y cuarto grupo, se ven muchas veces mezclados los detritus de las unas con los de las otras en los valles, produciendo por lo comun una escelente tierra vejetal. No sucede asi en las alturas y pendientes , en donde el elemento arcilloso , mas persistente en todos sentidos que los demás que le acompañan, se adhiere con tenacidad á la roca madre , constituyendo de esta suerte la base de aquellas tierras fuertes , que á no haberse provisto de cierta dosis de humus que depositaron allí muchas generaciones de plantas espontáneas , y favorecidas por las contínuas lluvias con que las riega la naturaleza , serian ruinosas para todo aquel que pretendiera establecer en ellas el menor cultivo agrario.

    Por lo demás, y antes de establecer los resultados de la análisis cuantitativa, debo advertir que no he pretendido llevar mis investig ciones en este punto hasta apreciar las materias inorgánicas accidentales , ni tampoco á especificar las diferentes sustancias orgánicas que entran en la formacion de lo que colectivamente se denomina mantillo. Considerando que las diversas proporciones en que entran la arcilla , caliza, sílice y mantillo , es lo que determina la verdadera calidad de las tierras; considerando lo prolijo é ímprobo que serian las delicadísimas operaciones químicas repetidas en varios puntos de la provincia ; considerando que no compensaria semejante tarea , propia nada mas que de un laboratorio químico ó de una localidad circunscrita y reducida, ni las miras positivas del hombre utilitario, ni las aspiraciones especulativas de la ciencia , pues lo que en un punto ha encontrado , á diez pasos de distancia dejaria de encontrarlo ; considerando finalmente que el pensamiento de la esclarecida Academia es obtener con tales memorias unos documentos de inmediata aplicacion , he querido mejor repetir sobre tierra de varios sitios la sencilla operacion que reclama simplemente el averiguar la existencia y proporciones de aquellas cuatro sustancias , que ceñirme á un solo punto y detenerme en una análisis que no envuelve ninguna utilidad para el caso.
    En cada análisis de las que espongo he mezclado tierra de cuatro sitios próximos entre sí , estraida á pie ó pie y medio de profundidad. Esta última precaucion la he tomado, porque como la análisis se ha hecho sobre tierras vírgenes ó que no han esperimentado la menor modificacion por el cultivo , se hallaban estas á seis ú ocho pulgadas y tambien á un pie de profundidad en muchas partes cubiertas por completo de un mantillo reciente.

    Inmediaciones de Bilbao.
    En la llanura de Abando. —
    Entre las psammitas y el lias. %
    Arcilla (sílice , alúmina y óxido de hierro.) 35,55
    Sílice suelta 14,20
    Carbonato de cal 40,09
    Mantillo 10,16
    Tierra profunda y bastante suelta.
    En las pendientes de Begoña.—
    Sobre el lias. %
    Arcilla (sílice y alúmina) 52,50
    Carbonato de cal 58,50
    Sílice suelta 5,10
    Mantillo 6,10
    Tierra profunda y fuerte

    Inmediaciones de Villaro.
    En un valle. —
    Sobre las psamnitas. %
    Arcilla (sílice, alúmina y óxido de hierro). 51 ,4
    Sílice suelta 48,21
    Carbonato de cal 7,
    Mantillo 15,59
    Tierra profunda y suelta
    Pendiente de 47°.
    Sobre las psamnitas. %
    Arcilla (sílice, alúmina y óxido de hierro). 71,55
    Sílice suelta 19,96
    Carbonato de cal 1,24
    Mantillo 7,25
    Tierra fuerte y profunda

    En las inmediaciones de Busturia.
    Entre las calizas del segundo grupo y los esquistos del tercero. %
    Arcilla (sílice , alúmina y óxido de hierro). 76,22
    Carbonato de cal 11,08
    Sílice suelta 4,52
    Mantillo 8,38
    Tierra profunda y fuertísima. . . .
    Inmediaciones de Durango.
    En la vega.—
    Terreno de trasporte.
    Arcilla (sílice, alúmina y óxido de hierro). 42,15
    Carbonato de cal 27,10
    Sílice suelta 21,47
    Mantillo 9,10
    Tierra profunda y bastante suelta.
    En la vertiente de Bitaño
    Sobre los esquistos y areniscas.
    Arcilla (sílice, alúmina y óxido de hierro). 74,15
    Sílice suelta 18,31
    Carbonato de cal 2,21
    Mantillo 5,33
    Tierra fuerte y profunda

    Inmediaciones de Munguía. —
    Entre las areniscas del tercer grupo y las calizas margosas. %
    Arcilla (sílice, alúmina y óxido de hierro). 18,05
    Carbonato de cal 40,37
    Sílice suelta 31 ,88
    Mantillo 9,70
    Tierra profunda y suelta

    Discusion sobre la agrologia

    He procurado hasta ahora narrar sencillamente los hechos, dejando á un lado la solucion de los problemas que de paso indicaba , é interrumpiendo tambien lo menos posible el curso de la observacion con citas estrañas. Pero al acercarme á la parte palpitante de su aplicacion no puedo rehusar , no me creo eximido de sacarlos á la luz de la controversia. Preparado á recibir el dictado de vetusto en agrologia por los comunes epitetos de profundos, fuertes y sueltos que he usado , deseo antes hacer ver que para el que quiera á nuestras tierras referirlas al elegante cuadro sinóptico de Thurmann, tiene ahí la marcha progresiva de la descomposicion en cada uno de los cinco grupos que he distinguido ; pero le advertiré que la division primaria que establece aquel esclarecido geólogo , á saber , engeógenas, ó que se disgregan mucho y con facilidad, y disgeógenas, ó que se dividen lenta é imperfectamente, comprende en las primeras las rocas en que domina la silice, y en las segundas aquellas en que prepondera la caliza ; y se ha visto por lo que precede que las margas de la izquierda del Nervion , en cuya composicion predomina la caliza , se disgregan antes y hasta un punto mas ténue bajo la influencia de los agentes erosivos que las areniscas de Muniqueta, en las que la sílice entra en alto grado como componente.
    A los que quieran encerrarlas en la clave subordinatoria de Gasparin invito á que consulten las análisis que he presentado; pero no sin decir y probar primero que el orden de subordinacion establecido por aquel respetable sabio, no resiste á la mas leve discusion.
    Recordando los principios sobre los qüe se funda el método natural tanto botánico como zoológico, pretende parodiando á ellos, evaluar los caracteres de las tierras por la mayor ó menor influencia que tienen sobre la vejetacion, y dice: «Para apreciar el valor relativo de los caracteres agrícolas , es preciso buscar cuáles son los mas indispensables, los que de no existir implicarian mayor perturbacion en la agricultura. El grado de esta necesidad indicará su subordinacion.»
    Empieza acto contínuo observando que el agua al contacto del aire atmosférico, basta para hacer germinar y desarrollar, aunque imperfectamente , algunas especies , mientras que sin ella la tierra mas fértil no podria hacer germinar á semilla alguna. «Se puede pues afirmar, concluye, que un grado conveniente de humedad en el terreno es el primero de todos los caracteres agrícolas.» Pero mas adelante, cuando se propone determinar la subordinacion, advierte que la humedad, que es el primer caracter fisiológico, no es completamente dependiente de la naturaleza y composicion de los terrenos: y dice por fin : ocupa el primer lugar en la apreciacion de los terrenos, debe sin embargo eliminarse en su clasificacion.»
    Si el grado de la necesidad indicara la subordinacion, y si la cantidad de humedad es el primer caracter, debe, en el orden gerárquico que se establezca , aparecer sobre todos los demas caracteres y con absoluta independencia de ellos, porque le son inferiores. No obstante, Gasparin lo elimina despues como caracter para la clasificacion: primer absurdo.
    ¿Y por qué lo elimina? Porque aunque es el primer caracter no es completamente dependiente de la naturaleza y composicion de los terrenos ; que es lo mismo que si dijera que , aunque es el primer caracter al cual deben estar subordinados los demás, no puede considerarlo como tal, porque él, el primero, no es completamente dependiente, no se halla completamente subordinado á otro caracter inferior , cual es la naturaleza y composicion de los terrenos: segundo absurdo.
    Si alguien hubiera que, despues de haber declarado en el método natural botánico que el tejido celular es el mas indispensable de todas las partes constituyentes del vejetal , por encontrarse en todo el reino, siendo esclusivo en unas plantas toda la vida y en todas en el primer periodo de su desarrollo; si alguien hubiera, digo, que le negara el primer puesto en la clasificacion de caracteres por no depender completamente de otras partes menos indispensables, ¿no se calificaria de aserto peregrino y despreciable? Prosigamos.
    ¿Cómo queda pues la humedad del suelo para Gasparin? Como ocupando la primera linea en la apreciacion de los terrenos , sin entrar para nada en la clasificacion.
    En primer lugar diré que, á mi modo de ver, la clasificacion no es otra cosa que un orden de apreciaciones mas ó menos justas; y dejando á un lado meras cuestiones de palabras para examinar el significado intencional , demostraré que, aceptando en tal estado el valor de la humedad como caracter , es imposible establecer una clasificacion gerárquica de terrenos como pretende Gasparin. Porque desde el momento que diga, por ejemplo , «las tierras calares son superiores á las no calares» (en lo cual habria mucho que discutir), puede inmediatamente ser desmentido , toda vez que siendo todavía el grado de humedad la primera norma para la apreciacion de los terrenos , puede muy bien suceder , y sucede con frecuencia , tenerla en cantidad mas conveniente las tierras no calares que una tipo entre las calares. Y entonces ¿cuál de las dos es la tierra mas superior? No alcanzo que se pueda contestar á esto.
    El escollo de las mentes mas robustas, de los hombres mas eminentes, son los sistemas cuando no es dable formularlos; asi como constituyen la gloria mas imperecedera cuando representan compendiadas y deslindadas las verdades conocidas hasta el dia que se planteó. De este modo los sistemas son monumentos inaccesibles á los tiros del empirismo y la envidia , y se divisan al través de los diferentes siglos en que se erigieron , como columnas reguladoras del progreso humano; sustentan todos el timbre del genio, llevando consigo el factor modificante, el tiempo. Pero cuando, sin mas que encontrarse con fuerzas para destruir los existentes , se crea otro en oposicion á ellos , girando todavía dentro del círculo de los mismos hechos que sirvieron para plantearlos, lo general es ser el nuevo tanto ó mas deleznable que los destruidos. Esto es lo que en mi pobre concepto ha tenido lugar con Gasparin, que despues de haber declarado insuficientes todas las clasificaciones que sobre terrenos se han hecho desde Varron y Columela hasta su tiempo , previo un escelente juicio crítico de cada una , ha establecido la suya , cuya vulnerabilidad hemos hecho notar en sus propios cimientos.
    La influencia diversa de las tierras, observada ya por los primeros agricultores, viene siendo la piedra de toque hasta nuestros dias , y seguirá siéndolo en adelante , porque al mismo tiempo que la tierra es el gran libro del labrador, el único agente natural que admite bajo la mano del hombre modificaciones por las cuales consigue efectos que de otro modo no le sería dado obtener , es tambien inmedible su accion vejetativa. Si se la aisla, es nula; si se le unen el agua, el aire, calor y luz, ¿cómo identificar estos auxiliares en dos tierras distintas para graduar la influencia de estas? Y aun dado el imposible caso de conseguir aquella identidad con los mas esquisitos cuidados de la observacion, ¿cómo averiguar las propiedades idiosincráticas de los individuos vejetales sometidos á la esperiencia? Y cuidado, que si las propiedades individuales tienen poca importancia para el naturalista puro , la tienen muy grande para el naturalista agricultor. Se demostrará lo que en todos tiempos se ha sentido y tocado con mas ó menos precision, esto es, la mayor ó menor bondad de las diversas tierras; pero el cuánto, esta es la incógnita cuya determinacion se va alejando á medida que se introducen , en vez de nuevos datos , nuevas incógnitas que hacen indeterminado el problema. Si no ¿cómo se entien de todavía esta misma diversidad de tierras? Si oimos al gran Gasparin nos dirá, refutando á Mohll: «Mas si hacemos abstraccion de los caracteres mineralógicos, ¿qué nos queda?» Si leemos á Thurmann, geólogo no menos que ilustre botánico, veremos: «Que cuando un suelo calcáreo deja de ser compacto, las plantas que en él vejetan dejan tambien de ser distintivas de los paises calcáreos , aproximándose á las ordinarias del suelo siliceo; y recíprocamente, cuando un suelo silíceo llega á ser compacto, adquiere su vejetacion el aspecto de la de los paises calcáreos.» Segun esto ¿qué sacamos de los caractéres mineralógicos? Y si todavía observamos á Schulwer y otros no menos célebres, sacaremos directamente la consecuencia deducida por lo que dice Thurmann. ¿Cuál es, pues, el origen de tan contrarias apreciaciones entre hombres que, si de algo sirviera la autoridad para el caso, se encuentran de ella altamente revestidos? Es que además del cuánto , se ignora tambien el cómo de la influencia de la tierra sobre la vejetacion ; y cuando hechos de una localidad parecen demostrar terminantemente la preponderancia de la influencia química, los de otra la declaran punto menos que nula ; y hasta el dia , desgraciadamente , el puntal de cada una de las pruebas tiene su asiento en determinados sitios, lo cual, lejos de hacer arribar al verdadero objeto de la taxonomia agrológica, lleva tendencias de sembrar en ella el mas lastimoso escepticismo.
    Un sistema de agrologia, asi como en todas las ciencias ó ramos de ellas, es una doctrina; es el orden ó forma de la ciencia; y no puede existir verdadero orden mientras no se tenga un punto de partida , y no se conozcan algunos hechos en sí y entre sí , dimanados de aquel punto-norte. La agrologia no lo tiene, ni conoce esos hechos; por eso no existe un cuerpo de doctrina, y será tan dificil su existencia como lo es la de la pretendida ciencia del reino psicodiario, pues aquella se encuentra como este entre el reino vejetal y el animal, enclavada de un modo inseparable entre la geologia y la meteorologia. No me pesa , por tanto haberla considerado en teoría originada en la lucha de rocas , que he descrito con alguna minuciosidad, con los agentes meteorológicos presenciando prácticamente la marcha sucesiva de su formacion y las análisis de la ya formada. Bajo este punto de vista la tierra vejetal, resultante fiel en primera línea de las encontradas fuerzas que constituyen el clima , y en segunda parte integrante de las mismas en los fenómenos fitogénicos , reasumen en sí la cuestion mas compleja de climatologia.

    En tal concepto, surje desde luego la siguiente cuestion primordial.

    ¿Qué valor, qué influencia económica representa esta tierra vejetal en el cultivo agrario de Vtzcaya?

    Antes de responder á la pregunta deben preceder algunas reflexiones.
    Es bien sabido que todo sistema agrario reclama gastos anticipados para la preparacion del suelo, tanto mayores en igualdad de circunstancias cuanto mejor es el sistema que se quiere plantear, y cuanto peores son las condiciones del suelo. Sin dichos gastos serian vanos los conocimientos mas profundos en la materia.
    El sistema que en Vizcaya se ha planteado, y que reseñaré despues, es bueno; ha sido coronado con el éxito, y dentro de sus proporciones no reconoce ventaja en ninguna de las provincias del reino. Esto no lo digo yo, lo dice un ilustre escritor del vecino imperio, cuyo testimonio no se podrá ciertamente tachar de parcial.
    La escabrosidad del territorio y la naturaleza de la tierra (hablo en lo que concierne á su naturaleza inorgánica) son poco á propósito en general para alentar al labrador al cultivo de la tierra, y á un anticipo de dudoso éxito; sin embargo, se ha cultivado, y es floreciente la produccion en cuanto cabe.
    Los dueños y colonos de las tierras en la actualidad, herederos directos de los que hace poco mas de un siglo establecieron en sus campos el sistema agrario que hoy se sigue con tradicional veneracion, mejorados como indudablemente se hallan en sus medios de subsistencia, no se encuentran en el caso de desembolsar la cantidad que reclama el cultivo de un suelo en Vizcaya, que no se halle previamente preparado por la naturaleza con una tierra vejetal que contenga cierta cantidad de mantillo, ó eliminada que sea esta sustancia en las pendientes en que se halla.
    Lo que de todo lo dicho se concluye inmediata é incontestablemente es, que los primeros que en Vizcaya plantearon el sistema agrario lo verificaron á espensas de las riquezas que legó al suelo una poderosa vejetacion preexistente, aniquilada para aquel objeto, sin mas que un anticipo, si tuvo lugar, bien mezquino, y que le habrán reintegrado ventajosamente en la primera cosecha. Tal es el valor que representan para el cultivo agrario las tierras vírgenes en Vizcaya.
    Insistiré algo mas sobre esta conclusion importantísima, deshaciendo de paso una especie errónea, vertida por un respetable estadista del pais. El Sr. Novia y Salcedo, en su defensa económica del Señorío de Vizcaya, despues de haber sentado que en la distribucion de contribuciones no solo debe atenderse á lo que un pais produce mas que otro, sino á lo que producirian trabajados con igual esfuerzo é inteligencia, dice: «En efecto, á cualquiera es dado conocer que en lo infructífero que es naturalmente el terreno vascongado, la riqueza territorial se aproximaria á cero, despojada que fuese del impulso que ha recibido y recibe de la actividad é industria mercantil, que prepara los capitales para su conservacion y mejora. » Con el respeto que me merece el autor de la defensa de Vizcaya, observaré que en este punto padece un error lastimoso. La superficie de Vizcaya estuvo siempre cubierta de robles, hayas y otras especies, de cuyo valor intrínseco haré abstraccion por el momento, ciñendome al del suelo por ellos preparado hasta que se le destinó al cultivo agrario.
    Sentado el principio de que á la libertad de comercio establecida en el Señorío se deben todos sus beneficios, le acepta hasta sus últimas consecuencias: por la libertad de comercio ha cambiado el aspecto del suelo, forzando, por decirlo asi, á la naturaleza en su propia obra. No reconoce, pues, en nada los lentos pero progresivos esfuerzos de descomposicion que la naturaleza ha hecho para hacerle posible al hombre ese cambio de aspecto en su suelo, nada en la riqueza que depositaron los despojos de tantas generaciones vejetales; su valor es cero: digo mas, hablando algebraicamente, negativo, puesto que hemos hecho abstraccion del valor del vuelo, que es el mayor, y que sumados ambos no dan mas que aproximadamente cero.
    Estoy conforme con el autor en que en la estadística deben entrar mas factores que los productos de actualidad, y en que las contribuciones de las distintas provincias se distribuyan, no en virtud de los productos que se obtienen, sino de lo que pudieran producir en igualdad de circunstancias, porque de otro modo puede suceder muy bien que un hombre inteligente y laborioso haga producir mas en un terreno ingrato, que otro ignorante ú holgazan en uno mas feraz, y entonces el sistema de recargos es impío é inmoral, toda vez que castiga el mérito y el trabajo y premia á la ignorancia y al vicio. Estoy tambien conforme en creer que el sistema económico administrativo de Vizcaya ha contribuido mucho al fomento y conservacion del agronómico. ¡Y cómo negar la participacion de las mejoras agrarias á la bondad de las instituciones, cuando tan estrechamente se hallan unidas! No; pero lo que he demostrado, y sobre lo que trato de insistir es, que el valor de los suelos vírgenes de Vizcaya cuando el arado los surcó , lejos de ser cero representaban la cantidad notable que se necesita anticipar para preparar al cultivo las tierras de un desierto. Esta cantidad no la poseian los humildes arrendatarios que por primera vez las cultivaron; sus hábitos, respetuosamente trasmitidos de generacion en generacion, son los que hoy pueden estudiarse en los agrestes campos de Vizcaya. Pues bien, vayan ahora esos fieles herederos de los que con arte y perseverancia plantearon su sistema agrario á los desiertos llanos de la Mancha; dénseles todas las garantías económicas y administrativas á sus productos, y sucederá que á los dos ó tres años cuando mas , volverán aquellas tierras á quedarse desiertas y maldecidas, porque ingratas al sudor que en ellas se vertiera, se habrá este lastimosamente evaporado sin haber obtenido fruto alguno. ¡Ah! Si cubierto de arbolado en millares de años se hallara enriquecido el suelo con sus despojos y sus inmediatas con secuencias de frescura, como en Vizcaya, no se mendigaria dinero y brazos en el estranjero para colonizarla; una legion sustraida de la mísera Galicia lograria sostenerse con ventura en ese suelo hoy improductivo, y que reclama indefectiblemente el desembolso anticipado de grandes capitales para hacerlo producir. A pesar de esto, basta dirijir una mirada sobre las diversas gestiones entabladas entre el Gobierno y los colonizadores, para ver que se estima en mucho mas de cero su valor.
    Sensible es que por no dar rienda á la reflexion se citen hoy como autoridad en la materia una frase de Estrabon ó algun dicho vulgar, como: «D. Lope el Vizcaino, rico en manzanas, pobre de pan y vino.» que se encuentran en las antiguas historias de Castilla para probar la esterilidad y miseria de Vizcaya, sin tener en cuenta que las convulsiones que han sacudido hasta sus cimientos el edificio social, han alterado tambien radicalmente las condiciones económicas, copartícipes siempre é íntimamente ligadas á las revoluciones de la humanidad.

