Correr en cinta no es un ejercicio muy apreciado por l@s atletas, pues carece del atractivo que supone correr al aire libre, sobre todo cuando hace buen tiempo, y más aún si lo hacemos por un bello paisaje (a algunos les parece incluso que la cinta es de pijos blandengues). No obstante la cinta también tiene algunas ventajas, por lo que puede ser muy útil en ocasiones a ciertos atletas.
La cinta de correr nos puede venir de maravilla en invierno, por muy duros que seamos no conviene correr muchos días seguidos con lluvia, o lo que es peor hielo y nieve. Hemos de tener en cuenta que en estas circunstancias es fácil acatarrarse, sobre todo l@s veteran@s. También en veranos duros tiene sus ventajas, podemos correr con este aparato a la sombra, con un ventilador, una toalla para quitarnos el sudor, agua siempre a mano, e incluso aire acondicionado. No se trata de hacer los entrenamientos más suaves, si no de que la climatología no frene nuestra velocidad, en veranos por deshidratación, y en invierno por superficies resbaladizas y la gran cantidad de ropa que molesta nuestros movimientos.
Por lo que respecta a la calidad del entrenamiento en cinta, hay que señalar que es muy parecido al realizado en carretera (mal que les pese a los “machacas”), se puede hacer fondo, series, e incluso con las cintas modernas que se inclinan automáticamente, cuestas. En este punto aconsejaría a l@s veteranos que usaran siempre estos aparatos con un punto de inclinación en cuesta, será un poquito más duro correr, pero así el impacto de los pies en la cinta es mucho más suave, alejando de esta manera las temidas lesiones. Tampoco abuséis de correr con excesiva inclinación durante demasiado tiempo, pues la rótula de la rodilla llega a resentirse sobremanera.
Por último nos queda decidir si
comprarnos el aparato o ir al gimnasio. Yo casi no uso la cinta, pero con mi poca experiencia aconsejaría que si tenéis un gimnasio con este aparato cerca, acudáis a él, para empezar no tenéis que comprar el aparato (los buenos son bastante caros), esto unido al ahorro en electricidad y en posibles reparaciones, hace que el pago de las cuotas del gimnasio merezca la pena. También hay que señalar que ejercitarse en cinta provoca bastante ruido, con lo cual si no tenemos un local propio apartado podemos molestar a los vecinos. Otra ventaja de correr en gimnasios, es que al haber (generalmente) varias cintas juntas se puede correr en compañía.
Aunque este aparato es usado incluso por los profesionales, no es ni mucho menos necesario utilizarlo, pero si tenéis uno a mano y os gusta aprovechadlo, al que viva en sitios muy cálidos, muy fríos, o quién solo pueda entrenar de noche, puede sacarle gran partido.
Conozco un lugar en mi mente
donde no concibo la pereza
donde afilo una proeza
de infinito paso al frente.