    En aquella época el arbolado , presentado superabundantemente por la naturaleza á los ojos del hombre, y vírgenes todavía muchas grandes y fértiles llanuras, carecia de precio aquel, y un pais montuoso se tomaba por esto como sinonimo de miserable y estéril; pero ya hace tiempo que la madera, la leña, el carbon vejetal, los jugos, las resinas y demás productos estraidos de los montes juegan un papel muy importante en las oscilaciones mercantiles é industriales; esto por lo que hace al vuelo, el cual es objeto de otra parte de este trabajo. En cuanto al suelo, tiempo hace tambien que por abonos recurre á los montes el agricultor, y que la regularidad que imprime aquel suelo esponjoso á las aguas llovedizas, se estima en mucho, por haberse apercibido de los beneficios que de ellos se reportan, etc., etc. Juzguese ahora si el suelo de Vizcaya, que tan de lleno cumple estas condiciones por las cuales ha hecho asequible el cultivo agrario, tiene un valor intrínseco digno de figurar en el cuadro estadístico de España.
    Pero quiero todavía citar un hecho antes de concluir.
    Se ha disminuido conocidamente la facultad productiva del suelo en muchas pendientes que se vienen cultivando hace tiempo por medio de plausibles esfuerzos, y esto no tiene otra esplicacion sino la de que, habiendo sido arrastrada una parte del mantillo por las aguas, y absorvidas las materias sustanciales de la otra por la voracidad de la vejetacion agronómica, la reparacion ó estercolacion anual verificada por el labrador no compensaba estas pérdidas, con lo que ha ido sucesivamente empobreciéndose el suelo y perdiendo su integridad el capital que representaba; y hoy, que lo aprecian en mucho sus propietarios, vale menos que cuando por primera vez se cultivó. Luego la tierra vejetal en Vizcaya, en el concepto que la hemos tomado, representa el capital fomentador de la agricultura y parte integrante de la produccion vital y espontánea; lo primero afecta con especialidad á la agricultura, lo segundo á los montes. Asi, planteado el problema esclusivamente para el cultivo agrario, hemos envuelto su solucion implícita para los montes.
    Y no se diga por via de réplica á lo que antecede, que este es un modo inusitado de considerar los elementos estadísticos; lo será en buena hora para aquellos empíricos que, no viendo en la estadística una ciencia que avanza, la miran como un catastro invariable; para los que, discurriendo hoy lo mismo que hace siglos, cierran los ojos ante las llamaradas del progreso, y desoyen los lamentos de la necesidad; para los que no estimando en nada el razonamiento dirijido por la mas robusta dialéctica, ni la irresistible lógica de los hechos, consideran que las formas del terreno con su estension son la primera y única base de la estadística, sin advertir que detrás y con las formas está la formacion, origen de ellas; sin advertir el vacío que los separa de la verdad en sus cálculos, por entrar la forma con entera abstraccion de la materia, incurriendo así en errores que fomentan hasta el punto que sabemos la odiosidad del fisco. Mas para los que observan, y observan bien, que la estadística es una ciencia de aplicacion emanada directamente de la económica, y que como tal las verdaderas conquistas de esta influyen saludablemente en los adelantos de aquella, no digo la tierra vejetal, la misma geologia, hecho posterior, pero que entra como factor esencial en los resultados agrológicos, fitológioos é hidrográficos, y que desentraña los mismos gérmenes civilizadores que se ocultan debajo de superficies ásperas é impracticables, no puede menos de unirse á la topografía para el buen éxito de las investigaciones. Un ejemplo irrecusable de esto creo encontrar en la diferencia que existe entre las apreciaciones y consecuencias del Sr. Novia y las mias.
    El Sr. Novia, tomando como punto de partida la topografía, pudo decir: “Vizcaya es un rincon escabroso, mas propio para habitacion de fieras que de hombres; un pais cuyo valor territorial es cero, desheredado, en una palabra, por la naturaleza para el hombre”.
    Si hoy aquel pais, antes desheredado, forma una de las provincias mas venturosas de la nacion, ¿qué se infiere? Que sus moradores y las instituciones que los rejian ejercieron un poder inconcebible, sobrenatural. Brillante y halagüeña conclusion para los que, dispuestos á admirar mejor que á pensar, les seduce la idea de ver al poder humano en antítesis con el natural, pero inadmisible y fabulosa para los que miden los pasos de la humanidad con el severo compás de la ciencia.
    Si Vizcaya era un pais desheredado para el hombre, no tenia éste las condiciones de conservacion, y fuera de las leyes de conservacion no hay progreso, porque no hay existencia. Jamás será el hombre habitador permanente de las nieves perpetuas, á menos que un cataclismo inesperado, haga asequible al hombre soportar el rigor natural de aquellos desiertos culminantes. Jamás podrá presentarse Vizcaya en el comercio con sus propios aceites y vinos, á no que cambien las circunstancias del presente período filológico. Donde la naturaleza no está dispuesta á producir, no puede el hombre conseguir productos; si lo intenta, será arruinado y muerto en la lucha. Interrogando, pues, primero y en provecho suyo á la naturaleza, y coadyuvando á la misma despues, es como el hombre progresa, no colocándose en antítesis como se ha dicho. Referir lo contrario de los pueblos que hoy florecen es forjar un cuento apócrifo; al decir el Sr. Novia que Vizcaya es en la historia moderna una mansion de felicidad, siendo naturalmente desheredada, hace, sin querer, de los vizcainos un pueblo de titanes; demostrando demasiado no demuestra nada, y todo por haber tomado como fundamento de sus consideraciones económicas la topografía. Culpa fué, sin embargo, no del Sr. Novia, que en toda su obra se muestra pensador juicioso é instruido, sino del pais y la época en que escribió (1829). Todavía en ese mismo año daba á luz Beaumont el primero de sus profundos y luminosos trabajos sobre los levantamientos.
    Unamos ahora la geologia en sí y en sus relaciones con los fenómenos agrológicos, meteorológicos y fitológicos á la topografía, y veremos patentes en Vizcaya los elementos naturales que han preparado la marcha apacible y progresiva de ese Señorío; veremos las escelentes minas de hierro que se esplotan desde tiempo inmemorial en las fragosidades de Somorrostro; veremos una red hidrográfica constante que permite la elaboracion del hierro en todos los ángulos de la provincia; veremos un arbolado espontáneo (No se pierda de vista que hablo en sentido histórico.), exuberante , que suministra carbon, leña y madera; veremos un mar bañando su parte septentrional; veremos una tierra vejetal bien apreciable, que ha abierto la senda á su agricultura; veremos aquel suelo firme que garantiza la existencia de sus buenas carreteras, y las esparcidas calizas compactas que facili tan sobremanera la conservacion; veremos aquellas otras calizas que suministran, sin casi dispendio alguno, cal para abonos y para la demanda constructora; veremos numerosas y variadas canteras, que justifican la solidez y el gusto de sus construcciones urbanas, rurales é hidráulicas; veremos, en suma, que el verdadero mérito de los vizcainos consiste precisamente en haber esplorado con laudable sagacidad los elementos naturales de que disponian, en vez de oponerse á ellos ó despreciarlos. Cuando los han contrariado ellos han sido las primeras víctimas, y esto lo demostraré cuando trate de la parte forestal.
    Con lo espuesto creo haber demostrado que la geologia, ora directa ó indirectamente, ya como medio ya como resultado, es un elemento indispensable en las indagaciones estadísticas, constituyendo además un observatorio filosófico desde donde se inquiere en el pasado de nuestra especie, lo cual, dicho sea de paso, rectifica terminantemente el espíritu del aplaudido dicho de Bacon (de Verulamio) repetido por D’Alem- bert en el prólogo de aquella enciclopedia monumental: la cronología y la geografía son los ojos de la historia.

    III
    CULTIVO AGRARIO Y FORESTAL

    GENERALIDADES.
    Hoy son objeto de dos ramos diferentes estas dos clases de cultivo en toda Europa; pero aunque no lo fueran, me veria precisado á ocuparme por separado de ellos respecto de la provincia de que se trata, subordinándome al severo principio que me he propuesto por norte, el de observar directamente los hechos y discurrir sobre los mismos, toda vez que siendo el cultivo agrario en Vizcaya uno de los mejores que se conocen, se halla el del arbolado en la mas lastimosa decadencia.
    Esta diferencia, sin embargo, no es hija de un vicio esclusivo arraigado en la condicion de existencia de ese pais; es la natural consecuencia práctica que se desprende apenas quiere la ignorancia confundir bajo un mismo sistema á ambos cultivos, que reconociendo por auxiliares á unas mismas ciencias, originados el uno del otro, discrepan, no obstante, en muchos puntos capitales.
    Uno de los mas importantes problemas que en su favor ha resuelto el cultivo agrario , es la alternativa de cosechas. La condicion de existencia de los montes , es la perpetuidad de las especies.
    Todos los esfuerzos del hombre agrario se dedican á remover y preparar la tierra para el mejor éxito de su vejetacion ánnua ; nada le importa que quede mas ó menos exhausto el suelo , porque se propone hacer idénticos esfuerzos el año siguiente sobre aquel pié ó pié y medio de tierra que profundiza , verdadero teatro de sus faenas. El buen dasónomo, lejos de removerla , custodia solícito la estabilidad de aquella tierra enriquecida y preparada lenta y sucesivamente por los despojos vejetales que ella mantiene ; le importa sobremanera no activar la vitalidad de la vejetacion el primero ó primeros años, porque de otro modo , llegando con precocidad las raices hasta la misma roca , se alterarian las leyes del crecimiento en aquellos seres seculares.
    En el cultivo agrario se tiende á obtener productos para el alimento del hombre ó de los ganados; y la bondad de aquellos, por tanto, está en razon directa del azoe que contienen. En el del arbolado se propende á satisfacer las necesidades del consumo en sus demandas sobre materias carbonosas, y se llenan por consiguiente tanto mejor, cuanto mayor es la cantidad de carbono que comprenden. La fisiológia vejetal dirá ahora que circunstancias tan opuestas no se necesitan para que prepondere una ú otra de estas producciones.
    La division de la propiedad , hasta cierto punto , está hoy reconocida como útil y necesaria para los adelantos del cultivo agrario. Las superficies reducidas imposibilitan el planteamiento de todo buen sistema en los montes; es el signo mas irrefragable de su decadencia. De aquí los dos ramos de economía especiales, conocidos bajo los nombres de economía rural el primero, y economía forestal ó dasonomia el segundo.
    No por esto se crea que trato de establecer una repulsion, un antagonismo entre estos dos cultivos; no, ambos se hermanan á satisfacer las exijencias de la humanidad, y se han menester á sí propios en sus necesidades recíprocas. El cultivo agrario no puede vivir sin el del arbolado , y este no debe nunca en un pais civilizado invadir los feraces llanos. Esta sería una dilapidacion reprensible , lo mismo que es una obcecacion ruinosa el pretender surcar con el arado alturas y pendientes adecuadas nada mas que para el arbolado espontáneo. Lo que se trata, pues, es de hacer ver que cada uno de los dos cultivos tiene su region peculiar, dentro de la cual se le debe practicar con arreglo á sus principios , sin estralimitarse en estériles adquisiciones.

    Cultivo agrario.

    Consideraciones sobre la geografía botánica y regiones agrícolas. Para determinar el cultivo agrario de un pais , no es ciertamente el mejor medio el de aherrojarse entre los sistemas generales que hay sobre clasificacion de regiones agrícolas , siquiera sean recomendables y muy autorizados los nombres de los que las han planteado ; pues por mas que los hechos en que se fundan ya lleven muchos de ellos el signo de la autenticidad, como en el de Schuw ; ya manifiesten hallarse apreciados por propias observaciones y esperiencias de testimonios fidedignos, como los de Gasparin; ya hayan sido pasados por el crisol de una refinada análisis, como los de De Candolle (Alfonso), siempre llevan consigo aquel caracter induccional , aquellas aserciones generales, preciosas lumbreras en el curso indagatorio , pero que han menester por lo comun la corroboracion , rectificacion ó adicion de las observaciones y esperimentos verificados en cada localidad antes de aceptarlos para la misma.
    La geografía botánica , cuyos adelantos se reflejan en la geografía agrícola, está lejos todavía del pináculo de su mision, para imponer sus leyes á las diferentes localidades parciales. Desde Linneo hasta Lecoq, ¡cuántas rectificaciones sucesivas! Y sin embargo, lejos de haber cerrado la era del progreso fito-geográfico , no se ha hecho quizá mas que enunciar el problema.
    Cuando el botánico sueco veia recibir con febril entusiasmo su sistema sexual , «no es este el objeto de la ciencia,» decia , y enunció el problema que debia plantear Jussieu. Cuando de la geografía botánica se decia que tenia por objeto observar la distribucion de las plantas en nuestro planeta, Willkomm, en un opúsculo de recepcion leido en la Universidad de Leipzig (25 de abril de 1855), y consagrado á reseñar las trasformaciones que la vejetacion de nuestra península ha sufrido durante la edad media y la moderna, echa de menos los esfuerzos de los botánicos para consignar la historia de los cambios de la vejetacion en el período humano ; y mientras así se lamentaba aquel naturalista viajero, escribia en Ginebra (24 de mayo de 1855) Alfonso De Candolle: «El principal objeto de la geografía botánica es hacer ver lo que en la distribucion actual de los vejetales puede esplicarse por las actuales condiciones, y lo que depende de las anteriores.»
    «Asignándola este objeto tan elevado, continúa, concurre con la paleontologia y la geologia propiamente dicha á la investigacion de uno de los mas sublimes problemas de las ciencias naturales. ¿Qué digo? de las ciencias en general y de toda la filosofía. Este problema es el de la sucesion de los seres organizados sobre el globo.» He aquí convertida en activa la historia del reino vejetal, y formulada en el mismo sentido que la de la humanidad. Un siglo es impelido por el precedente á realizar lo que este inició , y este, realizándolo , impele á su vez al que le sucede para llevar á cabo lo que á él no le fué dado alcanzar. Asi en los acontecimientos de una época preciso es distinguir aquellos cuya causa reside en la anterior de los originados en la misma época. ¡Sublime objeto es efectivamente el de la humanidad que, despues de esforzarse en consignar sus propios anales, pretende tambien desentrañar los de la naturaleza para enlazarlos con los suyos!
    Willkomm, lo mismo que Alfonso De Candolle, hace una reseña retrospectiva, tributo de justa gratitud pagado á los que desde Linneo inclusive se han dedicado al estudio de la geografía botánica, figurando en primera línea los nombres de Humboldt, De Candolle, Brown, Schuw, Saint- Hilaire , etc. En este punto deploro , y no puedo menos, el silencio que guardan sobre un nombre que , para relegarlo al olvido por los estraños, no tiene mas culpa que el haber nacido en esta nacion : hablo de Don Simon de Rojas Clemente. Si entre las predicciones de Bacon (Rogerio) ó en los aforismos de la filosofía botánica de Linneo se encontraran aquellas sentidas cuanto significativas palabras con que principia su Ensayo sobre las variedades de la vid común, ¡ qué de favorables interpretaciones no merecerian! Y no faltaría quizá quien, al través de aquel párrafo, viera un pensamiento vasto y un hombre capaz de ponerle por obra : pero era español ya lo hemos dicho ; y á pesar de haber escrito, en un tiempo que tan escasas eran las buenas monografías, una escelente , ó mejor dicho un precioso tratado de ampelografía con el modesto título de Ensayo ; á pesar de haber afirmado con admirable seguridad que «un zarcillo no es mas que un racimo que por haberle faltado jugos apropiados no se ha ramificado mas y cubierto de flores , demostrándolo asi, diga Rozier lo que quiera, su situacion, testura, modo de dividirse y el que muchas veces echan algunas flores y frutos,» en una época en que yacia sepultado el principium florum et foliorum idem est de Linneo; considerado Goehte en el mundo científico como simple poeta , y seis años antes de que saliera á luz la teoría elemental de De Candolle ; á pesar de haber concebido y realizado el gran proyecto de interrogar estrechamente á la naturaleza en las zonas comprendidas en tre líneas de nivel señaladas de 50 en 50 varas , subiendo desde el mar hasta el picacho de Veleta , en ocasion precisamente en que Humboldt, corriendo á lo largo de los meridianos y paralelos, inmortalizaba su nombre con sus sintéticas inducciones ; á pesar, en fin, de tener tantos títulos en el terreno especulativo como en el tecnográfico para conqui tarse un puesto entre los eminentes naturalistas , yace para la mayor parte de los estrangeros punto menos que desconocido. ¡Qué mas! Duby, que últimamente ha publicado una geografía botánica de España , y cuyo objeto principal no parece ser otro que el de hacer un elogio de la obra de Boissier y un resumen de la parte fitogeográfica de la misma, inferior sin duda alguna en precision á la que Clemente hubiera escrito, y no agena sin embargo á sus dispersos trabajos, no cita siquiera á nuestro naturalista en la parte bibliográfica. Cierto es que en esto es consecuente , sin pensarlo tal vez, porque llevando el propósito de calificar de secundarios á todos los demas trabajos respecto al de Boissier, no podria comprender en este juicio á los de Clemente, aunque no sea mas que por su primacía en el orden cronológico.
    Séame permitido insistir algo mas sobre estas aserciones, toda vez que pienso que sean conducentes al objeto de esta memoria.
    Si Clemente, despues de lamentar el círculo estrecho en que giraba la botánica, decia: «Ya es tiempo de que aspiremos á engrandecerla y hacerla respetar, estendiendo nuestras indagaciones á las latitudes, alturas, esposiciones, temperamentos, terreno y atmósfera en que vive cada planta, á su organizacion, propiedades y usos, en suma, á cuantas relaciones pueda tener con los demás seres y fenómenos del universo.» Si en otro lugar especificaba prorumpiendo: «¿Por qué no hemos de tener botánica geográfica?» Y si todo esto decia despues de tener reunidos preciosos materiales que se dedicaria á ordenarlos por deuda de promesa al Gobierno y al público, nadie puede poner en duda que Clemente rayaba en su época á la altura del genio observador y generalizador en botánica. Y el que encabezando modestamente una obra con el humilde título de Ensayo sobre las variedades de la vid comun en Andalucia dio lugar á un magnífico tratado de ampelografía, no es aventurado afirmar, á juzgar por el proyecto y noticias dadas, de su realizacion por su ilustre contemporáneo D. Sandalio de Arias, que en la obra sobre su viaje á Granada hubiera escrito un libro como ninguno, entonces, de geografía botánica; y fuera de este título de gloria para él, la parte de hechos en la actualidad le deberia mucho, porque no se hallaran entonces, tal vez, como se hallan hoy, en abierta contra diccion los observados en aquella provincia con algunas leyes generales formuladas, tanto en la geografía botánica general como en la agrícola.
    Verdad es que los que han escrito desde el año que dió á luz Boissier su buena obra (Voyage botanique dans le Midi de l’Espagne) sobre aquella provincia, han podido conciliar esto hasta cierto punto; y si el no haberlo hecho estraña en muchos fito-geógrafos contemporáneos, en De Candolle (Alfonso) es incomprensible, siendo, como es, compatriota del autor del Viaje por el Mediodía de España. Para no ocultar tan grave aserto bajo una reticencia, citaré dos pasajes en ambos autores en que se palpan las contradicciones, y que son estensivas á todas las obras generales que sobre la materia en cuestion se han escrito.
    Boissier, hablando de la region cálida, que es la primera de las cua tro que distingue, dice que el número de especies anuales es 542, el cual se halla en relacion con las que comprende el total de su Flora, como 1 es á 1,9. «Sorprendente es, continúa, en este cuadro la gran proporcion de especies anuales, si se compara con una Flora de la Europa central, con la de las inmediaciones de Ginebra, de Mr. Reuter, por ejemplo, en donde las plantas anuales no son al total sino como 1 es á 6,5.» Despues de haber comparado á este tenor las proporciones en las cuatro zonas, saca la siguiente conclusion en sus Consideraciones generales. «Las plantas anuales en la region cálida superan á las vivaces, formando poco mas de la mitad de las especies; no constituyen mas que el tercio en la montañosa, el sesto en la alpina , y el vigésimo noveno en la nival.»
    De Candolle (Alfonso) en sus Conclusiones sobre los límites polares de las especies espontáneas, dice: «Las especies anuales son relegadas casi siempre hacia el Norte en un continente por el defecto de una temperatura, calculada ya entre el dia en que empieza y aquel en que concluye un cierto grado necesario á cada especie, ya entre la época en que reina y aquella en que cesa cierta cantidad de humedad que re quiere tambien cada especie. En otros términos: el frio del invierno ó la sequedad del estío impiden la vejetacion de estas plantas; pero se establece desde el momento en que entre las épocas que forman el obstáculo es suficiente la suma de temperatura.
    Hé ahí una de las contradicciones que se refieren á la geografía botánica general: veamos ahora otra que hace relacion á la geografía agrícola.
    Hablando de la region montañosa, dice de la vid Boissier: «Y es bastante singular que su límite superior coincida próximamente con el del olivo, que tiene un aire geográfico tan diferente.»
    Conocidos son de todos las dos de las cinco regiones de Gasparin, caracterizadas por la viña y el olivo (I), por lo que pasaré á citar á De Candolle (Alfonso), que protestando contra toda idea de hacer clasificacion alguna, establece sin embargo una gradacion sensible entre los límites de las diversas especies. «Así, dice, mirando en la Carta de Europa al 0. desde Provenza al Cabo-Norte y al E. desde la Crimea al mar Blanco, se ven desaparecer los principales cultivos de la manera siguiente:

    Costa del Oeste
    Costa del Este
    Cultivo
    Latitud
    Cultivo
    Latitud
    Olivo
    44º
    Olivo
    45º
    Maiz
    50º
    Maiz
    49º
    Viña
    51º
    Viña
    50º
    Nogal
    56º
    Nogal
    52º
    Trigo
    64º
    Trigo
    58º
    Manzanos y perales
    64º
    Manzanos y perales
    61º
    Avena
    65º
    Avena
    61º
    Centeno
    67º
    Centeno
    61º
    Cebada
    70º
    Cebada
    66º

    Hé ahí la segunda, y basta.
    Estas diverjencias entre leyes formuladas por unos autores y los hechos observados por otros , manifiestan evidentemente, no solo que se desconocen las causas de la distribucion actual de las plantas espontáneas y cultivadas, sino que se ignoran muchas de las leyes en la distribucion, no digo en el globo, pero en la Flora de un continente.
    Y si desconocidas son todavía muchas de las leyes de la distribucion actual de las plantas, ¿cómo se dice que la geografía botánica tiene por principal objeto manifestar lo que en la distribucion actual de los vejetales puede esplicarse por las condiciones actuales, y lo que depende de las anteriores? Si no se conoce el hecho, ¿cómo se quiere que el ob jeto principal sea la indagacion de la causa? Esta objecion, que á primera vista parece incontrovertible, no es sin embargo mas que un débil sofisma; pues la observacion de un hecho, lejos de repeler simultánea ó inmediatamente la inquisicion de la causa, la exije, por el contrario, para ser bien conocido. Haciendo una objecion análoga, se le hubiera podido decir á Jussieu: si no se conocen las plantas del globo, ¿cómo se pretende hacer un sistema natural; cómo se quier e reunirías en virtud de sus afinidades? Y hoy se hallaria desvanecida la dificultad por la irrcplicable razon de la esperiencia.
    La existencia de las afinidades se sentia; verdadera espresion de ese sentimiento es el “natura non facil sallum” de Linneo, y la fórmula para graduarlas la encontró Jussieu en la subordinacion de caracteres. Aquel mismo” natura non facit saltum”, que no aludia indudablemente mas que á las relaciones íntimas de los seres coetáneos que pueblan el planeta, tiene aplicacion al orden cronológico, y nos dice que la creacion de una época se une gradual é insensiblemente á otra anterior. ¿Cuáles son, pues, las especies originadas dentro de la misma época , y cuáles las que tienen su raiz genealógica en la anterior ó anteriores? La clave para la solucion de este problema consiste en determinar con precision las condiciones de existencia de las especies. Pero para esto se ha menester, en mi concepto, así como lo ha sido para establecer el valor gradual en la subordinacion de caracteres, el auxilio de la morfologia. La morfologia, escudriñando la ley íntima de la organizacion, postergó especies en el método natural de Jussieu, colocadas en virtud de meras y falaces analogías, y rehabilitó gerarquías relegadas á un lugar inferior por simples apariencias de inferioridad. La morfologia, discurriendo sobre la ley íntima de las condiciones de existencia, interrogará: Esta especie que aquí vejeta, ¿vejeta dentro de sus verdaderas condiciones de existencia? Es decir, ¿puede espontáneamente y sin degeneracion perpetuarse dentro de las actuales circunstancias climatológicas? A esta cuestion ha de contestar el aspecto de la planta, juzgado bajo el punto de vista morfológico , á priori, y la esperiencia, como en todas las cuestiones de ciencias naturales, á posteriori.
    Necesitaba esponer estas ideas, tanto por la aplicacion que de ellas pienso hacer en adelante, cuanto porque Vizcaya, no habiendo tenido la fortuna de ser visitada formalmente por ninguno de los naturalistas estranjeros y nacionales que han cruzado la península, no figurando una sola planta recolectada en esta provincia en herbario alguno, ni la mas leve indicacion, que yo sepa, entre las muchas descripciones fitológicas que de diferentes provincias del reino han visto la luz pública, y proponiéndome bajo mi responsabilidad, y fundado en hechos directa mente observados, sancionar unas prácticas, reprobar otras, prescribir, en suma, el cultivo agrario y forestal de la provincia de Vizcaya, me he creido en el deber imprescindible de consignar mi modo de ver en la cuestion general y especulativa, antes de descender al terreno de la aplicacion, previas todavía algunas consideraciones de topografía botánica, á quienes ningun hombre pensador y observador podrá negarles la utilidad de una aplicacion local mas inmediata, ni el lugar complementario en el orden especulativo respecto de la geografía botánica general , así como nadie niega á la topografía la utilidad de su mas inmediata aplicacion local, ni el lugar complementario respecto de la geodesia.

    Topografia botánica.
    Descritas las rocas que forman el suelo vizcaino con la forma y direccion general que afectan, reseñado el modo de obrar sobre ellas los elementos erosivos, y examinada la tierra vejetal como primer resultado de la lucha entre estos últimos y aquellas, nos queda que indagar la historia ulterior de aquel resultado , esto es, el segundo resultado, que es la vejetacion actual. ¿Qué representa la vejetacion actual de Vizcaya? Representa ni mas ni menos que un segundo y último resultado, ó mejor dicho, una resultante; representa ni mas ni menos que la creacion que sobrevive y descuella entre despojos causados por una lucha sucesivamente variable. Cada especie que se sucede tiene su principio entre las generaciones de la que le ha precedido, y en las suyas empieza tambien la que le ha de reemplazar. No son estas remotas inducciones, sino muy inmediatas y tangibles: para convencerse de ello no hay mas que fijarse en lo que acontete durante no muchos años , cuatro bastarán quizá, para observar en una localidad determinada exenta de toda influencia estraña , el aumento sucesivo de los individuos de alguna ó algunas especies, y la disminucion sucesiva de los individuos de otra ú otras; y para mí, la marcha creciente ó decreciente de los individuos de una misma especie en un sitio dado , significa progreso ó decadencia de dicha especie en aquel punto. Es una preocupacion el creer que cuando una especie que antes no existia (no se la encontraba mejor) prospera en un punto, se deba á que es la primera vez que sus diseminadas semillas cayeron sobre aquel suelo. Podrá acaecer esto en algunos casos, no lo niego; pero tengo mas razones para opinar, en general, que cayeron mas de una vez y no lograron germinar, ó al menos desarrollarse por faltarles sus condiciones de existencia; y cuando alguna vez se desarrollaron , es por haberlas encontrado en el punto donde han verificado su desarrollo. Ahora, su progreso puede ser ocasionado paulatinamente por su propia preponderancia , por ser su vida mas potente que la de las especies que la rodean , ó bien porque un accidente natural, pero poco comun , perjudique á la especie ó especies repulsivas hasta el punto de quedarse dominadas inmediatamente por la especie invasora. Con testimonios irrecusables puedo citar en la provincia de Madrid un hecho de esta naturaleza, y precisamente recae sobre una especie bien estudiada , la primera que De Candolle (Alfonso) toma como ejemplar en su Geografía botánica razonada. En una localidad de unas veinte fanegas de estension, vedada por completo, ha sido recojido durante varios años el Alyssum Calycinum L., poniendo siempre en la etiqueta el epíteto abundantísimo, incluso el año anterior: pues bien, en este lejos de ser abundantísimo es muy escaso, habiendo disminuido, de seguro , en un noventa y nueve por ciento. Coincide este hecho con el de haberse anticipado su floracion ; los pocos ejemplares que han llegado á tal estado los observé el 28 de enero. Todo lo que encuentra su esplicacion , á mi juicio , en las notables circunstancias udométricas de las dos últimas estaciones.
    De cuanto he dicho se infiere , que el medio mas seguro de fallar sobre las condiciones de existencia de las especies que vejetan en una localidad , es el que da la relacion numérica de los individuos que la representan , ó lo que es lo mismo y mas sencillo, la que da la relacion geométrica ó sea la superficie que abraza cada especie con la total tomada como término de comparacion. Cuando una especie está representada por pocos individuos , no se puede decidir á primera vista si aquella epecie está en camino decadente ó progresivo, pero se puede afirmar que sigue una de las dos , porque no cabe estacionamiento en donde la facultad reproductiva, el número de semillas con el individuo que las lleva, forma siempre, en razon mas ó menos variable, una progresion geométrica creciente.
    Si se me objeta diciendo que hay individuos que vejetando en plenas condiciones no pueden estender su diseminacion por imposibilidad puramente de las formas del terreno , contestaré que este es un argumento contra-producente ; porque si hay algunos individuos de una especie vejetando en un valle estrecho, por ejemplo, y no pueden diseminar á pendientes contíguas por inconvenientes simplemente físicos y al parecer estraños á la vejetacion , allanados que fueran estos sobrevendrian inconvenientes fisiológicos que estinguirian sin duda alguna la especie de aquel lugar , lo que prueba que esta especie tiene allí y solo allí, ó en sitios idénticos, sus condiciones de existencia. Varias especies que he visto y tengo en mi herbario, recolectado en la provincia de que se trata , las he visto no lejos de la Corte al lado del Cytisus scoparia Link; en las vertientes esteparias del Tajo, Tajuña y Jarama al lado del Stipa tenacissima L. y la reseda alba L. ; en la orilla legamosa del Jarama con la Cicuta virosa L. y el Papaver somniferum L.; las citan Lagasca en los veraniegos pastos de la sierra de Leon, y Villkomm en los invernales de Estremadura ; Boissier en Granada ; Reuter y Col- meiro en Castilla la Vieja; y Colmeiro en Cataluña. Todo lo cual quiere decir que , no obstante ser la vejetacion española un compendio magnífico del Prodromus, no falta algun rincon en ninguna de las provincias citadas en donde tienen aquellas especies cumplidas condiciones de existencia ; pero entre esto y caracterizar la vejetacion de una provincia ó de una superficie considerable , reside justamente la diferencia que establezco : deduciéndose de todo, que un simple catálogo de plantas recolectadas en una provincia, sobre no emitir ninguna luz en cuanto al cultivo agrario que se trata de prescribir , la da bien débil aun para la formacion de una verdadera flora de la misma.
    Si se me dice que la marcha progresiva y decadente que he asignado sin remision no existe ; que la que hoy parece decaer mañana progresa, oscilando de este modo entre los dos estremos , contestaré que lo que no acontece es la verdadera oscilacion , pues esas alternativas que quitan efectivamente la uniformidad al progreso ó la decadencia, declinan al fin en la sucesion, es decir, en la decadencia de unas y en el progreso de otras ; sin poder , por supuesto, como en todos los hechos de sucesion de la naturaleza, tocar el principio ni fin de cada una: pero será el conjunto de estas observaciones el primer hecho , el primer fundamento de las leyes generales de la geografía botánica; serán para esta lo que la anatomía para la zoologia y la botánica ; lo que la cristalografía y la química para la geologia.

    Aplicacion de estos principios á la vejetacion en sus relaciones con el cultivo agrario de Vizcaya. No pudiendo pues decidir a priori en una especie representada por corto número de individuos si esta se halla en la via decadente ó progresiva ; no suministrándome base alguna sobre las condiciones vejetativas del pais objeto de mi estudio , hago abstraccion de las que en este caso se encuentran. No perdiendo de vista por otra parte, que las observaciones especulativas en este trabajo deben avocar directamente en la aplicacion del cultivo agrario ó forestal , y siéndome tambien imposible hasta el dia hacer estensiva la aplicacion á todas las especies dominantes en la provincia , me he propuesto circunscribirme, en cuanto á las investigaciones de las especies, á las mono y ryzhocarpianas comprendidas en las tres familias , gramíneas , leguminosas y cruciferas , en cuanto á estension á dos localidades determinadas que tienen por centro próxima y respectivamente á las villas de Durango y Bermeo. Lo primero, porque además de ser las tres familias referidas de las mas dominantes en la flora del pais , son tambien las que tienen mas conexion con el cultivo agrario , y sobre todo con el que trato de prescribir para la provincia. Lo segundo, porque siendo las dos localidades citadas casi estremos en etnografía , son tambien de las que mas difieren bajo el punto de vista topográfico y geognóstico ; de manera que la combinacion de las observaciones de estos puntos, comprobadas y rectificadas con otras mas lijeras y parciales hechas sobre la mayor parte del territorio vizcaino, podrá dar una idea del aspecto de la vejetacion en la provincia.
    Durango , que tiene una bella situacion topográfica , se halla en el centro próximamente de la vega de aluvion circunscrita por las monta ñas de Garay, San Roque, Bitaño , Santi-Crutse y Lasuen, coronadas á su vez por los notables montes de Oiz , Muniqueta, Videmaculata, Manaria , Urquiola , Amboto y Udalach. Asi es que , en cualquier sentido que se dirija el observador , recorre primero una llanura y despues una pendiente suave , cuya inclinacion va cada vez aumentándose hasta su conclusion, que lo es en varios puntos en escarpe inaccesible; subiendo de este modo en menos de media legua de distancia una línea hipsométrica de consideracion.
    Bermeo se halla al pie de varias pendientes que van á morir al Cantábrico. Las observaciones de sus cercanías se estienden á una zona comprendida entre la costa, Busturia, cabo de Machichaco y una línea próximamente paralela al lias á unos 1000 pies de distancia, terreno escabrosísimo, cuyo contraste es de notar caminando desde Mundaca á Bermeo por la carretera; raro antepecho en donde, perdiéndose la vista del observador en la inmensidad del Océano á su derecha, tiene á su izquierda por horizonte el zenit.
    Con el fin de evitar una prolijidad insoportable en la descripcion, espongo adjuntos los planos de ambos puntos, en los cuales está bosquejada la relacion superficial que guardan entre si las especies mono y rizocarpianas representadas por cada una de las tres familias á que corresponden, espresando por los distintos colores del fondo el aspecto general de la vejetacion en las dos localidades precitadas. Las curvas trazadas en el de Durango representan la interseccion con el terreno de planos tirados de dos en dos puntos, cuyas relaciones hipsométricas son conocidas; y creo haberlas señalado con la exactitud que puede exijirse en un croquis de esta naturaleza. En cuanto al de Bermeo, bajo el punto de vista hipsométrico no tengo mas línea conocida que la del mar, pero tampoco hay diferencias dignas de tomarse en consideracion. Como he dicho, es un terreno sumamente accidentado; su pendiente sigue generalmente en sentido inverso á la de Durango, es decir, empieza por un escarpe en la costa, y continúa despues con un declive variado.
    Tanto en Durango como en Bermeo distingo dos partes principales, aunque pudiera distinguir tres y mas, supliendo esta falta con las observaciones que acompañan a cada especie. Para precisar mas, considero en cada una de las partes otras, á saber: en la vega de Durango, por ejemplo, los álveos de los rios y la parte central, y en las pendientes, las pendientes secundarias y los valles que las separan; ó mas exacto, la union y division de las aguas determinada por las respectivas lineas de máxima pendiente, con lo cual me basta para indicar todos los casos sobre esposicion hácia los puntos cardinales. Una division análoga he hecho tambien en las inmediaciones de Bermeo, como se verá mas abajo.

    USO DE LOS SIGNOS.
    > Para indicar las especies que comprenden mayor superficie, ó las dominantes.
    + Para significar que, aunque no domina, está representada por muchos individuos.
    — Para denotar que está representada por pocos individuos. Este signo implica siempre el > ó el -f , porque como se hace abstraccion de las especies que ocupan superficies inapreciables para el caso, es claro que, aunque se halla representada por pocos individuos en el sitio que designo, lo está por muchos, ó dominando en otro ú otros.
    0 Para manifestar la no existencia de la especie en la parte á que se refiere.

    INMEDIACIONES DE DURANGO.

    EN LA VEGA
    EN LAS PENDIENTES
    Sitios en donde vegetan en plenas condiciones

    GRAMINEAS

    ESPECIES
    ALREDEDOR
    PARTE
    CENTRAL
    LINEAS DE DIVISION
    LINEAS DE REUNION
    ESPOSICIÓN
    ALTURA APRX. EN PIES cast

    Avena Fatua L
    0
    +

    jlavensces L

    +
    +
    A toda
    800

    Canata L
    +

    Pratensis L
    0

    +
    +
    A toda
    1000

    Poa Trivialis L


    >
    +
    A toda
    800

    Pratensis L

    +
    +
    +
    N y S
    800

    Annua

    >

    Eragrostis L
    0
    +

    Phalaris nodosa L
    +

    +

    N
    1100

    arundinacea L
    +

    0
    +
    N
    900

    paradoxa L
    +
    0
    0
    +
    A toda
    800

    phleoides L


    +
    +
    N y S
    900

    Bromus squarrosus L

    +

    erectus Huds

    +
    +
    N y S
    1200

    arvensis L

    +

    racemosus L
    0
    +

    +
    S
    700

    matritensis L

    +

    tectorum L
    +
    0

    Egilops ovata L
    0
    +

    Truncialis L

    +

    S y N
    900

    Hordeum murimun L
    +
    >
    >
    +
    A toda
    1000

    Festuca fluitans L
    0
    +

    myurus L

    0
    +
    N y S
    1000

    coeruela DC

    0
    +
    N
    700

    duriuscula L

    +

    S
    1500-1800

    rubra L

    +
    0
    S
    1500

    ovina L

    +
    0
    S
    2000

    Aira aquatica L
    +
    0

    cespitosa L

    +

    S y N
    2200

    lendigera Lag

    +
    +
    S y N
    2000

    Holcus halepensis L

    +

    Alopecurus pratensis L

    +
    +

    S y N
    600

    bulbosus L
    +
    +
    +
    +
    N y S
    300

    agrestis L

    +

    S y N
    600

    geniculatus
    >
    0
    0
    +
    N y S
    300

    Panicum glaucum L

    +
    +
    +
    N y S
    300

    crus-galli L
    +
    +

    Verticilatum L

    +

    Agrostis stolonifera L
    +

    alba L
    +
    +

    vulgaris Hoffm
    0
    +
    +
    +
    A toda
    600

    capillaris L

    +

    A toda
    1800

    Melica nutans

    +
    0
    A toda
    2500

    ciliata L.

    +
    +

    500

    Minuta L

    +

    N y S
    700

    Triticum pinnatum Moench

    +
    +
    N y S
    600

    silvaticum M

    0
    +
    N
    800

    cespositum DC

    +
    0
    S
    1400

    Arundo phragmites L
    +
    0

    Cymodon dactylon L

    >

    Lagurus ovatus L

    +

    Koelaria pheoides pers
    0
    +

    LEGUMINOSAS
    Medicago muricata All

    +
    +

    A toda
    400

    sativa L

    +

    marginata W

    +
    +
    +
    S y N
    600

    orbicularis All
    0
    +

    pubescens DC
    0
    +

    +
    S y N
    400

    sentellata All

    +

    ciliaris L

    +

    Trigonella monspeciala L


    +
    N y S
    700

    ornithopodioides DC


    +
    N
    1900

    Melilotus parviflora Desf
    +
    +
    +
    +
    A toda
    300

    officinalis W
    +

    +
    +
    A toda
    300

    Lentocantha Koch

    +
    +
    A toda
    700

    Trifolium arvense L
    +

    0
    +
    S y N
    500

    pratense L
    +
    >

    +
    N
    500

    angustifolium L


    +
    S y N
    600

    glomeratum L
    0

    +
    +
    S
    500

    striatum L

    +
    +
    N
    2000

    scabrum L


    +
    N y S
    500

    repens L
    0
    +
    >
    +
    N y S
    600

    Frugiferum L


    +
    N y S
    800

    incarnatum L
    0
    +
    0
    +
    S y N
    600

    procumbens L

    +

    hirtum L
    +

    spumosum L
    +
    0

    Lotus arvensis

    +
    +
    +
    S
    900

    corniculatus L
    +
    +
    +

    S
    700

    astragalus L


    +
    A toda
    500

    sesameus L

    +
    +
    A toda
    500

    palustris W
    +
    +

    hamosus L


    +
    N
    500

    Onobrychis sativa Lamk
    +
    +

    montona DC

    +
    +
    N y S
    3500

    supina DC

    +
    +
    N y S
    2800

    caput-galli Lamk

    +
    0
    N
    3000

    Vicia sativa L
    >

    onobrychioides L


    +
    N y S
    900

    atro-purpurea Desf
    +
    +

    pirenaica L

    +
    +
    N
    1800

    sepium L

    +
    +
    N y S
    900

    Hirta Balb
    +
    +

    Ervum telraspermun L
    0
    +

    Lathyrus pratensis L
    >
    +
    0
    +
    N y S
    600

    silvestris L


    +
    N
    500

    aphaca L
    0
    +

    angulatus L
    0
    +

    cicera L
    0
    +

    latifolius

    0
    +
    N
    800

    hirsutus

    +

    CRUCIFERAS
    Nasturtium officinale Br
    +
    0

    sylvestris Br
    +

    0
    +
    A toda
    700

    pyrenaicum Br

    +
    +
    A toda
    3400

    Cardamine hirsuta L
    +
    +
    0
    +
    N
    800

    pratensis L
    +
    +

    impatiens L

    +
    +
    N y S
    1000

    Barbaria precox Br
    0
    +

    vulgaris Br

    +
    +

    A toda
    600

    Cochlearia officinalis L
    +
    0

    armoracia L
    +
    0

    Draba pyrenaica L

    +
    +
    N y S
    2000

    muralis L


    +
    A toda
    700

    Thlaspi arvense L
    0
    +

    Arabis sagillata DC

    +
    +
    A toda
    800

    auriculata

    +
    +
    A toda
    600

    serpylifolia W

    +
    +
    N
    3200

    alpina L

    +

    S y N
    3000

    Capsella polymorpha Cav
    0
    +
    +

    A toda
    700

    Cochlearia armoracia L

    +

    N y S
    800

    Officinalis L

    +
    +
    A toda
    700

    Biscutella auriculata L

    +
    +

    S y N
    800

    Laevigata L

    +

    S y N
    800

    saxatilis DC

    +

    A toda
    800

    Sisymbrium hirsutum Lag
    0
    +
    +

    N y S
    1000

    irio L
    0
    >
    +

    N y S
    1600

    sophia L
    0
    +
    +

    A toda
    1600

    columnae Jacq
    0
    +
    +

    N y S
    1600

    contortum Cav
    +
    +

    Lepidium draba latifolium L

    +

    0
    S
    500

    latifolium

    0
    +
    N
    800

    Sinapis obtusangula Lag
    +
    +

    arvensis L

    +

    Diplotasis erucoides DC

    +

    Actionema saxatile L

    0
    +
    N
    2400

    Raphanus raphanistum L
    +
    >

    Eruca erecta Lag

    +

    A toda
    500

    INMEDIACIONES DE BERMEO

    EN LA COSTA
    Sitios donde vegetan en plenas condiciones
    PARTE CENTRAL
    Sitios donde vegetan en plenas condiciones

    ESPECIES
    ARENALES
    PEÑASCOS
    Lineas division
    Lineas reunion
    Esposicion
    GRAMINEAS
    Crypsis aculeata L
    +
    0

    Avena sterilis L

    +

    Poa maritima Huds
    +

    Egilops ovata L
    +
    +

    Hordeum murinum L

    +

    Festuca maritima D. C
    +
    0

    Koeleria villosa Pers
    0
    +

    brachystachia D. C
    0
    +

    Avena pratensis L

    +
    +
    N y S

    mollis Koll

    +

    N y S

    Poa irivialis L

    +
    +
    A toda

    pratensis L

    +
    +
    A toda

    Ptalaris nodosa L

    +
    +
    A toda

    arundinacea L

    0
    +
    N

    paradoxa L


    +
    N y S

    Bromus erectus Huds

    +

    N

    pratensis Ehr

    +
    +
    A toda

    racemosus L

    +

    S

    Egilops truncialis L

    >
    +
    A toda

    ovata L

    +
    0
    S y N

    Hordeum murinum L

    +
    +
    A toda

    Festuca myurus L


    +
    N

    cceruleaD. C


    +
    N

    Aira cespitosa L

    +
    0
    S

    lendigera Lag

    +

    S

    Alopecurus pratensis L

    +
    +
    A toda

    agrestis L

    +

    S y N

    Agrostis stolonifera L


    +
    N y S

    alba L

    0
    +
    N y S

    Triticum cespilosum D. C

    +
    0
    S

    LEGUMINOSAS
    Ononis variegata L
    +
    +

    Medicago circinnata L

    +
    +
    +
    N y S

    radiata L

    +
    +
    N y S

    apiculata L

    +

    S y N

    sativa I

    +

    S y N

    pubescens D. C

    +
    +
    A toda

    muricata All

    +
    +
    A toda

    Lotus cytisoides L
    +
    +

    maritimus L
    +

    Astrolabium scorpioides DC
    +
    0

    Vicia lathyroides D. C
    +
    0

    Trigonella monspeliaca L

    0
    +
    N y S

    Melilotus lentocantha Koh

    +
    +
    A toda

    officinalis W

    +

    N y S

    parviflora Desf

    +
    +
    N y S

    Trifolium angustifolium

    +
    +
    A toda

    arvense L


    +
    N

    seabrum L

    +
    +
    N y S

    pratense L


    +
    N

    tomentosum L

    +
    0
    N

    repens L

    < + A todas frugiferum L - + S y N Lotus cytisoides L - - N arvensis L + - S y N Astragalus pentaglottis L + + N sesameus L + + N y S cicer L + 0 S Vicia sativa L - + Ny S eraca L + + S y N onobrichioides L + - N atro-purpurea Desf + >
    N y S

    Lathyrus sylvestris L

    +

    N y S

    latifolius L

    0
    +
    N

    cícera L

    +
    +
    A toda

    CRUCIFERAS
    Cardamine impatiens

    +
    +
    N y S

    hirsuta L

    0
    +
    N

    pratensis L


    +
    N y S

    Cochlearia armoracia L


    +
    N

    Biscutella saxatilis D. C

    +
    +
    N

    Capsella polymorpha Cav

    < - S y N Sisymbrium hirsulum Lag + + N irioL + + S y N columníe Jacq + + S y N Sisymbrium sophia L + 0 S contorlum Cav. + - N Lepidium draba L + 0 S latifolium L 0 + N y S Raphanus raphanistum + - S Comparada la vejetacion mono y rizocarpiana de las inmediaciones de Durango , en las tres familias que nos ocupan, con las de Bermeo, resulta: 1º Que en las de Durango existen en igual estension superficial mayor número de especies que en las de Bermeo. 2.° Que fuera de algunas especies, de suyo marítimas, las que vejetan en las cercanías de Bermeo vejetan tambien en las de Durango. 3.° Que el aspecto de la vejetacion de las mismas especies varía mucho, tanto en la parte foliácea como en el porte y dimensiones ; sucediendo que las que en Bermeo tienen un color amarillo-ceniciento en las hojas y son casi rastreras, en Durango poseen un verde intenso, y elevan sus tallos á ocho y diez pulgadas. Esta última diferencia, que para el fisiólogo está enlazada con la primera, esplica un hecho económico importante, cual es la notable ventaja que lleva el ganado boyal y vacuno de las inmediaciones de Busturia al de todos los demas puntos de Vizcaya ; y no estará de mas advertir, que el último aldeano viene reconociendo por causa única de este fenómeno la bondad de la influencia salitrosa en la nutricion del ganado, mucho antes que el célebre Liebig lo demostrara: solo los habitantes de la costa , ciegos idólatras del mar , han dejado de reparar en el pasto con que los brinda la naturaleza, mientras los buenos agricultores del centro lo ven y envidian al segar para heniles de invierno la vejetacion folífera de sus lindes ordinarios y vallados. ¿Y cuáles entre los individuos de aquellas especies son los que se hallan dentro de sus verdaderas condiciones de existencia , los raquíticos de la costa , ó los lozanos de la parte de Durango? En ambos puntos se reproducen y perpetúan, pero no por esto diremos que en ambos puntos se hallen en el lleno de sus condiciones de existencia, porque en alguno de los dos está degenerado, y el vivir degenerados y perpetuarse en tal estado, denota hallarse fuera de las verdaderas condiciones de existencia de la especie.A nadie se le ocurrirá decir que los hotentotes de la parte de Africa viven dentro de las condiciones típicas de la especie humana , á pesar de que viven y se perpetuan. ¿Cuáles pues, repito, entre los individuos de aquellas especies se hallan dentro de las verdaderas condiciones de la especie? En la vejetacion de Bermeo, entiéndase bien, existiendo menor número de especies, son comunes todavía con las de la parte de Durango, á escepcion de un pequeño número de ellas que se hallan en el mismo borde del mar; hecho altamente significativo, y que decide á mi ver la solucion del problema : porque lo que revela es, que hallándose Bermeo y Durango bajo semejantes circunstancias climatológicas, tiende tambien á ser semejante la vejetacion en ambos puntos , siendo por consiguiente la influencia salitrosa la que introduce la perturbacion, imposibilitando la vejetacion de algunas especies , haciendo degenerar á las que vejetan , y escluyendo á todas allí donde se ejerce en mayor grado, para sustituirlas con plantas halófilas, verdadera especialidad de toda vejetacion terrestre , que solo pulula en el borde del mar y en las estepas originarias. Si desde la costa se va gradualmente internando hácia donde decrece y se anula aquella influencia , se ven aparecer sucesivamente algunas de las especies que faltan en Bermeo y se han visto en Durango, y vejetando de la misma manera que en este último punto: tal es el hecho que se observará caminando desde Guernica, bien en direccion de Durango, bien por las alturas de Luno, ó bien hácia Zornoza. Todo esto manifiesta claramente que aquellos individuos que forman el escelente pasto de la costa, son una degeneracion de los que constituyen los acuosos heniles en Durango: véase ya la primera contradiccion entre las condiciones que designa á la vejetacion el filósofo, y las aspiraciones utilitarias del hombre. Lo espuesto en los últimos renglones , y algunas otras observaciones parciales verificadas sobre diferentes puntos , patentizan que la vejetacion llamada de Durango puede tomarse como tipo de la de toda Vizcaya , menos la zona comprendida entre la costa y una línea paralela á ella , tirada á los 5.000 pies de distancia próximamente , y las inmediaciones de aquellos rios que desembocando directamente en el mar participan de las mareas; al paso que la denominada de Bermeo puede representar la de la region esceptuada. En vista de todo lo dicho, ¿podremos determinar el cultivo agrario de Vizcaya; podremos prescribir cuáles serán las especies, cómo y donde se han de cultivar? Al tomar en cuenta las tres familias referidas, y de estas solo las especies mono y rizocarpianas, ya he advertido que procedia deliberadamente; porque al hacer estensivo el estudio á mayor número de familias ó á mayor número de especies entre las tres mencionadas, no hubiera conseguido iluminar el punto que dilucido, y me hubiera impedido dar la precision que le he dado, de la cual, sin embargo, estoy muy lejos de hallarme satisfecho. Comprendo la injusticia de escluir del cultivo agrario, sin esponer anticipadamente las causas que lo motivan, á algunas especies perennes y arbóreas, como la vid, la morera y el olivo, especies de altísima importancia en agricultura general. Pero á la primera, puesta en cultivo en la costa , la han rechazado los resultados , que despues de mil cosechas escasas se ha obtenido siempre un vino malísimo conocido con el nombre de chacolí; no obstante, consagraré mas adelante algunas reflexiones al cultivo de esta especie en Vizcaya. En cuanto á la segunda (la morera) fuera loca temeridad intentar siquiera el menor cultivo de ella, como producto directo, y mucho menos todavía como indirecto, en un pais en donde teniendo tantos alicientes los insectos xilóphagos en el mal aprovechamiento de los montes, y no pocos los philophagos, apenas se ha conocido todavía la mas leve epidemia de ellos en el arbolado, sin embargo de tener sus representantes entre los primeros algunas especies de los géneros Scolytus y Cerambix, etc., y entre los segundos otras de los géneros Cossus, Liparis, Bombix, Lasiocampa, etc., cuya reproduccion se encuentra indudablemente cercenada por la humedad permanente característica del clima vizcaino , á parte de aquellas larvas que sirven de pasto á sus terribles enemigos, especies del género y moderna tribu de los Ichneutuónides, que tambien se encuentran. Y ya que de insectos hablamos, diré que me parece que el hecho de no poder surtirse ninguno de los establecimientos farmacéuticos de cantáridas del pais, á pesar de no escasear en él los fresnos, tiene mucha relacion con las citadas contrariedades que presenta el clima para el desarrollo de los insectos en general. Tan obvias como las que llevo espuestas para la morera, son las razones para demostrar la inconveniencia, si no la imposibilidad, del cultivo del olivo en Vizcaya. Juzguese ahora si me creia con razon relevado de aumentar el círculo de mis observaciones previas , en perjuicio de las que se rozan directamente con las especies que deben ser objeto de la agronomía vizcaina. Separados los arbustos y árboles del sistema agrario , quedan solo para plantas de cultivo las mono y rizocarpianas. De estas , unas hay que se destinan especialmente á la produccion del fruto , como el trigo; otras á la de las hojas, como el trebol ; otras segun las circunstancias á la primera ó á la segunda, como el maiz; y otras, en fin, cuyo principal objeto es obtener tubérculos, como el nabo. Bien examinado, una es la diferencia esencial entre las que se destinan al fruto y las demas ; á saber: que las primeras implican un período mas de vida, por lo menos, que las segundas, que es el de la maturacion; período crítico que absorve la atencion de los labradores, y en el que, para que no se defrauden las esperanzas, ha de haber por precision un calor progresivamente sostenido y luminoso, mas ó menos intenso, mas ó menos radiante, segun las especies, pero siempre necesario desde el momento de la fecundacion hasta el término de la maturacion. De suerte, que plantas destinadas á frutos, cuando no hay probabilidades de lograr el resulta do apetecido , pueden destinarse á la produccion de hojas sin mas que segarlas en el momento ó antes de la floracion ; de suerte que á la produccion tuberculosa le basta tambien el período de nutricion ; de suerte que el cultivo de los forrajes y tubérculos, ambos crasuláceos y algunas veces ambos forrajeros, son en cierto modo una negacion de la agricultura frugífera, y esclusivos nada mas que de los climas en donde no se encuentra, ó en las localidades en donde no se ha sabido encontrar aquella estacion carpogénica. ¿Existe en el clima de Vizcaya esa estacion? ¿A. quién interrogamos, á la vejetacion? ¿Y qué relacion existe entre la vejetacion espontánea y la cultivada? Las especies anuales espontáneas tienen por suyo el año para verificar su evolucion; desde el momento en que caen las semillas hasta que germinan, se desarrollan, florecen y diseminan á su vez, trascurre, término medio, el año entero; mientras que las cultivadas apenas tienen de duracion, la que mas, nueve meses: pudiéndose añadir que esta se halla en razon inversa de la cantidad y bondad de los frutos. En las especies espontáneas , al prolongarse un año la vida del individuo se garantiza la de la especie, pues de otro modo llegaria á verificarse, si se verificaba, la floracion de una misma especie , ya en invierno, ya en primavera, ya en verano, ya en otoño, de lo cual sobrevendria irremisiblemente su aniquilamiento. La aceleracion de la vida individual en las especies cultivadas es el signo mas estimable del labrador, porque despues de asegurar esto la perfecta maturacion del fruto, le permite establecer la alternativa, produccion contínua que se desliza por las estaciones en que encarrila é impele el labrador á la naturaleza: encarrilar é impeler, únicas cosas que puede hacer en provecho suyo; únicas cosas, pues, que debe hacer. Pero si tan alteradas se hallan las condiciones de las especies en el cultivo respecto á la vejetacion espontánea, y si la vejetacion es, como hemos dicho, la última resultante fiel de todas las fuerzas encontradas y combinadas en esa estática que llamamos climatologia, ¿dónde se ha de encontrar iniciada á la naturaleza para demarcar con la menor violencia sus límites, ó encarrilarla? ¿Cuál es en su eterno libro la página que indica la existencia ó no existencia de aquel período carpogénico, y cuál la que señala el cuando de ese período dentro del año? La vejetacion, no desmayemos; porque si bien por las especies espontáneas no pueden determinarse las que se han de cultivar, despues de no ser despreciable la indicacion de la presencia de aquellas , puede el modo con que vejetan suministrar la guia mas segura y espedita para el agricultor. Consúltese á la vejetacion vizcaina, y nos manifestará su aspecto eminentemente foliáceo, permanente en mas ó menos grado , en todas las estaciones; fenómeno contrario al que tiene lugar, por ejemplo, en las Castillas, por escelencia graníferas, en las que la vejetacion se agosta antes de últimos de junio , época de la maturacion de los cereales. Nos manifestará tambien que no es mayo el mes floreal de Vizcaya en las especies mas afines al cultivo de que tratamos, sino que este principia, verdaderamente, en la segunda quincena de junio y continúa en el mes de julio. Lo primero nos revela la poca tendencia de la naturaleza á la fructificacion ; lo segundo nos dice que la estacion mas propia, si la hay, para la maturacion de los frutos, es entre el mes de junio y el de setiembre inclusive. Veamos ahora cómo y hasta qué punto los resultados obtenidos en el cultivo agrario se hallan en consonancia con estas deducciones, y asi se sabrá justipreciar su valor. Se viene cultivando el maiz con buen éxito para fruto y para forraje. El trigo con mediano éxito. La cebada, avena y centeno para forraje. El lino y el cáñamo en pequeña escala. El trebol encarnado, la alfalfa, el nabo gallego y otras forrajeras en mayor escala y con brillante éxito (No tomo en cuenta mas que los resultados obtenidos en las heredades ; porque en Vizcaya otras varias especies, inclusa la patata misma, son patrimonio esclusivo de la horticultura. ) Como se ve en estos hechos agrarios, los buenos resultados del trebol , alfalfa, el nabo y demás plantas forrajeras, asi como el mediano del trigo, están en perfecta armonía con lo que se ha dicho de la vejetacion ; solo el de maiz parece á primera vista contradecir. ¿Cómo se esplica esto? ¿Es que el maiz ha menester menor calor y luz que el trigo y los demás cereales referidos, para llegar al término de su maturacion? No; sus límites ecuatoriales é inferiores, se estienden mas que el de todos los cereales. ¿ Es que el cultivo del maiz es mas esporádico que el del trigo hácia el Norte? Tampoco: el trigo alcanza hasta donde no le es dado llegar al maiz. ¿En qué consiste, pues, la contradiccion aparente? Consiste: 1º" en que la temperatura de 15° á 20° (Reaumur) y la humedad que reina en Vizcaya á últimos de abril, unido á los esmerados cultivos de la tierra ejecutados antes y con la siembra, son muy propios para el desarrollo primero del maiz; y 2.° en que la circunstancia de ser monoica esta planta permite estraer de ella, despues de la fecundacion, el manojo de estambres con gran cantidad de hojas, lo que favorece estraordinariamente la gestacion. De forma que el maiz, que lo mismo que el trigo se halla favorecido por las circunstancias climatológicas en el primer período de su vida, llega á ser cultivo asequible como fruto y con buen éxito, por ser, como ninguna especie anua cultivada, susceptible de podarse, por decirlo así, en el momento mas crítico y en beneficio de la maturacion. De no hacer esta operacion, abortarian seguramente la mayor parte de los embriones , y no tendria su vida un término tan precoz , como es el comprendido entre San Marcos (25 de abril), en que se siembra, y San Miguel (29 de setiembre), en que se recolecta. No es esto decir que en Vizcaya sea mas acelerada la vida del maiz que en otras partes, pues bien sé que comparada con el cuadro que presenta Boussingault , por ejemplo , se nota que fuera de la mesa de Santa Fe de Bogotá, en donde dura 185 dias, en todos los demás, Be chelbrom (122 dias), Alais (155), Kingston (122), cercanías de la Magdalena (92), Zupia (157) y Marmato (122) es mas acelerada la vida individual del maiz que aun en los puntos mas favorecidos de Vizcaya, en los que dura lo menos 157 dias. Pero es acelerar y mucho en un pais que , como en este, se encuentra una preponderancia pasmosa de la produccion folífera sobre la florífera, de la sávia ascendente que vivifica la vejetacion y difiere su término, sobre la descendente, que la amortigua y apresura su fin; en un pais, en una palabra, en donde por mas esfuerzos que se han hecho no se ha podido en las heredades hacer completar la evolucion vejetativa en menos de los nueve meses á ninguna de las demás especies cultivadas. Hé ahí esplicado el éxito del maiz. En este período violento comunicado por el arte á tenor de las doctrinas fisiológicas es tal la voracidad de aquella especie , que veinte dias consecutivos de no llover comprometen la cosecha de muchas pendientes de tierras fuertes , y forma entonces contraste su languidez y aspecto clorótico con la lozanía y verdor de la vejetacion espontánea de los lindes que los separan; y el compromiso es tanto mayor, cuanto mayor es el declive en que se halle la heredad, en igualdad de circunstancias. Este efecto, que se hace sentir algunos veranos en las pendientes al Sur, no es tan triste todavía como el contrario, que tiene lugar constantemente en las espuestas al Norte, en donde siendo tardía la floracion, no puede, á pesar del auxilio de la poda, alcanzar el término de la maturacion. Por eso los resultados de las heredades situadas en las pendientes al Mediodía á igual pendiente , son incomparablemente mejores que en las espuestas al Norte : puede el lector palpar la veracidad de lo que acabo de sentar, comparando los resultados agrarios de las pendientes de Garay y Yurreta, al Mediodía, con las de Bitaño y Santi-Crutse, al Norte, en los que despues de no encontrarse mas que cuatro ó cinco caseríos, es conocida de todos su pobreza, hasta tal punto que uno de ellos es denominado en el pais con el nombre antonomásico de Artovilla (en busca de maiz). Obsérvase, por tanto, que lo mismo en las vertientes al Sur como en las al Norte, la cosecha de maiz no ofrece garantías mas allá de ciertos límites. Estos límites, no dependiendo de la altura absoluta, se hace imposible en Vizcaya el señalamiento de la línea del maiz como fruto. En la cumbre del monte de Urquiola se obtienen mejores cosechas que en el citado Artovilla, situado á poco mas de 500 pies de distancia de las feraces heredades de Tavira, en la vega de Durango; de manera que si algunas planicies hubiera, como no las hay, en los altos, veríamos en las pendientes una cosecha exigua y miserable de maiz, comprendida entre las medianas de los altos y las buenas de las vegas. No existe, pues, esta línea límite para el maiz como fruto; lo demuestra la esperiencia: pero demostrándolo está tambien la existencia de una ley que, sino le es dado señalar á la geometría, viene formulándola el desengaño, á saber: Que fuera de los valles , las vegas y algunas pendientes suaves en donde las tierras son mas profundas que fuertes para mantener la frescura, y la temperatura es bastante elevada para hacer llegar con el auxilio de la poda, sin desconsoladoras peripecias , á la maturacion del maiz hácia primeros de octubre, son vanos los esfue zos empleados para esta produccion, y tanto mas vanos, cuanto sea mayor la altura absoluta de las pendientes en sus respectivas esposiciones. Las mismas razones que esplican el buen éxito del maiz en las vegas y sitios abrigados , esplican tambien el malo en las pendientes y alturas azotadas. Ciento cincuenta y siete dias, he dicho, son los designados para la evolucion del maiz en los sitios mas favorecidos, en las vegas, con esmero é inteligencia cultivados; es, pues , la duracion mínima que se le puede asignar á esta especie en Vizcaya, y la que abraza precisamente la estacion mas bonancible de la vejetacion agraria. Y en donde no se puede encarrilar al maiz en aquellos 157 dias próximamente, ¿se sembrará antes para obviar la dificultad? El calendario de flora citado nos patentiza que nada se adelantaria con esto ; y la esperiencia corrobora este aserto en su dictamen, depositado en la siguiente sentencia que la saben todos los vizcainos: San Jorgi...? Artuac ereiteco goizegui (1) ¿Podria esperarse mas, aplazando la recoleccion? La misma vejetacion contesta negativamente, y tambien otra sentencia dictada por la esperiencia: San Marcos...? ¡Artuac ereindá balegós! (2). Todo conduce á concluir que aquella es la época crítica y precisa fuera de la cual no tiene éxito el cultivo del maiz; alli donde no se puede encarrilarle en ella, y ya se ha dicho dónde, estéril será el sudor; victima será de su tenacidad el labrador que lo intente. Fuera de estos límites puede todavía seguir siendo el maiz, como forraje, parte integrante de una agricultura esclusivamente forrajera. (1) ¿San Jorge? Temprano aún para la siembra de los maices. (2) ¿San Marcos* ¡Ahí ¡si estuvieran sembrados los maices! Pero , ¿qué es en suma una agricultura esclusivamente forrajera? Es el último apremio, la postrera intimacion que dirije la naturaleza al arado, para que abandone su accion sobre aquel terreno, que sobre no poseer el noble y distintivo carácter de la agricultura , la obtencion de frutos , no hallará tampoco recompensa en los resultados. Insostenible es en Vizcaya el cultivo agrario sin que entren por mucho los forrajes en la rotacion; pero tambien lo es una agricultura esclusivamente forrajera; y en favor de esto tenemos que aducir la triste prueba de los muchos arrendatarios que se han arruinado despues de haber agotado sus fuerzas y su pequeña fortuna en los caseríos , en que no han podido adquirir cosechas de maiz aunque han obtenido toda clase de forrajes. Entre la produccion espontánea que constituye los heniles y los pastos, y los forrajes obtenidos por medio del cultivo, existe, es verdad, una diferencia en favor de los últimos; pero esta diferencia no representa en Vizcaya mas que un rédito mezquino del capital escedente que reclama el cultivo sobre la produccion espontánea ; de donde se infiere , que alli donde se niega el cultivo del maiz como fruto , debe terminar el cultivo agrario en Vizcaya, cediendo su puesto á la produccion forestal. El maiz, siendo el eje de rotacion de todas las plantas forrajeras, y el trigo en la misma forma que se cultivan en la generalidad de Vizcaya, y especialmente en la merindad de Durango , deben constituir el cultivo agrario de la provincia, sin que vengan á perturbarle bastardas intrusiones ingeridas bajo la falaz denominacion de circunstancias económicas. Espanta el ver que autores respetables , casi todos poniéndose en contradiccion consigo mismos, tomen en cuenta estas circunstancias económicas, concediéndolas sin reparo hasta la poderosa influencia de traspasar los límites de una region. Todo cultivo, á mi juicio, que por hallarse fuera de su verdadera region exije para sostenenerle un trabajo penoso y violento, es malo; porque un año de descuido, voluntario ó involuntario , corta el hilo de las producciones para no poderlas reanudar jamás sin dispendios, que generalmente no le es dado sufragar al labrador que le sucede. Si la molicie se apodera de una familia labradora, pronto presentará su campo, por feraz que sea, el cuadro de la esterilidad ; pero tambien un trabajo asiduo , acompañado de una zozobra interminable respecto de su éxito, cansa y desalienta á los labradores; y ya que el labrador ha de consagrarse al campo, justo es que el campo se consagre á él, rindiendo el tributo que llene sus cortas necesidades, que al fin los frutos creáronse para el hombre, y no el hombre para los frutos. Si á produccion alguna han halagado las llamadas circunstancias económicas; si á produccion alguna se ha dispensado proteccion, ha sido al chacolí de Vizcaya, pues la exorbitante cifra asignada por el señorío y los municipios al derecho de entrada de los vinos estraños , no se entienda que es una contribucion como la que nuestros estadistas llaman de puertas y consumos; es un ingreso arancelario, impuesto sobre la produccion estraña en beneficio de la doméstica ; y sin embargo , el cultivo de la vid se ha hecho insostenible en Vizcaya. Y por otra parte, ¿qué es eso que se llaman circunstancias económicas? Coloquémonos en el verdadero punto de vista, y dejemos de medir con la misma unidad la vida del hombre y la de los pueblos; observemos que si el término de comparacion para el hombre es el dia, para los pueblos debe ser el siglo; y entonces veremos que lo que se llaman circunstancias económicas de un pueblo, radican en las condiciones naturales del mismo pueblo; son su espresion. La época felizmente se muestra sintética y conciliadora en el campo científico; si busca diferencias es con ánimo de arraigar despues las semejanzas; y ahogados ya los miserables rencores de los fisiócratas é industriales, ha llegado á borrarse implícitamente en el cuadro científico esta division; pues la agricultura respecto á lo que por lo comun se llama industria, es causa inmediata, y como tal, en efecto, un hecho industrial, constantemente anterior á lo que se llama industria, y que reconoce por causa inmediata á las condiciones climatológicas del pais. Espresion de estas ha de ser sin remedio la agricultura, é imagen de esta, á su vez, la industria que se refleja . Semejante enlace no existe entre las circunstancias económicas de un pueblo, no nos alucinemos aunque haga sus movimientos accidentales en sentido propicio; apliquémosle el siglo para graduarle, y no tardaremos en ver que no son, las en que se halla, sus verdaderas condiciones de existencia. Un descubrimiento hace á veces variar de faz á una industria; pero si con él puede monopolizar un individuo y asegurar su modo de vivir, no asi un pueblo, que si puede lograrlo por algun tiempo, cuando mas descuidado se halle, otro descubrimiento aparecerá que lo se pulte; testigos nuestros pueblos barrilleros , muertos , por decirlo asi, con el descubrimiento de la barrilla mineral. Todas las llamadas circunstancias económicas que en su fondo no se hallan al abrigo de los progresos del entendimiento, y ni son adaptables á ellos, no son tales, son ficticias. La industria y el comercio, espresion mas fiel que ninguna otra del entendimiento y actividad humana, han designado siempre el estado de la civilizacion, y pasado con ella desde Oriente á Egipto, de Egipto á Grecia, de Grecia á Roma, y de Roma, á la manera de aquellos rios que se ocultan debajo de tierra para luego salir mas caudalosos y divididos en parciales que se acrecentan independientemente , atravesó en silencio el espacio tenebroso de la edad media para reaparecer distribuida, avocándose en cada uno de los estados de la moderna. Cada uno de estos ha tenido diversos afluentes, en razon de la fortuna ó des ventura que le ha cabido en los sacudimientos del orden social. Pero algunos de estos estados, la misma nacion inglesa, gigante contemporáneo fabricado á espensas de los trastornos de las demás, grandemente patrocinadora de la industria; la Inglaterra, digo, que ha puesto en práctica todo lo que ha habido de realizable en la esfera de las concepciones; que ha absorvido para sí todo lo que es vínculo de entendimientos aislados, esa misma Inglaterra satisface su primera necesidad en aquella region que, aunque al decaer en su fortuna cayeron en la mas profunda degradacion las generaciones humanas, permanecen inmutables los elementos naturales , sosten de un comercio indígeno en sus felices dias, y hoy inagotable arsenal, estómago único de la soberbia Albion. El dia que pierda el monopolio de esa produccion previa é indispensable para la suya; el dia que se rompa la tirante cadena que mantiene en violento lazo á sus producciones industriales con las agrícolas de aquella parte del mundo, ¿qué será de ella? ¿Y no se romperá? Lo que la fortuna fabrica la desventura lo destruye, no hay que dudarlo; y si hoy estas oscilaciones de la fortuna nos parecen la epopeya de la historia humana, dia vendrá en que se conviertan en lo que son, en meros episodios. Tambien fueron en algun tiempo las batallas los jalones que designaban la marcha de la humanidad; mientras hoy no son para el filósofo mas que vestigios fortuitos y despreciables ; pues asi como lo que una espada describe lo borra otra espada , lo que un genio descubre es envuelto por el descubrimiento de otro genio, y ninguno de los dos pertenece esclusivamente á un pueblo , aunque asi sea la voluntad del descubridor; porque los genios son el patrimonio de la humanidad , y sus obras el legado que continua el progreso en el tiempo y en el espacio. El genio de Colon nos dió un mundo, y las espadas de Cortés y Pizarro dos imperios de oro : fuimos grandes y poderosos por el momento. ¿Qué nos queda de aquella grandeza y poderío , encadenada á nuestra nacion por un genio y dos espadas? A la humanidad todo ; á nosotros, una historia de glorias individuales, y una postracion originada en los gloriosos esfuerzos que hicimos para adquirirlo y conservarlo. No hay otra epopeya indeclinable en el progreso del género humano que la de la armonía, establecida por las verdaderas relaciones económicas. Entre estados ó provincias con intereses económicos opuestos, no es duradera la concordia, imágen de un equilibrio violento sostenido por el mutuo miedo; la oposicion económica produce, pues, cuando mas, un equilibrio temporal mantenido por lo que se dice rela ciones políticas: las relaciones económicas enjendran la armonía, que lleva en pos de sí aquella unidad sin la cual es imposible gobernar una nacion, siendo además una garantía perpétua de la paz de un continente. Y descendiendo á la aplicacion de estos principios en la provincia objeto de mi estudio, y en lo que tiene relacion con el capítulo presente, supongo que á la vid no le hubiera atacado el oidium ; supongo, lo que nunca ha sucedido tres años seguidos, que se hubiera obtenido una cosecha regular en cantidad, puesto que la calidad no admite suposicion; supongo, en fin, que en vez de arruinarse, como se han arruinado algunos, hayan salido tal cual recompensados, merced á la proteccion dispensada por la administracion del señorío : ¿qué porvenir tendria el cultivo de la vid en Vizcaya? ¿No se hallaria constantemente amenazado de muerte con la rebaja ó supresion del derecho en el vino de la Rioja, ó por una imposicion que gravitara sobre el chacolí? Y el dia que esto sucediera, ¡con qué dolor no se arrancarian aquellas cepas, mantenidas antes con la veleidosa sávia de un patrocinio que se estinguió! ¡Qué postracion, qué desaliento se apoderaria de las familias infelices que cifraban su sustento en aquella produccion! Y todo ¿por qué? Por haber sido creada á la sombra de un poder pasajero, en oposicion con las inmutables condiciones naturales del pais, y en oposicion económica, por tanto, de los paises que las tienen bien cumplidas para el cultivo de la vid. Anticipándome á los que puedan dar á esto una falsa interpretacion, creyendo que pretendo cerrar la puerta á todo ensayo local ulterior, declaro que no os este mi ánimo. No condeno en manera alguna las tentativas parciales; digo mas, las declaro laudables aunque no se haya conseguido lo propuesto, siempre que no aparezcan descabelladas ante el mismo sentido comun. Aplaudo hasta el intento de hacer indígeno el cultivo de la vid, pero combato el tenaz empeño que ha habido en conservarle , aun despues de haberse tocado el mal éxito ; aplaudo las tentativas de convertir en huerta la orilla izquierda del Nervion , y tambien sus resultados, que sostienen á la plaza de Bilbao durante todo el año, con aquella variedad de frutos y verduras digna de un pais mas meridional; tambien acepto gustoso una escepcion para el trigo y estimados panes de Gordejuela. Lo que yo deseo es inculcar el respeto que se merece un cultivo que puede recibir la sancion de la ciencia. Y no es á los buenos labradores vizcainos á quienes se puede echar en rostro el prurito de impremeditadas innovaciones, pues nadie mejor que ellos ha observado un retraimiento plausible, permaneciendo punto menos que estacionarios. Asi es que todavía se encorva penosamente el anciano con la antigua hoz para segar el trigo y los forrajes ; todavía es tan innoble su raza caballar, susceptible de alguna mejora, como lo era hace mil años. Pero si no han penetrado estas y otras mejoras secundarias que inventa la superchería especuladora; de esa fiebre de innovacion en lo que hace á la mecánica agronómica, que para un buen resultado que se ha obtenido, ciento han sido ilusorios y ruinosos; de las utopias predicadas en muchos libros, verdaderas maravillas soñadas por sus autores, ú observadas, cuando mas, en el corral de su casa ó en las macetas de sus balcones. Retraida de esa sofistería que pulula en el mundo agrícola, apegada respetuosamente á sus buenas prácticas tradicionales, ha sido y sigue siendo la genuina espresion del sé que nada sé; nada han querido saber efectivamente mas que lo que han visto y palpado ; los buenos resultados que dió á sus padres y á sus abuelos, inseparables compañeros de sus campos , la misma tierra que hoy se halla confiada á ellos. Si la Diputacion cayó lastimosamente en una red, creando un establecimiento con el nombre de Granja-modelo bajo la direccion de un estranjero, las tortuosas prescripciones, si asi pueden llamarse las de aquella pseudo-escuela, no hallaron por fortuna eco en los agrestes campos de Vizcaya , y murió sin dejar otro fruto que la dolorosa impresion de un déficit de 230.162 reales que tenia en su caida, acontecida despues de tres años de existencia desconocida para la generalidad de los habitantes del Señorío. Estos continuaron inalterables en sus saludables prácticas, y es tiempo ya de que las indiquemos brevemente. Verificada la segunda siega del forraje, y reservado para semilla cierto trecho, dan una labor profunda con la laya, conseguido lo cual se pasa el arado. En esta operacion no se usa sino del ganado vacuno y boyal, y mas del primero que del segundo , que sirviendo para estas labores suministra una cantidad de leche bastante para mantenerse en todo el pais al módico precio de ocho á diez cuartos azumbre. Sucede á la operacion del arado la del desterronamiento, á esta la siembra y la estercolacion, que simultáneamente se verifican. Estas son prácticas comunes á toda Vizcaya. Ahora las mezclas de cal se efectuan bienal ó trienalmente, segun la clase de terreno y los años, pero siempre acompañadas de la correspondiente estercolacion. Apenas germina el maiz se verifica inmediatamente la escarda y limpia del terreno , y con esto y al abrigo de aquellas plantas se siembran judías y calabazas. Cuando ha florecido y se ha efectuado la fecundacion, se le quita, como se ha dicho mas arriba, la parte de los órganos masculinos provista de algunas hojas, con lo cual se saca buena cantidad de forraje, al mismo tiempo que se favorece la maturacion del fruto. Despues de estas operaciones se aproxima la siega del trigo, la que ejecutada, vuelve á sembrarse, en el mismo campo, maiz destinado al forraje, que se siega al mismo tiempo de recolectarse el fruto del sembrado en abril, quedando inmediatamente tres cuartas partes del campo para el forraje, trebol encarnado y nabo gallego especialmente, y algunas otras en menor escala y la otra cuarta parte al trigo, si se esceptua la pequeñísima estension destinada al lino, sustraida indistintamente al trigo ó al forraje. Tenemos, pues, en el cultivo agrario de esta provincia, producciones adecuadas á las condiciones naturales , inteligencia, orden , economía , actividad y esmero en el cultivo. ¿Qué mucho que sus cosechas sean contínuas y seguras, mientras el campo de su recoleccion se halle dentro de sus verdaderos límites? Todo lo que respecto de esto sucede en Vizcaya es tan natural, como lo es la exacta realizacion de los preceptos científicos que se prescriben, cuando ha precedido en su propia localidad un estudio especial dirigido á tales fines. Por eso, así como repruebo á todos los ridículos innovadores , condeno tambien á los que prorumpen en gritos de asombro calificando de prodigiosos los resultados agronómicos de Vizcaya, atribuyéndolos á causas que ni remotamente influyen sobre ellos ; aunque bien pensado , lo mejor para estos es hacerlos ver que yacen en la sombra de nuestro siglo , asi como los acusadores de magia de Cresinus yacian en las tinieblas de la supersticion ; y mostrándoles los preceptos agrarios de Vizcaya y su religioso cumplimiento, contestar lo que aquel célebre romano ante el foro manifestando sus instrumentos agronómicos: hae sunt mea veneficia. Arbolado. La premura con que trabajo no me permite dar á esta parte la estension que le corresponde , especialmente á la geográfica dendrológica, comparada con la del cultivo agrario; pero aun dado que lo permitiera me abstendria de hacerlo, porque el mal de los montes de Vizcaya, gravísimo como es, exije un remedio heroico, y temeria debilitar este si presentara la mas leve duda por haber aducido razones que no fueran tangibles para todos, ó por haber revestido la esposicion de los hechos con formas demasiado especulativas para el momento. El cultivo agrario es bueno, y de consiguiente ha sido preciso buscar la sancion de él en los últimos detalles de la observacion por un lado, y por otro designar sus límites, para que el aguijon de una ambicion mal entendida , error activo que produce mas males que la ignorancia pasiva, no traspasara la línea de la conveniencia, llevándole hasta puntos donde es impracticable con éxito. El estado de los montes es aflictivo, y la mision perentoria de la ciencia está, por tanto, reducida á indicar los errores que acarrearon y mantienen tan reprensible desolacion , y proponer corregirla mediante un sistema tan sencillo y realizable como la verdad , tan económico como la ciencia misma , y tan consolador como una esperanza positiva. El primer rayo de esa esperanza de restauracion forestal se vislumbra en Vizcaya entre el triste aspecto de los caseríos mas pobres; nace allí en donde, habiéndose pretendido sacar fuera de sus límites al cultivo agrario, se ven, al lado de aquellos miserables campos cultivados, elevarse lozanos y gigantescos los pocos árboles que el hacha perdonó cuando hizo lugar al arado ; signo evidente de que donde se manifiesta la impotencia de la produccion agronómica , existe todavía otro poder productivo de suyo imperecedero , y que no reclama otra cosa que la presencia del compás inteligente que gradúe su fuerza para perpetuarse produciendo. Tales son los montes, á quienes la naturaleza ha designado mas de las tres quintas partes de la estension superficial del Señorío. Veamos qué es de ellos. Estado actual de los montes de Vizcaya. Contraste desgarrador forman los campos agronómicos do Vizcaya con los montes. Los campos, siempre cubiertos de una vejetacion objeto de la mas esmerada solicitud del labrador; los montes, calvos muchísimos, con grandes calveros y claros otros, mal beneficiados todos, espuestos ilimitadamente á las mortales prácticas de estraccion de brozas ; autorizada, por la ambigüedad de las leyes forales en este punto , la introduccion del ganado vacuno y lanar sin ningun género de restriciones , obligando de esta suerte á hacer un cerco costoso á los dueños , despojados , en una palabra , de todas las buenas condiciones de existencia , tienen impreso el sello de los vicios y errores que han sucedido á las devastaciones que llevaron consigo las funestas guerras, estrañas y fratricidas, acaecidas en este siglo. Todo lo que se ha dicho, pues, de la bondad de las prácticas administrativas de esta provincia, no puede ni remotamente referirse á las de los montes. ¿De dónde previene esto? ¿Es que no se pueden reparar los mon tes maltratados, ni regenerarse los ya completamente calvos? ¿Es que no compensa el precio de los productos forestales los gastos y sacrificios hechos para readquirirlos? Nada de esto sucede; lejos, muy lejos; no hay vizcaino que no fije sus miradas en esos maltratados montes, ni que deje de contemplar con pesar aquellas funestas devastaciones que comprometen su bienestar. Claman todos y acusan de imprevision á las generaciones pasadas ; y es verdad, la incuria de los antepasados tuvo grande culpa en la destruccion , mas la ignorancia de los presentes no solo deja de remediarla, sino que la continúa. Ocasion tendremos de demostrarlo en adelante. Tan propio es , se presta tanto el clima y suelo de Vizcaya á la vejetacion arbórea , en punto á las especies frondosas sobre todo , que no hay acaso entre las amentáceas europeas, desde el abedul al avellano, una especie que no germine y se desarrolle perfectamente, ni de otras numerosos especies de árboles y arbustos pertenecientes á diversas familias. Situado el observador en la parte mas escabrosa de la provincia, en donde se unen las tres cadenas de montañas mas notables, á saber, la de Amboto , la que arranca desde Gorbea, y la de Urquiola, al descender de la cúspide de esta hácia Mañaria hallará la prueba de lo que hemos sentado, en aquel caos dendrológico que se descubre á la vista. Al frente en las abruptas masas calcáreas verá encinas achaparradas que vejetan al amparo de las breñas ; mas abajo, donde empieza ya la tierra vejetal , abedules que se entremezclan pronto con las hayas, desaparecen aquellos, y estas últimas comparten el terreno con los robles (Quercus sexilijlora y Quercus pedunculata), entre los cuales se intercala tambien el castaño , el fresno, y algunos pies salpicados de arce campestre. En los puntos mas accesibles , en que la mano del hombre ha alterado escesivamente las leyes de espesura, y empobrecido el terreno con la estraccion de las brozas , se ve en medio de grandes claros el árgoma, los brezos [Calumna vulgaris D. C, Erica ci- liaris L., E. multiflora L., E. arborea L., E. umbellata L., E. scopa- ria L.), las aliagas, los helechos (Pohjstichum felix mas D. C, Osmunda regalis L., Aspidium fragüe Sw., Scolopendram officinale Sm., Poly- podiam vulgaris L., P. rhceticum L.) y algunos pies de espino negro. Estas observaciones, que se estienden á mas de dos leguas cuadradas, y entre 600 y 3800 pies sobre el nivel del mar, revelan que solo contrariedades perdurables como las de Vizcaya, han podido conducir á sus montes á tan deplorable estado. Esas árgomas, esos brezos y esos helechos, que son el anuncio irrevocable del empobrecimiento del suelo, cuando el estudio de la vejetacion arbórea se empieza y continúa desde la parte mas lozana hasta la mas deteriorada , ó lo que es lo mismo , esas árgomas, esos brezos y esos helechos que sellan un período cuando se estudia la decadencia sucesiva de un monte , son por el contrario un poderoso elemento natural de regeneracion cuando se trata de mejorar el arbolado. Se comprende muy bien. Cuando el hombre trata sin prevision el arbolado de haya y roble, por ejemplo, que dominaba primero, y despues estrae la broza que esas especies depositaron , empobreciendo de esta manera el suelo impotente ya para mantener vigorosas á tales especies, se apoderan de él y le dominan las argomas, brezos y helechos ; y estendiéndose á beneficio de la claridad, causan notable perjuicio á los pies de aquellas apreciables especies que restan , toda vez que absorven parte de la savia preparada en derredor suyo. Pero en medio de este daño que producen al luchar con aquellas especies; luchan tambien entre sí y mueren , y con su muerte vase formando nuevamente una capa vejetal, rica en mantillo. Merced á esto, y á la facil descomposicion de la roca, posee todavía Vizcaya en sus numerosísimos montes calvos una capa de tierra vejetal inestimable, como se ha visto en otro lugar, esperanza y garantía de la regeneracion de su arbolado. Pero esto acontecerá si se termina, ó al menos modera esa mala dada práctica de estraccion de brozas que sin traba alguna se viene ejerciendo , con la cual se imposibilita la existencia de todo monte, al mismo tiempo que se impida terminantemente por las leyes forales la entrada á los montes del ganado vacuno y lanar, á no ser en determinadas circunstancias; porque es un contrasentido, y ofende á la razon que esto suceda, mientras se escita contínuamente á los pueblos á que establezcan viveros con el fin de mejorar el arbolado, y se mantiene en vigor un decreto del Señorío , en virtud del que se adjudica un premio al que durante un año plantee el mejor y mayor vivero. ¿Qué es esto sino ignorancia? Hay mas; tampoco es dable emplear medios mas erróneos y antieconómicos que los que se emplean para fomentar el arbolado en Vizcaya. El que ha de crear ó conservar un monte, empieza por establecer un vivero, y cercar luego el sitio donde se han de trasplantar las especies procedentes de aquel. Con esto está dicho todo. Consecuencia indeclinable, que esta operacion no se ha verificado ni se verifica en Vizcaya á la vez sobre 20 fanegas de tierra redondeadas; la inmediata de esta, que de tal suerte nunca se han de reploblar los montes de Vizcaya: y se tocará este triste producto de la ineficacia, siempre que se proceda, como se procede, por medios diametralmente opuestos á los que designan las sanas doctrinas de economía forestal. El principio fundamental de esta es la mas estricta economía en las operaciones; todo lo que sea dispendios anticipados, lo acepta en último término. El cerco que en Vizcaya se hace á los montes es el círculo de hierro que encierra y comprime al propietario del monte, y quita toda su accion saludable á la aplicacion de las verdaderas reglas del cultivo. Allí donde la naturaleza tiene bastante fuerza para obrar y reproducirse por sí misma, nada de siembras ni plantíos; si no la tiene, efectúense siembras, no plantíos; mas si tampoco es asequible lo primero, tómese lo segundo como recurso estremo, ó disuádase al propietario , porque es difícil que en los resultados halle la recompensa de sus gastos y sacrificios. En esta última alternativa problemática de la economía forestal es donde se han colocado los vizcainos; por eso caminan á tientas; plantan hoy una fanega de tierra y se detienen mañana ; abandonan la planta apreciabilísima de roble, y la sustituyen con el chopo baladí, porque así cumple á sus reducidos medios y exiguos fines. De esta manera los resultados forestales, lentos por su naturaleza, se eternizan y no se tocan; y por esto se comprende tambien, que no tengan la mas remota idea de un verdadero monte estos hijos de los selváticos Cántabros. Semejante asercion parecerá á primera vista paradójica, con tanto como se oye hablar de los montes y montañas de Vizcaya; pero aquel que haya visto un monte, bien poco habrá de reflexionar para convencerse de que es una verdad esclarecida. El verdadero monte es el monte alto, ó sea aquel que, procedente de semilla, se reproduce del mismo modo; y ninguno de estos existe en Vizcaya: mas porque así conviene, económicamente hablando, al propietario particular, y por darle á éste cierta participacion en las producciones forestales, la ciencia ha admitido tambien otra clase de monte, que es el monte bajo: pues tampoco existe un verdadero monte bajo, porque no se puede denominar así, para los buenos efectos de la aplicacion de la ciencia , á porciones de 30 á 40 fanegas de arbolado claro esparcidas por el territorio señorial, puesto que apenas es posible aplicarlas en toda plenitud ningun principio de economía forestal. ¿Son aplicables los principios de economía política á errantes tribus de 40 ó 50 personas acampadas aisladamente? Se responderá que no, porque allí no existe el principio de asociacion, sobre cuyas leyes está levantado el edificio de la ciencia económica. Se podrá responder de un modo análogo, que en aquellas porciones degeneradas de monte en donde se han perturbado por completo las leyes del crecimiento y muchas otras de las de su existencia, que son el pedestal sobre que descansa la dasonomia, no se puede esta aplicar provechosamente. Hé aquí el lastimoso estado de la produccion mas importante en Vizcaya. Todavía posee montes calvos de estension considerable, bien dispuestos para el fomento del arbolado, é indispensable para sus grandes necesidades en este punto. Si el Señorío no es el propietario de la mayor parte de ellos, lo son los pueblos, sobre los cuales tiene aquel un ascendiente bien conocido. Puede de consiguiente rehacerse, si rasgando el velo fatal del empirismo, plantea y ejecuta decididamente un sistema dictado por las saludables reglas de la ciencia aplicadas á las condiciones de su suelo, de su clima y de sus necesidades; y si el éxito coronó el sistema agronómico de sus abuelos , no se dejarán aguardar mucho tiempo los resultados de éste, mayores, y tan convenientes al pais como los de aquel. Cumpliendo con la mision que me he impuesto en esta Memoria, formularé el que mejor he creido, por si se le quiere aceptar. Para esto paréceme lo mas natural y lógico: 1 "designar las diferentes especies arbóreas, y señalar las zonas en que vejetan en Vizcaya; 2.° averiguar las necesidades del pais; y tercero, indicar los medios de fomentar la produccion de aquellas especies que mejor satisfagan á esas necesidades. Zonas dendrológicas. A Vizcaya, por la latitud bajo la cual se ha lla (entre los 42° 55' y 45"), por la naturaleza y accidentes del suelo ó por su clima á priori, y por la observacion de las especies que vejetan á posteriori, se puede sin vacilar referirle á la region de las amentáceas en una flora dendrológica. No es esto afirmar que el clima de esta provincia escluya directamente á las coníferas, pues además de que el tejo (Ttixus baccata L.) espontáneo y el enebro (Juniperus commu- nis L.) debe serlo tambien, aunque yo no lo he visto, segun se colije de los apellidos Ipuru é Ipuruaga, que significan respectivamente enebro y enebral (I), vejetan algunos pies de pino piñonero (Pinus pi uca L.) con el mismo vigor que en los arenales de Santa María de Nieva, y un rodal de pino silvestre (Pinus sylveslris L.) entre Zugastieta y Zornoza, comparable á los escelentes de la misma especie en Valsain y Rio-Frio, sin haber sido objeto ninguno de ellos del menor cuidado. Pero la ley de repulsion indicada anteriormente en las especies herbáceas es mas ostensible en las arbóreas; así se ve generalmente, que donde vejetan en pleno vigor los robles, por ejemplo, son escluidos los pinos; donde vejetan los pinos, los enebros; formándose de este modo (1) — Los apellidos de personas y nombres aplicados á sitios y pueblos de la provincia dan mucha luz sobre la espontaneidad de las especies arbóreas, ó de la época de su introduccion en el caso de ser exóticas, y constituyen por consiguiente un precioso documento indagatorio para el que tratara de discurrir sobre los diversos cambios que bajo la mano del hombre ha esperimentado la flora dendrológiea de Vizcaya. Asi Arizaga significa robledal; Urquiza abedul; Gorostiza acebo; Lejarraga fresneda; Otalora flor de argoma , etc. ; apellidos lodos muy comunes en Vizcaya. No ha sucedido así, por ejemplo, con el pino, que se llama piiñua; el plátano, platanúa; acasia acasia; abeto abetúa, etc., que, como se ve, sus nombres son lo mismo que en latin y castellano, sin mas diferencia que la adicion de la terminacion vascongada , y no tienen aplicacion á nombre ni apellido alguno del país: todo lo cual revela que es moderna su introduccion. Otra cosa sucede con el nogal, introducido sin duda desde muy antiguo, á quien se denomina con el nombre vascongado inchaurra , y del que son derivados inchausti, nogalar, Inchaurrandieta hácia el grande nogal. Conviene advertir, que aunque el vascuence se hable en Guipúzcoa, Alava, Navarra y parte de la Francia, no se debe creer que los nombres de las especies es pontáneas esclusivasde cada una de estas provincias tengan aplicacion á las otras. Sirvan de ejemplo el tilo, que se llama Astigarra, y tilar, Astigarraga , nombres muy comunes en Guipúzcoa, y que apenas se conocen en Vizcaya; denotando asi que no han existido filares espontáneos en esta provincia : efectivamente, fuera de algunos pies que se encuentran en los sitios públicos y de recreo, no he visto ninguno. Existe un nombre, á saber, Gastañia, aplicado á la castaña ó al castaño, igual, como se ve al castellano; pero en esto hay razon para creer con el erudito Larramendi, que está tomado del vascuence, y es una prueba robusta de su asercion el que sea innegable la espontaneidad del castaño en este pais. Estas consideraciones, relegadas á una nota, hubieran tenido cabida, ligadas cual corresponde á otros hechos, en sitio preferente, si las razones antedichas no me hubieran hecho limitar esta parte. las zonas sucesivamente mas pobres en razon de la disminucion del poder vejetativo y necesidades de las especies, no porque las especies que dominan en las regiones mas inclementes pudieran dejar de vejetar en las mas benignas, sino porque son rechazadas y ahogadas por las mas potentes. Por eso el mismo abeto (Abies excelsa ü. C.) y pinabete (Abies jieclinata D. C), que coronan por lo comun las zonas dendrológicas, se dan perfectamente en los parquecillos que abundan en el pais, y en los que la mano del hombre le reserva su parle alícuota; y viniendo á la naturaleza y refiriéndome á un sitio notable bajo nuestro punto de vista, diré que el enebro (Juníperas communis L.), que resiste achaparrado en la cumbre casi alpina de Peñalara, á los 8.500 pies de elevacion, no se encuentra á los 4.000 en las mismas pendientes, por ser repelido sin duda por el pino silvestre; y lo de muestra el hecho de encontrarse con mejor porte en sitios mas benignos, como son las pendientes de la Espernada (provincia de Madrid). Decir, pues, que Vizcaya debe colocarse como region de las amentáceas en una flora dendrológica, habiendo probado anteriormente hasta dónde y cómo puede alcanzar el cultivo agrario, es decir que es una provincia eminentemente forestal. Dificil , imposible casi es señalar con exactitud las zonas de cada una de las especies, tan alteradas como se hallan por el hombre las leyes de la fitogeografía arbórea. No es de estrañar, por tanto, que sean altamente inexactas las indicaciones generales que consagra Schuw á este pais, ni aun las de Gand, á pesar de ser la obra de este último muy moderna, y tratar solo de la distribucion de las especies arbóreas en Europa, toda vez que la justificacion de los errores en que ha incurrido se encuentra en sus propias palabras, cuando para describir á grandes rasgos la vejetacion arbórea comprendida en la cordillera Cántabro- Astúrica, hace preceder la siguiente advertencia: «La vejetacion de estas montañas no es bien conocida; he aquí las nociones menos vagas que hemos podido recojer.» En medio de tan profunda perturbacion, no es sin embargo dificil convencerse de que las especies dendrológicas dominantes son, en primera línea los robles, particularmente el Queráis pedwiculata Web y sessiliflora Siv., y despues el haya, Fagus sylvatica L. El roble, por la facilidad que tiene en multiplicarse por yema, y por la independencia con que sus brinzales pueden vivir desde el momento en que aparecen tales, ha sobrevivido á todos los golpes, y se hallan sus restos es parcidos en todo el suelo vizcaino desde el nivel del mar hasta los 5.000 pies de elevacion. No asi el haya, que reproduciéndose con dificultad por yema, y no pudiendo sus brinzales vivir en los primeros años sin la sombra y el abrigo que le suministran los árboles padres, se ha estinguido en todos los puntos en que han tenido lugar las talas y devastaciones, que por desgracia han sido harto numerosas. Aquí se encuentra la razon del cómo ha desaparecido en gran parte esta especie tan apreciable del suelo vizcaino, en donde merced á un rodal que se conserva en la parte occidental de Elgueta, bastantes pies salpicados en el ascenso del monte de Urquiola, en la falda septentrional del de Gorbea y en la parte mas escabrosa y elevada de las Encartaciones, vejetando todos con vigor, se ha podido concluir con seguridad; primero, que en Vizcaya reinan completamente las condiciones de existencia del haya; y segundo, que su verdadera region empieza á los 1.000 pies de altura próximamente, y concluye, cediendo su puesto al abedul, á los 5.800; no porque hayan desaparecido las circunstancias climatológicas que ella requiere, sino porque á esa altura se hacen ya escarpadas las montañas, y sus someras raices no tienen garantías de estabilidad. Siguen á estas especies, entremezcladas con ellas y en las partes mas bajas, el castaño (Castanea vesca D. C), y salpicado el temblon (Popuhis tremula L.), el aliso (Alnus glutinosa Gaert), que limita el cauce de muchos rios, alternando con el álamo blanco (Populus alba L.), estendiéndose el primero no pocas veces salpicado á puntos distantes favorecido de la humedad, y el avellano (Corylus avellana L.), comun en los lindes de los álveos terciarios y de último orden. Además de las especies referidas pertenecientes todas al grupo ó á la familia de las amentáceas, vejetan tambien en Vizcaya, entre los 500 y 2.000 pies, y dominados, el fresno (Fraxinas excelsior L.), el manzano (Pyrus malus L.) y el arce campestre (Acer campestre L.). De arbustos son abundantísimos el árgoma y los brezos, cuyas especies se han citado anteriormente, en todos los montes llamados calvos, y en menor grado las aliagas (Ulex europeus L.) y espinos (Crategus azoro- lus L. et oxyacantha L.). El madroño (Arbtttus unedo L.), que se encuentra en los riscos de las inmediaciones de Zugastieta y algunos puntos de las Encartaciones, el acebo (Ilex agnifolium), que aunque no forma rodales de consideracion se le halla en varias partes, y aquellas encinas raquíticas que, como se ha dicho antes, viven al amparo de las breñas en las descarnadas masas calcáreas , son las únicas especies de hoja perenne en la flora dendrológica de Vizcaya. El cultivo ha demostrado tambien que vejetan, con bien poco auxilio por parte del hombre, el nogal (Jtiglans regia L.), el chopo piramidal (Populus fastigiata Poir.), el olmo (Ulmtis campestris L.), el plátano oriental (Platanus orientalis L.), los arces de hoja de fresno y de hoja de parra (Negundo fraxintfolium ü. C. et Acer pseudo-plala- nus L.), el castaño de Indias {Msculus hippocastanum L.), el tilo (Ti fia europea L.) y las acacias falsa y de tres puas (Robina pseudo-aca- sia L. et Gledistchia triacanthos Horts.). Necesidades Fuera de las que son comunes en mayor ó menor grado á todas las provincias del reino, tiene Vizcaya dos grandes necesidades peculiares que satisfacer. La primera y la mas perentoria es la del carbon, para mantener la industria del hierro, única industria indígena que ha reportado y debe reportar grandes beneficios á Vizcaya. En vano se buscará en otra parte la causa de la decadencia de la industria del hierro dulce en el Señorío que en la escasez de carbon. Mientras las minas de Somorrostro, al parecer inestinguibles, sean esplotables, podrá el hierro dulce de Vizcaya competir con el del estranjero: la cuestion , pues , es meramente del precio á que se puede espender, y este á su vez dependerá de la mayor ó menor economía que presida á su fabricacion. El tratado á la catalana usado en esas ferrerías, groseras construcciones de la infancia de la estática y desprecio de la mecánica moderna, es un método, á la par que sencillísimo, muy delicado, é inmejorable quizás bajo el punto de vista químico; asi lo ha dicho Deboissier. Abaratado el carbon, suplirá la economía del tiempo que resulta de la maquinaria mas perfeccionada que emplea el método indirecto, del cual hay tambien un esta blecimiento notable en Vizcaya, el de Bolueta, al S. de Bilbao. Singular espectáculo es el que presenta Vizcaya con su decadente industria férrea en los momentos en que se ha hecho y se está haciendo digna, por otros varios conceptos, del aplauso de las naciones mas cultas; poseyendo como posee las ricas minas de hierro de Somorrostro, y unas montañas que rechazando, como se ha visto, el cultivo agrario, le brindan con un gérmen fecundísimo y regenerador. ¿Es posible que habiendo á este pais presentado la naturaleza los dos elementos cuya produccion ó consumo señalan la riqueza y el estado de la civilizacion de las naciones modernas, haya amortiguado el poder del uno (hierro) estinguiendo indiscretamente al otro (arbolado, carbon)? ¿ Es posible que cuando de todos los vizcainos es sentida la penuria de carbon, hasta el punto de esclamar que una mina de carbon sería mayor riqueza para Vizcaya que una de plata, se hayan descargado simultáneamente, con este sentimiento , golpes mortales sobre el arbolado? ¿Es posible que cuando tantas interrogaciones infructuosas se han dirigido con la piqueta del minero á las entrañas de estos montes, no se haya reparado en la riqueza dispuesta á brotar en su superficie? ¡Qué montes, qué minas de carbon hubiéramos tenido , si con la primera negativa de las rocas á la piqueta indagatoria, se hubiera pensado seriamente en conservar el arbolado que quedaba, y reparar los afrentosos yermos y montes calvos ! La segunda necesidad ó el segundo centro de mayor consumo es el de maderas, verificado en los astilleros del Nervion. Esta necesidad crece cotidianamente; los buques que se hallan en constante y activa construccion llegan ya al número de siete; hace muchos años que se ha negado la posibilidad de los montes de la provincia á llenar esta demanda, y se recurre á la de Santander en busca precisamente de las maderas de los robles (Quercus pedunculata y Q. sessilijlora) que dominan en esta flora dendrológica ; porque la esperiencia ha hecho ver que son los que suministran la madera mas duradera y correosa para este género de construcciones, y es la única usada, por lo tanto, en los mencionados astilleros para el armazon del casco. Aunque la obtencion del carbon, ó de leña mejor, es generalmente opuesta á la de madera, no sucede asi en estas dos primeras necesidades de Vizcaya, pues la forma del consumo de los astilleros se satisface bien, en su mayor parte, con troncos descabezados á unos 10 ó 12 pies y á los 2 ó los 3 de las mas poderosas ramas bifurcadas ; de manera que su adquisicion es conciliable perfectamente con la de leña y carbon. Fomento. Todas las especies dendrológicas producen maderas y leñas, pero no todas satisfacen del mismo modo las necesidades; para la eleccion de ellas se ha de tener en cuenta: 1.° la calidad, 2.° la cantidad. Es de mejor calidad , para los efectos que me propongo , aquella madera y leña que satisfaciendo mejor las dos necesidades primordiales, sea mas usual y aplicable á las demás que he colocado entre las comunes. La diferencia de calidad proviene: 1.° de la diversidad de las especies, y 2.° de las condiciones en que vejetan unas mismas especies. En el primer caso, la calidad está en razon inversa de la cantidad; en el segundo, la calidad está en razon directa de la cantidad. Que la calidad de los productos en las especies de crecimiento lento es mejor que las de crecimiento rápido, nadie lo ha puesto en duda; y nadie ha dudado de consiguiente, que la madera y leña de roble son mejores que las del chopo : sin que este antagonismo entre la calidad y cantidad pueda nunca , en buenas razones económicas y de conveniencia, neutralizarse, ni mucho menos quedar preponderante la cantidad. Pero lo que es poco comun , es la creencia de ver hermanadas la cantidad y calidad cuando se refieren á una misma especie, á pesar de ser tan sencilla y patente esta verdad. Si se quiere probar en pies de una misma edad, tómense dos árboles, ó bien dos rodales de á cien pies cada uno, colocados en igualdad de circunstancias; despójesele de la tierra vejetal al uno y crecerá mas el otro, siendo además mejores sus productos ; porque los del primero serán frágiles y vidriosos , y los del segundo tenaces y correosos : pruebas de estas abundan en los montes. Si se trata de pies de diferentes edades, se sabe ya por la fisiologia vejetal que en un mismo árbol va su cesivamente aumentando su crecimiento anual ; es decir, que las capas de liber y albura que se desarrollan en cada año, son mayores que las de cada una de los precedentes , al menos basta una edad muy avanzada. Segun esto , si se corta á los veinte años , por ejemplo , tendrá mayor cantidad proporcional que á los diez , despues de ser tambien mejores sus productos; las razones son muy obvias: luego, la bondad de la calidad está en razon directa de la cantidad en una misma especie. Estas pruebas, que el hombre puede ejecutar variando los elementos que mas se hallan á su alcance , las manifiesta la naturaleza , sin que por esto pueda algunas veces esplicarse á qué es debido, el que en un monte, rodales de una misma especie y edad tengan diverso crecimiento. Una cosa sin embargo se puede afirmar , y es que cuanto mejor se hallan cumplidas las condiciones de existencia de las especies, tanto mejor es la calidad y mayor la cantidad de sus productos. Y como para graduar las condiciones de existencia no encuentro mas remedio que el observar la mayor ó menor tendencia de la naturaleza , concluyo que cada pais debe acomodarse , en materia de montes , á las especies dendrológicas que espontáneamente vejetan en él, sean cual fueren estas y el orden en que vejetan. Pretender verificar una conversion instantánea de especies, es por lo menos arriesgarse mucho , cuando no se conviertan en quimera los deseos. Pretender con operaciones directas hechas sobre los individuos, mejorar ó aumentar la cantidad de los productos, es tambien contraproducente ; porque si se da una labor, por ejemplo , al terreno , se conseguirá favorecer demasiado al crecimiento en los primeros años en perjuicio de los ulteriores , y en perjuicio por consiguiente de los pies mismos á quienes se les comunicó aquel crecimiento hipertrófico ; si se descortezan un año antes de la corta de los árboles, como Duhamel y Buffon lo hicieron, con ánimo de obtener mayor cantidad de duramen , se obtendrá quizá , pero será mas fragil y vidriosa la madera; de forma que aumentando los gastos, se pierde lejos de ganar en calidad. La economía, caracter distintivo de la ciencia de montes, se infiltra en sus mas remotos preceptos, pudiéndose decir, que cuanto menos se violenta la naturaleza, tanto mas dentro de la esfera dasonómica se procede; cuanta mas economía y sencillez preside en las operaciones, tanto mayores son las garantías que ofrecen los montes. La naturaleza, que ha hecho de Vizcaya una region por escelencia forestal , ha colocado en ella aquellas especies tan apreciables de los montes , que produciendo un carbon de mayor potencia calorífica que los demás, si se esceptúa la encina comun, dan tambien maderas de mayores y mas útiles usos que todas , sin escepcion ; tales son los robles y hayas , dominantes en la flora dendrológica como se ha dicho , á pesar de habérseles asestado tantos golpes; prueba irrecusable de que se encuentran en Vizcaya dentro de sus verdaderas condiciones. Verifícase, pues, que la naturaleza presenta por sí sola lo mas necesario para Vizcaya. Entre el roble y el haya ocupa el primero una estension cuadrupla de la que comprende la segunda, y asi cumple tambien á las necesidades del pais. Hay ademas una circunstancia muy digna de tomarse en cuenta, tratándose como se trata del fomento, cual es la de que el roble requiere muchos menos gastos y cuidados que el haya. En vista de estas relaciones de la vejetacion con las necesidades, ¿cómo, dónde y en qué cantidad debe fomentarse el arbolado de cada una de estas especies? Se está ya en el caso de determinarlo. El arbolado de roble debe fomentarse en los montes calvos en toda la estension superficial que, no siendo propia para el cultivo agrario, abraza desde las pendientes de la costa hasta los 2000 pies de elevacion. Para esto, y con el fin de no desarraigar con violencia costumbres inveteradas que han obtenido implícitamente la sancion del tiempo , se vedará la mitad de su superficie á la entrada del ganado : antes de trascurrido un año despues de la restriccion , veráse si existen brotes procedentes de cepas antiguas que naturalmente pueden repoblar el monte, en cuyo caso, y serán los mas, se tendrá á los 14 ó 15 años un monte bajo en estado de aprovechamiento ; y no digo á los 10, como hubiera sucedido , sino porque acosados continuamente por el diente del ganado los brotes anteriores de aquellas cepas, se han deteriorado estas en parte, y disminuido por consiguiente su vigor. Donde no se encuentra vestigio alguno de brotes, por haberse estraido las antiguas cepas ó amortiguádolas con incesantes ataques, la tierra está suficientemente preparada para una siembra de bellota; y esto se hará, seguro de su buen resultado , si se cumplen exactamente las medidas relativas á la veda de la entrada del ganado. Sí; la siembra del roble en Vizcaya tiene todas las garantías de éxito : 1." y principal, porque asi lo ha demostrado la esperiencia ; 2." porque el roble vejeta al aire libre desde el momento en que germina; 3." porque la tierra vejetal se encuentra en condiciones para que la semilla germine y se desarrolle ; 4." porque todos los declives en donde se aconseja la siembra son suficientemente suaves, y la naturaleza de la tierra vejetal bien compacta para ser arrastra da por las aguas pluviales que corren en la forma que se ha indicado en el capítulo anterior ; 5. porque los estremos de temperatura para la especie en cuestion, y los efectos mecánicos de la nieve y del hielo en la region que nos ocupa , no son bastante intensos , no para matar ni aun para dañar siquiera á los brinzales ; 6. y último , porque la humedad y frescura de Vizcaya son muy propias para el desarrollo de aquella especie. ¿Y despues de tantas probabilidades de éxito que rayan en certeza , se obstinarán todavía en llevar adelante plantaciones de roble, que sobre ser incomparablemente mas dispendiosas, comprometen y alteran , sin poderlo evitar , la marcha del crecimiento, en el mero hecho de trasladar las plantas de un punto de mejor tierra , como es siempre la de los viveros, á otro que lo es menos? Obtenido ya el repoblado y en estado de aprovechamiento , el método de beneficio que deberá adoptarse es el de monte bajo, dejando en los procedentes de brote el mas vigoroso y en los de semillas el tallo primordial, á fin de que á los cuatro ó cinco turnos se puedan beneficiar por descabezamiento; método el mas conciliatorio, y el único, en mi concepto, que puede ser aceptado por los distintos intereses del pais. Porque con él se obtendrá , á turnos de diez años, la leña que podrá servir para el carboneo ; á turnos de ochenta años , las maderas que se requieren para los astilleros : se podrá además librar á la entrada del ganado la parte repoblada, porque los brotes están fuera del alcanee de su diente, dando principio al repoblado de la otra mitad de la superficie, y permitir moderadamente, ya que reprimir no se puede por completo, la estraccion de brozas, puesto que las raices del roble, verticales como son , la principal parte absorvente se halla ya fuera de la accion benéfica de la capa superficial. El haya desde 2000 pies hasta los 3000. Su fomento no puede llevarse á cabo con tanta facilidad como el del roble, porque sus tallos, cuando se cortan del pie , comunmente se mueren ó aniquilan , porque los brinzales que proceden de semilla no pueden resistir á la accion del lumínico y del aire libre. Si directamente se pretendiere conseguir el repoblado, no habia mas recurso que el de la plantacion; mas este medio ya se ha dicho y repetido que pocas veces es admisible cuando se quiere repoblar grandes superficies, porque no compensan los sacrificios que á él se dedican; y si no hubiera algun otro medio mas económico para llevarlo á cabo, a pesar de toda su importancia, recomendaria por mi parte que no se fomentara en la actualidad el arbolado de haya, elevando hasta donde fuera posible el del roble, y desde allí hasta el límite de la provincia el del abedul; pero no lo haré, porque se puede conseguir, y con bastante economía, indirectamente. Al poco tiempo de haberse cerrado un monte en Vizcaya con objeto de impedir la entrada del ganado , se cubre su suelo, desprovisto al parecer de toda vejetacion arbórea, si no de una especie muy apreciable, al menos con profusion, de helechos, brezos y argomas: esto tiene lugar en todo el territorio de Vizcaya. De modo que haciendo estensiva la orden de veda á la parte que quiere repoblarse de haya, se tendrá asombrado, protejido y enriquecido el suelo, es decir, su capa mas superficial , que es la que por el momento requieren las semillas para su germinacion y desarrollo, por aquellos arbustos y helechos. Pues bien, aclárese despues en algun tanto, dejando en el mismo sitio la broza, para que la semilla esparcida á voleo llegue al suelo, y pueda, á espensas de la esponjosidad que comunica á este la reciente broza , cubrirse facilmente. Si á la primera vez no se ha conseguido el repoblado, repítase la misma operacion, y si no á la segunda, á la tercera ó á la cuarta. Esta no es mas que la fiel imitacion de lo que hace la naturaleza para su reproduccion infalible ; nadie cubre las semillas diseminadas en los montes, pero se cubren por sí mismas con la capa esponjosa que antes de la diseminacion se halla preparada por los despojos de los mismos árboles padres. En la diseminacion de un año resultan algunos claros que se reparan en la del segundo, ó en las ulteriores. Se replicará quizás que la naturaleza puede hacerlo así, porque siempre posee semillas superabundantemente, y que nada se opone á sus fines aunque se pierda gran parte de ella ; pero esta objecion pierde su fuerza concretándola al territorio del Señorío. Las hayas hoy existentes en él pueden suministrar semilla sobradamente para el repoblado de que se trata ; y atendiendo á que no se le da destino alguno, sino que se pierde infructuosamente , resulta no haber otro gasto que el de la recoleccion, que á bien poca costa pueden hacerla la Diputacion y los pueblos de Vizcaya. El medio propuesto se refiere á cuando la operacion se verifica sobre superficies completamente calvas, y simultáneamente con las que se hagan para el repoblado del roble. Si por la parte superior á la que se quiere establecer el arbolado de haya existen, aunque muy claros, algunos pies de abedul , se puede estender mas el cultivo de esta especie, bien esporádica y sumamente fácil de obtener , para que á la sombra y al abrigo de ella , pueda despues prosperar el haya y sustituirle. Se supone que los pies de haya que existen en la zona que se determinó deberán conservarse cuidadosamente , favoreciendo su diseminacion y repoblado por todos los medios propuestos. Conseguido el restablecimiento del arbolado de haya , no puede elejirse con mayor razon otro método de beneficio que el de monte alto; porque el haya se presta mal al tratamiento de monte bajo , cuyo incompleto aprovechamiento se verifica casi siempre por podas, operacion en que cifran su arte la horticultura y la jardinería, pero altamente reprobado para los montes en buenas doctrinas dasonómicas. Ademas de esta razon negativa , hay otras positivas de mayor cuantía para que el haya se beneficie en Vizcaya por monte alto. Que no posee ninguno de estos la provincia ya se ha dicho anteriormente, y si me esforzara en probar que los necesita, haria una ofensa á mis lectores. Pues bien, ninguna especie entre las que se pueden fomentar en Vizcaya es mas propia que el haya para este fin. Aprovechada á un turno de 70 á 80 años es suficiente para satisfacer la demanda de maderas, si se esceptúa la de piezas de estraordinarias dimensiones, que se adquieren reservándolas para un segundo turno. No hay especie que en todas edades y magnitudes tenga usos mas útiles. Los productos de las claras hechas en los rodales con el objeto de favorecer su crecimiento, desde los 20 años en que dan principio aquellas, van sirviendo sucesivamente para la cons truccion de sillas, de remos, de instrumentos agronómicos, para duelas de cuberos, para forrar la quilla de los buques, etc. A estos usos y á ningun otro viene destinada la gran cantidad de madera de haya que se importa desde los montes de Navarra, y á los cuales pudieran subvenir los simples productos obtenidos, como se ha visto, de las entresacas, que aumentaran el crecimiento del rodal que quedara en pie, denominados por la ciencia con el nombre de accesorios, para distinguirlos de los principales, que son los que se obtendrian en la corta que se efectua en el tiempo prefijado de los 70 á los 80 años. La importancia de estos productos , tanto por la escelencia de las maderas sacadas del tronco y empleadas con preferencia en todos los puntos donde las hay, y adquiridas con avidez en donde no las hay, de lo cual es un ejemplo la Inglaterra, como por la primacía que gozan las leñas segregadas á la copa por ser las que tienen mayor potencia calorífica , sin malear por esto en nada la pureza del hierro metálico en su estraccion, no es este lugar de detenerse mas en encarecerla. El roble primero y despues el haya , deben , pues , formar la gran masa, el gran núcleo del arbolado. Donde no pueda resistir al haya, ya se ha indicado que el abedul es la especie que debe cubrir aquel terreno, y cuyo cultivo, despues del esparcimiento de la semilla, no reclama otro cuidado mas que el que no se le interrumpa en su desarrollo. Por los bajos, principalmente á orillas de los rios, deben plantarse con abundancia estacas de aliso, que constituyen el baluarte mas resistente para las fuertes avenidas. Este efecto es mas apreciable de lo que parece en Vizcaya, en que por la estrechez de los cauces y por la tortuosidad de los rios, aumentándose la violencia de las corrientes, arrastran buenas porciones de tierra agronómica. El aliso, que para este efecto no reconoce igual, debe sustituir al chopo piramidal en aquellos y en todos los demás puntos ventajosos para ambas especies, conteniendo ese afan ostensible de poco tiempo á esta parte en favor del chopo. ¿Para qué sirve este que no pueda sustituirle ventajosamente el aliso? Para nada. Si de condiciones se habla, ambos las requieren iguales, y las tienen bien cumplidas en Vizcaya , y todavía el aliso se encuentra espontáneo y el chopo piramidal no; si de crecimiento, tampoco hay diferencia sensible, y puede el de las dos especies espresarse bajo una misma columna en las tablas de productibilidad. El castaño, cuyo fruto tiene tanta importancia como la madera y la leña, es la especie destinada á los pequeños montes que á cada caserío pertenecen. Su aprovechamiento , por tanto, está indicado; ha de ser propio y conciliable con la obtencion de frutos; debe admitirse la escamonda. Es verdad que de esto resulta con frecuencia el ahuecamiento del tronco, ó cuando menos la pérdida de la madera por su chamosidad ó cebolla, pero al fin se obtienen frutos y leña, que es lo que mas importa en esta especie, y por los cuales conviene inclinarse. El nogal, el cerezo, el manzano, el avellano, el fresno y el olmo, que no carecen de usos , son los que han de formar el arbolado que rodea á los caseríos , para que al mismo tiempo que surten de maderas á los talleres de carpintería y ebanistería del pais, puedan hallarse bajo la inmediata custodia del aldeano los frutos de las cuatro primeras especies. El chopo, el plátano, la acacia, el castaño de Indias, el tilo y la catalpa , alternados y en rotacion, deben en Vizcaya constituir esclusivamente el arbolado lineal. A este único fin debe dirigirse ese empeño en la creacion de viveros, y disponerlos cerca de los sitios donde se puedan necesitar; de esta suerte se habrá hecho la última mejora en las escelentes carreteras de Vizcaya, y se amenizarán los sitios públicos y de recreo con el arbolado. Si la planta de cualquiera de las especies mencionadas que se quiere trasplantar se halla en buen estado, haciéndolo con las debidas precauciones, y con un riego, si acaso, que se la dé en el momento de concluirse la operacion, queda asegurada su vida; si esto no lo demostráran las condiciones del clima, lo demostrarian sobrado todas las plantaciones que se han hecho en estos últimos años; y á pesar de todo, se recurre sin asombro, hoy mismo, á los viveros del vecino imperio por plantas de esas especies para la plantacion del arbolado de un simple paseo. Conclusion. Queda espuesto el sistema. Para plantearlo designo en primer término á la Diputacion ; su decidida iniciativa es la única autorizada para remover los obstáculos que opone al fomento del arbolado una libertad que, aunque muy natural en su origen, en que sobraban productos de aquel género , hoy es licenciosa; ella es el único propietario duradero en Vizcaya, en donde está encamado vitalmente el interés del porvenir; ella es la única que posee una fuerza permanente, tal como lo requieren las lentas y graduadas producciones del arbolado; para ella es, pues, mejor que para nadie el sistema. Y no se diga que no le es dado á la Diputacion tomar á su cargo el planteamiento en sus ínfimos detalles. ¡Objecion de la indolencia ó de la ignorancia! Cubiertas de arbolado de roble y haya sus respectivas zonas, cuyo fomento se recomienda encarecidamente, las demas especies serán naturalmente colocadas por los mismos propietarios, y en beneficio de sus propios intereses, en los sitios designados. Si hoy la region del roble se halla invadida por plantaciones de chopos y otras especies de poco valor , es porque alentados los propietarios con la penuria de maderas que en la actualidad se esperimenta, se ven remunerados por el precio exorbitante á que se venden los productos de aquellas especies, adquiridas precisamente en pocos años , merced á su crecimiento rápido ; mas aparezca el arbolado de roble y haya, y ante estos perderán el precio y serán sin violencia relegados al destino que se les ha señalado. Además, el sistema coronado una vez con el éxito en esas dos especies se hará estensivo á todas las demás, siquiera reclamen un tratamiento opuesto ; pues la verdadera enseñanza en materias de aplicacion, no consiste tanto en dictar reglas para todos los casos , como en demostrar victoriosamente que las hay, aplicándolas á uno. Con esta prueba ante los ojos, con esta conviccion tangible, las probabilidades de la especulacion aguzarán el ingenio, nunca mas activo y generalizador que cuando camina á la vista de un resultado en busca de otro análogo. Para indicar el norte del porvenir, la ciencia; para encontrar y conservarle, el mayor poder; para esplotar y hacerle estensivo , la humanidad. Lo que debe hacer, el norte, se ha indicado ya, en mi humilde sentir, á la Diputacion: búsquele con decidida fe, y le encontrará. Entonces, Vizcaya toda reportará los beneficios de tan laudables esfuerzos. ¿No ve la infructuosidad de las invitaciones privadas sobre plantíos? ¿No ha tocado el desengaño , la imposibilidad de regenerar el arbolado con meros consejos é instrucciones de gabinete , en esa pseudo-escuela que planteó en Erandio, desplomada por su impotencia del modo que se ha referido? ¿O creerá que todo esto son las naturales consecuencias de una dificultad insuperable, juzgando asi el fomento en grande escala del arbolado en Vizcaya? Ya se ha demostrado, con hechos directamente observados sobre el terreno, que no existe semejante dificultad, siendo como es el Señorío una region eminentemente forestal, y hallándose como se halla su suelo, preparado para el objeto en cuestion. Pero aunque no se hubiera demostrado, no es posible se le oculte á la Ilma. Diputacion, que en ninguna nacion civilizada hay provincia ni pueblo, por pobre que sea, que no pueda poner algo de sus propias producciones en esa circulacion general, en ese emporio inmenso que unifica á las naciones y á la humanidad. Todas las provincias, todos los pueblos tienen sus necesidades recíprocas y los medios de satisfacerse mutuamente. Si á aquella en que se cultiva el olivo, por ejemplo, no le basta su vino, su trigo, sus forrajes, sus maderas y sus leñas, le sobrará aceite que espenderá á las demás, mientras estas por su parte ponen en ella el escedente de sus respectivos productos: y no puede menos de suceder asi, porque es la ley inmutable de la Providencia, que imprime diversidad de necesidades para comunicar , asociar y hermanar á los hombres. Ella ha derramado en cada pueblo su don especial: el que le haya perdido por abandono, y es incapaz para readquirirle; el que nada pueda poner en esa circulacion vital y civilizadora; el que piensa vivir y prosperar con el mero tránsito de los productos, se equivoca como el que pretendiera mantener su existencia y robustecerse con la inyeccion de sangre estraña; debe irremisiblemente perecer, y ceder su puesto á otra generacion mas activa y previsora. No se halla en tan duro trance Vizcaya, pero pudiera muy bien llegar á hallarse. Recibe aceite de Aragon, y nada de sus productos pone en Aragon; consume vinos de Rioja, y los carros van de vacío á la Rioja; envia granos la tierra de Campos á sus mercados, y Vizcaya nada dirije á la tierra de Campos. La entrada de estos productos en Vizcaya no estraña ni intimida, porque asi debe suceder , reducido como es el campo de sus bien entendidas producciones agronómicas, que sobrado hace con suministrar, como suministra tan cumplidamente, maiz , carne, leche, etc., necesarios á la provincia. Pero lo que contrista, lo que desconsuela, es el ver que con su arbolado, que deberia ser la mayor produccion, no se puede atender, ni mucho menos dar ensanche á su inapreciable industria férrea; es el ver entrar procedente de Navarra madera y carbon de roble y haya; tablones de abeto y pinabete de Holanda: pero escita mas que todo la indignacion el millon y medio de tablas de pino marítimo que se importan desde Bayona anualmente á los puertos de Vizcaya. ¿Sabeis dónde se crian los pinos que producen ese millon y medio de tablas que comprais con avidez? En las landas de Burdeos, dunas terribles y amenazadoras, que hace menos de un siglo sembraban todavía el espanto en aquel pais con la violencia de sus movimientos asoladores. Sin la inteligencia de Bremontier y la plausible iniciativa del Gobierno francés, muchos de los pueblos que hoy florecen por la riqueza que de alli estraen, yacerian sepultados como los monumentos de Egipto bajo aquellas tremendas arenas voladoras. ¡Afrentoso es el contraste para Vizcaya, pero elocuente! ¡Inconcebible es que reciba estas lecciones con la impasibilidad de un estoico, aquel pais que con su pequeña agronomía las está dando á muchas provincias enclavadas en suelo fertilísimo! Si todo esto no convence; si se rechaza como utópicas declamaciones, creyendo mejor la lisonja de los panejiristas que cantan la envidiable prosperidad de la provincia de Vizcaya sín conocerla, recordaré un hecho para terminar mi trabajo, y dejar exenta á mi pluma de toda responsabilidad en lo que ha de sobrevenir. Proverbial es la prosperidad a que llegó la Francia bajo el reinado de Luis XIV: pues bien, un hombre que por entonces poseia, por decirlo asi, la llave y los secretos de aquel estado, el gran Colbert, dijo: «La Francia se arruinará por falta de montes;» y la Francia, antes que se cumpliese la fatídica prediccion del hombre que mira como una de las primeras figuras en su historia económica y política, dictó, en medio de sus convulsiones, leyes que hicieron respetar el arbolado, é hizo los esfuerzos que hemos visto, sin perdonar exacciones ni sacrificios para plantearle donde no lo habia. La Francia, sin embargo, posee producciones y necesidades complejas, y no deja de ser atrevida la pretension de subordinar el porvenir á una de ellas; pero en Vizcaya, deslindadas las necesidades, aparece con evidencia ser la primera y la mas capital la de los montes. Su lamentable estado se ha patentizado ya; continuen despreciándolos los que prosiguen, laudablemente, desvelados por la halagüeña idea de cruzar su territorio con la via férrea; que se esfuercen en fabricar esa arteria , mientras se olvidan de la sangre que debe circular por ella para mantener su vitalidad, y entonces, parodiando á Colbert , diremos con mas razon que él : Vizcaya se arruinará por falta de montes. . https://play.google.com/store/books/details?id=5B3VEKetGasC&rdid=book-5B3VEKetGasC&rdot=1&source=gbs_api

    Lucas de Olazabal y Altuna
    Ingeniero de montes y forestalista vizcaíno.
    En una historia del País Vasco, Lucas Olazabal reúne muchas cualidades para ser recordado, aunque sólo sea porque prolongó -con sus estudios sobre el suelo, clima, agricultura y montes de Bizkaia- la tradición de los estudios regionales, estudios que compendiaban el saber físico, geográfico y científico del País Vasco decimonónico. Y ello, aunque no fuesen originales.
    Natural de Begoña, realizó sus estudios en la Escuela de Ingenieros de Montes de Madrid, el centro al que estuvo ligada parte de su actividad profesional, y del que fue profesor auxiliar de 1854 a 1856. Tras desempeñar diversos cargos, se reincorporó en 1876, esta vez como profesor de ordenación, una materia que enseñaría hasta 1882 y de la que sería, posteriormente, experto legislador.

    En una época en que la geología agrícola comenzaba a ser apreciada, en la que la Real Academia de Ciencias de Madrid empezaba a fomentar los estudios de terrenos de cultivo, concediendo premios para las mejores memorias geognóstico-geológicas, y, en el mejor de los casos, llegando a publicar tales trabajos (hasta cuatro lo fueron), la primera obra de Olazabal es, más que ninguna otra, fruto de las circunstancias. Apurado por su situación laboral -o, lo que era lo mismo- la falta de trabajo, el joven Olazabal decidió tomar parte en el concurso público convocado por la Academia de Ciencias en 1856. Fue aquí, en un concurso abierto a los estudios regionales, en donde Olazabal escribió la más «vizcaína» de todas sus obras. Defensor del pensamiento forestal de tipo naturalista -aunque teñido ya de tonos productivistas-, su memoria Suelo, clima, cultivo agrario y forestal de la provincia de Vizcaya (1857) fue el texto más importante publicado a favor de la nueva geología agrícola. Fue premiada e impresa por la Academia. De las tres partes que contiene, la primera está dedicada a la exposición de la geognosia (o naturaleza de las rocas) de Bizkaia propuesta por el ingeniero belga Carlos Collette -suReconocimiento geológico del Señorío de Vizcaya (1848) era la descripción más completa hasta la fecha. La segunda, dedicada al clima y la tierra vegetal, contiene una discusión sobre la agrología en la que rebate algunos argumentos de tipo socio-económico esgrimidos por Pedro Novia de Salcedo. La tercera, dedicada al cultivo agrario y forestal, es una «mixtura» de dasonomía naturalista y productivista. Olazabal aboga no sólo por la necesidad de designar las especies arbóreas y de fomentar la repoblación, sino también por aumentar la producción maderera para la construcción naval. Su vocación naturalista, reafirmada en la memoria en numerosas ocasiones, va dejando paso a un forestalismo de orientación más productivista, que pasaría de la timidez a la rotundidad en obras posteriores.

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